Newtral


Boris Johnson y el enrevesado acuerdo con Bruselas
Siguiente

Boris Johnson y el enrevesado acuerdo con Bruselas

El primer ministro necesita llegar a un pacto con la UE si quiere un Brexit el 31 de octubre

Wil Oliver | EFE

Los ciudadanos británicos acudieron a las urnas el 23 de junio de 2016 para decidir sobre su futuro en Europa. Tres años después, el fantasma del Brexit sigue recorriendo Europa y parece estancarse entre prórrogas y votaciones fallidas. Los acuerdos no se fraguan y el tiempo apremia. La salida del Reino Unido de la Unión Europea está prevista para el 31 de octubre.

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, volvió este miércoles de la cumbre de la ONU después de que el Tribunal Supremo declarase ilegal la suspensión del Parlamento que aplicó el 28 de agosto. Westminster aprobó el 6 de septiembre una ley que impide un “Brexit duro” y, si quiere que el Reino Unido abandone la UE el 31 de octubre, el primer ministro necesita negociar con Bruselas y llegar a un acuerdo preferentemente antes de la cumbre europea del próximo 17 de octubre.

¿Por qué es importante?

La cumbre europea del 17 de octubre es determinante para el futuro del Brexit. El Reino Unido ya no puede abandonar la Unión Europea sin un acuerdo con Bruselas desde que la Cámara de los Lores aprobó el 6 de septiembre una ley que bloqueaba la estrategia de Boris Johnson de un “Brexit duro”. En otras palabras, el primer ministro necesita acudir a la reunión del Consejo Europeo con propuestas concretas y legalmente operativas para una salida ordenada del Reino Unido. De lo contrario, la ley le obliga a pedir otra prórroga de tres meses y fijar la fecha del Brexit al 31 de enero. Algo improbable, dada la poca predisposición de la UE a esta posibilidad.

¿Cuál es el contexto?

Boris Johnson ha prometido al Reino Unido que el país saldrá de la Unión Europea el 31 de octubre “con o sin acuerdo”. Las votaciones fracasadas y los acuerdos infructuosos convencieron al primer ministro de que el “Brexit duro” era la única vía real. El 28 de agosto, el primer ministro recurrió a la suspensión (o prórroga) del Parlamento durante cinco semanas para frenar los planes de la oposición, liderada por el laborista Jeremy Corbyn, de buscar vías parlamentarias para evitar que el país salga de la Unión Europea sin acuerdo.

Pero no todos los diputados del Partido Conservador apoyaban un “Brexit duro” y algunos decidieron romper la mayoría parlamentaria. El 6 de septiembre, la oposición logró hacerse con el control de la agenda parlamentaria con el apoyo de 21 conservadores rebeldes y aprobó la ley para bloquear la posibilidad de una salida sin acuerdo. Boris Johnson, que contaba con apoyo de las encuestas, amenazó con convocar elecciones anticipadas para recuperar el control del Parlamento, pero la oposición acordó votar en contra o abstenerse y el primer ministro no obtuvo los dos tercios de los diputados necesarios para adelantar los comicios. La oposición solo aceptaría elecciones después de prorrogar el Brexit tres meses.

¿Qué hay que tener en cuenta?

El principal obstáculo para negociar con Bruselas un acuerdo para el Brexit se encuentra en la frontera irlandesa. En 1968, estalló en Irlanda del Norte un conflicto civil que se resolvió en 1998 con el Acuerdo de Paz de Viernes Santo. Dicho tratado incluyó una cláusula llamada “salvaguarda irlandesa” o backstop, en inglés, que contempla la ausencia de barreras físicas, controles y aduanas entre Irlanda e Irlanda del Norte.

El mercado común europeo y la unión aduanera habilita la libre circulación de ciudadanos y la venta de bienes y servicios se efectúa con pocas restricciones. Pero con la salida del Reino Unido de la UE, la República de Irlanda e Irlanda del Norte quedarían en dos regímenes distintos, puesto que la primera seguirá perteneciendo a la Unión Europea.

El backstop establece que si después del periodo de transición del Brexit (hasta diciembre de 2020), Londres y Bruselas no llegan a firmar un acuerdo comercial, Irlanda del Norte quedaría alineada con normas comunitarias de la UE, situación inaceptable para los euroescépticos. La ex primera ministra Theresa May llegó a un acuerdo con la UE para mantener al Reino Unido en la unión aduanera de la UE hasta encontrar una solución al problema. Pero muchos diputados temieron que dicho acuerdo podría dejar al Reino Unido atado a las normas de la UE por un tiempo indefinido. Westminster no apoyó los planes del Ejecutivo y el Brexit tuvo que retrasarse del 29 de marzo al 31 de octubre. May presentó su dimisión el 7 de junio.

La ley aprobada en la Cámara de los Lores impide la vía del “Bexit duro”. La opción de unas elecciones anticipadas antes de la cumbre ha sido tumbada dos veces por el Parlamento británico y el primer ministro ya no tiene bazas para recuperar el control del Parlamento antes del 17 de octubre. Si Boris Johnson quiere un Brexit el 31 de octubre, deberá plantear en la cumbre europea soluciones concretas para sustituir el backstop y evitar una frontera física en la isla de Irlanda. Pero deberá contentar tanto a Bruselas, para lograr un acuerdo de salida, como a Westminster, para que lo valide.

#Fact

La reunión del Consejo Europeo no será la primera cumbre en Bruselas de Boris Johnson, aunque sí como primer ministro. En sus tiempos como periodista, el primer ministro fue corresponsal de la Unión Europea para The Daily Telegraph, donde escribía artículos con la misma frase introductoria: “Gran Bretaña se quedó sola anoche”. El propio Boris Johnson lo explicó en 2014 frente a las cámaras del diario para el que trabajó. Boris Johnson también trabajó para The Times, pero fue despedido tras descubrirse que falsificó una cita que atribuyó a su padrino, el historiador Colin Lucas.


¿Alcanzarán la UE y el Reino Unido un acuerdo sobre el Brexit antes del 17-O?
Descárgate Pronóstika
iOS | Android

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente