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Revés para los fármacos contra el alzhéimer que esperaban financiación en España: “No frenan la demencia”

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Una revisión de 17 ensayos clínicos concluye que los medicamentos que eliminan las sustancias que intoxican el cerebro que tiene alzhéimer apenas mejoran la cognición de la mayoría de pacientes. Según los autores, no frenan la demencia de forma apreciable.

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  • Contexto científico: El alzhéimer va borrando progresivamente la capacidad para generar recuerdos. Se va borrando la memoria de pacientes, especialmente la de eventos recientes. Se desconoce la causa exacta, pero las personas afectadas muestran en su cerebro una acumulación de placas y ovillos de proteínas basura que el organismo no es capaz de eliminar. Son conocidas como beta amiloides y tau.

  • Los fármacos experimentales: Un abordaje experimental ha sido buscar fármacos que eviten esa acumulación de placas miloides y ovillos. En concreto, hay varios desarrollos antiamiloides recientes: los controvertidos lecanemab (de laboratorios Eisai) y aducanumab (de Biogen); y el donanemab (de Eli Lilly). Han probado una reducción significativa de placas. Pero no necesariamente de los síntomas de la enfermedad.

Reducir placas no implica necesariamente mejorar la demencia

Según la revisión, eso no se traduce en mejora clínica para los pacientes. Los efectos observados en las escalas de cognición y gravedad de la demencia usadas en los ensayos estaban por debajo del umbral clínicamente importante. Mejorías de menos de un punto en estas escalas respecto al placebo, cuando los expertos consideran que una diferencia clínicamente relevante requiere al menos dos puntos de cambio.

Francesco Nonino, neurólogo y epidemiólogo del IRCCS Instituto de Ciencias Neurológicas de Bolonia y autor principal de la revisión, recalca que aunque ensayos anteriores mostraron resultados estadísticamente significativos, conviene “distinguir entre esto y la relevancia clínica”.

Las polémicas autorizaciones de los medicamentos anti azlhéimer

Los procesos de autorización de estos fármacos no estuvieron exentos de polémica. Ni en EE.UU. ni en la UE. Varios miembros de comisiones de autorización de las agencias FDA americana y la EMA europea ya anticiparon que el efecto clínico era muy escaso. Finalmente, tras una revisión de los criterios de efectividad, “se produjo la autorización de los primeros. Luego vinieron todos los demás. En este sentido, esta revisión resulta oportuna al abordar una cuestión de gran relevancia clínica”, recuerda Jordi Pérez-Tur (Organismo Público de Investigación e IBV-CSIC, en el SMC de España.

Tras su rechazo previo, la Comisión Europea autorizó el lecanemab y el donanemab en 2025. Sin embargo, en España, la sanidad pública rechazó que el SNS financiase el lecanemab.La Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) reclama desde entonces que ambos tratamientos sean incluidos en la cartera pública.

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“El coste anual de estos tratamientos –recuerda Pérez Tur– está en torno a los 25.000 euros. Si no hay evidencias de que tenga un efecto clínico significativo, ¿tiene sentido seguir utilizándolos?”

  • Riesgo-beneficio: Las agencias que no han autorizado o recomendado la financiación han destacado que el beneficio potencial para algunos pacientes no supera el riesgo. Estos medicamentos probablemente aumentan el riesgo de inflamación y hemorragia cerebral, aunque la mayoría de los pacientes no presentaron estos efectos. También se dan anomalías en la imagen del cerebro entre pacientes con una forma concreta del gen APOE, muy común entre quienes desarrollan alzhéimer.

Javier Burgos ante la pandemia de alzhéimer que viene: “Cada 3 segundos hay un nuevo diagnóstico, hay que actuar ya”


El alzhéimer afecta a unas 800.000 personas en España y a más de 40 millones en todo el mundo, según la OMS y la Sociedad Española de Neurología (SEN). Cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos en nuestro país. Si los fármacos disponibles realmente modifican el curso de la enfermedad es tan importante para pacientes y familias como para el sistema sanitario y de dependencia, recuerda el neurocientífico Javier Burgos. (UJI)

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¿Y ahora qué? Una ‘pega’ a este estudio mantiene la esperanza

La principal controversia del estudio es metodológica: mezcla fármacos fallidos con los más recientes. De los siete antiamiloides analizados, cinco ya fueron descartados en fases tardías; solo lecanemab y donanemab han demostrado resultados positivos en ensayos de fase III.

Desde la Alzheimer’s Society del Reino Unido advierten de que combinar resultados “hace que el panorama parezca más oscuro de lo que realmente es”. Los reguladores comunitario y británico sí reconocen un beneficio “modesto pero significativo”. El propio Nonino reconoce que la mayoría de los estudios se prolongaron sólo 18 meses, “un periodo relativamente corto para una enfermedad de progresión lenta” como el alzhéimer.

Tara Spires-Jones, directora del Centro de Ciencias del Cerebro de la Universidad de Edimburgo mantiene que ”los datos emergentes sobre el uso a largo plazo de los fármacos aprobados respaldan el uso de lecanemab y donanemab para ralentizar el deterioro en el alzhéimer en etapa temprana”.

La esperanza está en profundizar en tratamientos con anticuerpos de última generación en las primerísimas etapas de la enfermedad. “Se ha autorizado una nueva familia de anticuerpos monoclonales contra la betamiloide. La idea es que los anticuerpos puedan marcar los depósitos de betamiloide y así activar la maquinaria celular que se encargue de retirar ese péptido (esa proteína basura) del cerebro”, concluye Pérez-Tur.

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  • Lo que viene: Varias farmacéuticas exploran dos vías: anticuerpos que puedan atravesar las barreras naturales del cerebro con más facilidad; y presentaciones del fármaco inyectables en casa, para pacientes que aún no tienen más que síntomas sutiles.
Fuentes

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