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Afiliación, paro y desempleo: las cifras de Casado sobre el impacto del COVID-19
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Afiliación, paro y desempleo: las cifras de Casado sobre el impacto del COVID-19

Durante el Pleno del Congreso, el líder del PP citó datos de afiliación a la seguridad social para hablar de desempleo. Aunque ambos indicadores se refieren al mercado laboral, no miden lo mismo

Chema Moya (EFE)

Durante su intervención en el Pleno del Congreso del 22 de abril, el presidente del PP, Pablo Casado, quiso dirigirse “a los jóvenes, una generación que apenas ha conocido los tiempos buenos de España, una generación en la que el desempleo se está cebando”, y añadió que “solo en marzo la mitad del desempleo fue contra menores de 35 años”. Más tarde, también señaló que hay “un millón de parados”. “Para que se hagan ustedes una idea, más que la ciudad de Valencia entera se han ido al paro”.

Pero en marzo, el número de parados aumentó en 302.265 personas, no en “un millón”, y de ellos, solo el 39,6% eran menores de 35, 119.683 personas, según las cifras que registra el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Entonces, ¿de dónde salen los datos de Casado?

El equipo de prensa del PP confirmó que Casado utilizó la información publicada en un artículo de El Confidencial el pasado 12 de abril, en el que se explica que “los menores de 35 años suponen apenas el 25% del total de trabajadores, sin embargo, en marzo fueron el 53% de los trabajadores despedidos (contabilizando todos los trabajadores asalariados del Régimen General)”. 

Sin embargo, el artículo se refiere a las cifras de afiliación al régimen general de la seguridad social, no de desempleo. Aunque ambas analizan la situación del mercado laboral, no miden lo mismo.

[Cómo interpretar los datos de paro de marzo y qué debe preocuparnos en el futuro]

Las cifras de desempleo

El desempleo alcanzó los 3.548.312 de parados en marzo, un 9,31% o 302.265 personas más que el mes anterior. De estos últimos, 119.683 eran menores de 35 años, lo que supone un 39,6% del aumento registrado en marzo. 

Sin embargo, respecto al total de desempleados, los menores de 35 equivalen un porcentaje menor, el 27,6%.

En cualquier caso, los estándares de medición como el de Eurostat consideran como paro juvenil a menores de 25 o máximo 30 años, no de 35, como explica Daniel Pérez del Prado, profesor de Derecho laboral y seguridad social en la Universidad Carlos III. 

Por otra parte, Valencia tampoco tiene un millón de habitantes, sino 794.288, según los datos del INE.

Variaciones en la afiliación

La afiliación a la Seguridad Social también registra la destrucción de empleo que se dio en marzo a partir del establecimiento del decreto de alarma y el confinamiento por el coronavirus, con una pérdida de 833.979 afiliados, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. De ellos, el 70% corresponde a contratos temporales.

Aunque el ministro José Luis Escrivá considera que, tras una fase con una intensa destrucción de empleo los días en torno al decreto de alarma, en los que se produjo una caída de más de 600.000 afiliados, “desde el 24 de marzo hemos entrado en una fase de estabilización”.

La caída del número medio mensual de afiliados, a la que se refieren los datos que cita Casado, muestran la afiliación media al régimen general, que cayó en 240.629 personas en promedio, de las cuales el 53,9%, 129.870 personas, tienen menos de 35 años. 

Diferencia entre afiliación y desempleo

Tanto los datos de afiliación a la seguridad social como los de desempleo ofrecen una imagen de la situación del mercado laboral, pero no se refieren a los mismos indicadores.  

Las altas o bajas en la afiliación registran las cifras de empleo y dependen de la empresa, que las hace de manera inmediata y obligatoria. Por el contrario, las cifras del paro miden el desempleo. Registrarse en las Oficinas de empleo como demandante de empleo corresponde al propio trabajador, que lo hace de manera voluntaria. Entre los demandantes de empleo no todos figuran como parados, sino que existen varios criterios, como haber trabajado antes y no tener otra ocupación como estar estudiando.

Florentino Felgueroso, investigador de Fedea y experto en el funcionamiento de los mercados de trabajo y las instituciones laborales, lo explica así: “Es cierto que gran parte de la disminución de la afiliación de marzo tiene que ver con los jóvenes. Es un indicador de empleo, trabajadores en alta laboral. Mientras que el de paro es un indicador de lo contrario, de desempleo. ¿Por qué esta diferencia? Porque los jóvenes no tienen tanto interés en apuntarse a las Oficinas de empleo, porque muchos no tienen derecho a prestación o por otras razones, como por ejemplo que los jóvenes tienen otras formas de buscar empleo y no hacen la cola del paro. Por eso no se ve la misma distribución por edades”.

Hay más de medio millón de personas de diferencia entre el aumento de los 302.265 desempleados y las 833.979 bajas de afiliación a la seguridad social. Por eso, explica Felgueroso, es incorrecto asumir que todas las bajas de afiliación corresponden a personas que se ven al paro. “No tiene por qué ser así, hay gente que puede hacer otras cosas. También puede ser porque no han tenido tiempo de registrarse en el paro. A principios de abril la afiliación se ha mantenido estable y el paro ha subido, puede haber un retraso”.

Pérez del Prado también insiste en que no son indicadores que ofrezcan la misma información. “Los datos de afiliación suelen utilizarse para hacernos una idea de la cantidad de puestos de trabajo que se crean o se destruyen. Si repasamos los datos de afiliación y paro, no suelen coincidir. De hecho, ha habido ocasiones en las que se incrementa la afiliación y a la vez aumenta el paro. Esto pasa porque se han creado puestos, pero no un número lo suficientemente alto como para dar cobertura a todos los que se registraron en el paro y no es nada extraño”.

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