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Yukio Mishima: la katana contra el Tío Sam
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Yukio Mishima: la katana contra el Tío Sam

Un 25 de noviembre de 1970, el escritor Yukio Mishima secuestraba al comadante de las FFAA niponas para dar un golpe de estado. Acto seguido, se suicidó

25 de noviembre de 1970. En el Cuartel General del Este, Yukio Mishima, junto a varios aprendices de la Sociedad de los Escudos, retiene al comandante ante lo que intenta ser el comienzo de un golpe de Estado. Mishima, reconocido escritor japonés de fama mundial, sale al balcón para exigir a las Fuerzas Armadas la reconstitución del Imperio japonés. Ante las burlas y el fracaso de su monólogo, el autor realiza el seppuku: abrirse el estómago con una katana y, tras ello, ser decapitado por uno de sus seguidores.

De esta forma, Japón despedía al que fuera el escritor más relevante del siglo XX. Sus últimos instantes de vida, en los que trató de mantener el honor nipón tan conocido, fueron emitidos en todo el mundo. Unas pocas horas antes había enviado el último manuscrito de El mar de la fertilidad y había escrito el poema de suicidio, que es parte del ritual del seppuku, una forma ritual nipona para quitarse la vida que incluye el hara-kiri:

El hombre embravecido pronto al rumor del desenvaine.
¿Cuánto ha soportado hasta ésta, la primera helada?
Aún, frente a quienes se agolpen despreciando el marchitar de la flor.
Ésta, si un día ha de marchitar es porqué ¡bien flor ha sido! 
y solo por su dignidad volará al tenue viento vespertino.

“El ejército es el alma de Japón”

A pesar de ser un autor considerado “occidentalizado” -comenzaba muchas de sus obras con una cita de un autor, como por ejemplo Dostoievsky-, el nipón estuvo durante años planeando su intento de golpe de Estado y su posterior muerte. En 1968, Mishima funda la Sociedad de los Escudos (Tatenokai) que tenía como objetivo defender los valores tradicionales japoneses.

La Sociedad de los Escudos, pronto, pasó a ser una milicia formada por 300 efectivos a las órdenes de Mishima. El prolífico escritor logró que las Fuerzas Armadas les instruyeran en el combate y en estrategias de defensa, algo que luego ayudó al intento de golpe. Además, y en consonancia con su ideología, Mishima estableció el entrenamiento con katana y la prohibición del uso de armas de fuego.

Ese mismo año, Mishima publicaba el ensayo El sol y el acero, donde el auto establece tres campos disonantes y la búsqueda del equilibrio: la escritura, el cuerpo y la acción. Quien fuera maestro de tinta, comenzó a ver en las palabras una forma de “corromper” al cuerpo:

“Cuando examino con cuidado mi primera infancia, me doy cuenta de que la memoria de las palabras se remonta a un tiempo mucho más lejano que aquel de la memoria del cuerpo. Supongo que para la mayoría de personas, primero está la carne y posteriormente las palabras. Sin embargo, para mí primero estuvo la palabra y mucho después, de un modo completamente renuente, y ya para entonces bajo una forma conceptual, vino la carne. Sobra decir que esta carne ya había sido corroída por las palabras”.

El nipón establece que la “palabra” era el inicio de toda corrupción, incluso de la escritura. Él habló de la “literatura del acto”, una forma de escribir a través de la acción: es decir, la acción honorífica del cuerpo.

El corazón de la manzana

De esta manera, Mishima hacía público un sentimiento que en el autor venía rondando: ¿de dónde surge la existencia? Y sobre todo: ¿cómo se corrompe esta? En un fragmento de El sol y el acero la respuesta se puede resumir:

“¿Por qué un acto no es un comportamiento? Fijemos la mirada, por ejemplo, en ese acto sin ambigüedades, el acto de abrirse el vientre en ciertas condiciones —no digan harakiri, el nombre es seppuku. ¿Por qué hacen una cosa así? Porque creen que fastidia a los demás, porque en la estructura, es un acto que se hace en honor de algo. Esperen. No nos apresuremos antes de saber, y reparemos en que un acto, un acto verdadero, tiene siempre una parte de estructura, porque concierne a un real que no se da allí por descontado”.

Y así, Mishima también lo trasladaba al Japón de posguerra. Tras la rendición, el país nipón se vio obligado a hacer decenas de concesiones ante Estados Unidos. Entre ellas, rechazar la “divinidad” del emperador, una figura que Mishima no solo respetaba, sino que creía esencial para Japón.

“¿Nadie se unirá a mí?”

Yukio Mishima en el balcón dando el discurso.

Y así, Yukio Mishima llevó a cabo el intento de golpe de Estado. Fracasó. Solo tuvo una exigencia, que le concedieron: dar un discurso ante la guarnición japonesa. En poco tiempo, la prensa llegó al lugar y los soldados se colocaron bajo el balcón del cuartel:

“Queridos soldados, hay un terrible asunto del que os quiero hablar: a los hombres de la armada en circunstancias como esta [en referencia a la occidentalización del país] pienso que el ejército es la última esperanza de Japón”.

“¿Dónde está nuestro nacionalismo espiritual?”, gritaba Mishima mientras, sin saberlo, nadie lo escuchaba. En primer lugar, el escritor había decidido dar su discurso a viva voz. Desde el balcón, tal y como se relata en las crónicas, a penas se le oía al final de la multitud.

En segundo lugar, los soldados no parecían compartir sus ideas. A los pocos minutos de comenzar el discurso, muchos de ellos empezaron a increparlo e interrumpirle, incluso a lanzarle objetos: “¡Se lo suplico… escúchenme!”, llegó a decir Mishima. Lo que debía ser un monólogo extenso se terminó casi al empezar.

En tercer lugar, la circunstancia. Mientras Mishima hablaba del “alma nacional del honor”, mientras evocaba al emperador y criticaba que la gente “solo piense en el dinero”, el ruido de los helicópteros (tanto de prensa como de policía) no dejaba de retumbar en todo el espacio.

Finalmente, Mishima desiste e interrumpe su discurso:

“Perdí mi sueño por vosotros… y ahora, saludaré al emperador. ¡Larga vida al emperador! ¡Larga vida al emperador! ¡Larga vida al emperador!”.

Acto seguido, Yukio Mishima ejecuta el seppuku en el despacho del comandante.

Fuentes

1 Comentario

  • Hola buenas tardes a todo el mundo a todos los hombres a todas las mujeres de España y de todo el planeta del mundo qué vamos hacer con una denuncia falsa de una mujer que vamos a hacer me pregunta es también hay muchísimas mujeres maltratan a su marido hay muchísimas en este país pero nadie quiere hablar de esto

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