El campo del Rayo Vallecano descansa estos días mientras los focos están en la América del Mundial. “Aquí todo el mundo es del Rayo”, dice con orgullo de quien vivió en el barrio la final europea. Isabel Moreno es física, meteoróloga, embajadora del Pacto Climático Europeo; y, sobre todo, vallecana y rayista, de camiseta y de cielo. Sabe que los rayos que surgen de las nubes son, también, un síntoma de ascenso de temperaturas globales. Se prevé una alteración en el patrón de estas descargas largas, las más capaces de iniciar un incendio forestal.
¿Los incendios de los últimos veranos son consecuencia del cambio climático (y sus rayos)? Esta es la clásica pregunta que fácilmente genera respuestas desinformadoras, como Moreno retrata en su último libro, Atmósfera de bulos (B, 2025). “Cada vez hay menos cosas que se puedan responder sencillamente con un sí o un no. O bulos que parten de una verdad climática mal interpretada”, señala en el pódcast Esto no ha pasado. Este es el reto para divulgar ahora mismo el cambio climático, advierte.
Volvamos a los incendios. “Se alimentan de temperaturas cada vez más elevadas y humedad más baja“ o rachas de viento que los hacen “literalmente imposibles de apagar por medios humanos”. A esa coctelera se suma la masa forestal acumulada en territorios quizás ampliamente regados por borrascas de invierno o primavera y desecados de forma exprés durante apenas unos días infernales de mayo o junio. Esto está pasando. Es cambio climático, pero no todo es cambio climático. Y es sólo un ejemplo. La emergencia climática ”es un jugador más, capaz de cambiar las reglas del juego”. Incluido el Mundial.
En la práctica deportiva no sólo importa el mercurio. La llamada temperatura de bulbo húmedo y globo (WBGT) pondera humedad, viento y sol para reflejar el estrés térmico real, destaca Moreno. Esto explica por qué 27 grados se llevan peor en Valencia que en Cáceres. Superado cierto umbral, “al cuerpo le cuesta hacer otras cosas porque está más pendiente de refrigerarse a sí mismo”.
En el presente mundial que se juega en Norteamérica se espera que se rebasen umbrales que influyen en el rendimiento e, incluso, la seguridad de jugadores o afición. El sindicato mundial de futbolistas, FIFPRO, recomienda pausas de hidratación a partir de los 26 grados de WBGT y considera el juego inseguro por encima de los 28, el umbral que la FIFA solo aplica para aplazar partidos cuando se rebasan los 32.
Un análisis de Climate Central concluye que el calentamiento global eleva la probabilidad de calor que merme el rendimiento en 97 de los 104 partidos de este Mundial, disputado en su mayoría en estadios al aire libre y no todos climatizados. Calor y humedad ya ha reescrito otras competiciones, como el traslado del pasado mundial de Catar. O, tras la muerte del nadador estadounidense Fran Crippen, en aguas a 31 grados en 2010, la natación de fondo prohíbe competir por encima de esa marca.
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El calor impacta más según tu código postal o renta que tu genética
Un estadio se refrigera “poniendo dinero y unos chorritos”, ironiza. Pero la calle o el aula, no. “Para que el calor te afecte importa más tu código postal y tu renta que tu genética», resume. El golpe llega primero a mayores, embarazadas, bebés y personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, y a quien no puede encerrarse en un sitio fresco.
“¿Ha tenido que venir el fútbol para que nos pongamos a hablar de climatizar los centros educativos?”, señala. Las protestas de familias por aulas sin aire acondicionado, antes reservadas a junio y septiembre, se adelantaron a mayo en 2026.
“A mí me enfada mucho lo de los colegios”, se indigna Moreno. En Vallecas, cuenta, apenas conoce aulas con aire acondicionado. Mientras tanto, ”las familias estamos poniendo nuestro dinero para un ventilador en clase o redactando proyectos explicando por qué necesitamos climatizar un centro educativo donde tenemos a 25 almas dentro de una clase cerrada” con 30 y tantos grados en el exterior. La desigualdad se cuela así desde la escuela: “En el impacto del calor, importa más tu código postal y tu renta que tu genética”.
Atmósfera de bulos y ataques a las meteorólogas
Moreno ha dedicado Atmósfera de bulos a diseccionar las narrativas falsas o retorcidas a las que se enfrenta como meteoróloga. Algunos han envejecido mal como el “es normal que haga calor en verano”. Le preocupan más las verdades a medias. Por ejemplo, que muera más gente por frío que por calor es cierto, “pero eso no quita atención a las muertes por calor”, que en España se cuentan por miles cada año.
En paralelo, entre los negacionistas más técnicos le suelen reprochar a Moreno que la comunidad científica achaque al CO2 el calentamiento global, cuando este gas apenas representa el 0,04% de la atmósfera y el es vapor de agua el que más contribuye al efecto invernadero. Esto es cierto, pero la evidencia dice que basta esta pequeña cantidad para alterar la temperatura del planeta, algo varias veces verificado por Newtral.es junto a otros bulos climáticos. Su receta para esos mensajes pasa por no ridiculizar a quien pregunta de buena fe. “Si les insultas, se cierran más en su banda”.
Se usa el término ‘chica del tiempo’ para desacreditar nuestra formación y competencia
Los insultos, eso sí, suelen ir en el otro sentido. En 2024, junto a las periodistas Valentina Raffio y Verónica Pavés, Moreno firmó uno de los primeros manifiestos contra una campaña organizada de acoso a comunicadores de clima, con insultos, amenazas de muerte e intentos de hackeo, especialmente cebada con las mujeres. “Es curioso, a los compañeros hombres no les restan valor por su formación”, ni se les llama putos observa. “Nos llaman despectivamente chicas del tiempo”. Después de aquello dio “un paso al lado” en algunas redes, aunque cada vez que escribe cambio climático reaparecen los ataques en X.
Frente al ruido, reivindica las comunidades de seguidores ávidas de información cercana y verificada y la necesidad de seguir divulgando “aunque toque ponerse una coraza”. La carrera contra el cambio climático quizá no se gane, “pero sí podemos garantizarnos una buena posición”. Hoy, en el campo del Rayo, eso ya sería ganar.