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Retos de una gestión de residuos nucleares acorde a 2020
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Retos de una gestión de residuos nucleares acorde a 2020

El proyecto del ATC de Villar de Cañas (Cuenca) ha quedado desfasado y suspendido. Ahora el Gobierno tiene que definir un modelo de almacenaje de la basura radiactiva

Foto | Enresa

España llega cuatro años y medio tarde al compromiso con Bruselas de presentar un plan nacional de gestión de residuos nucleares. Los países miembros estaban llamados a presentar ante la Comisión Europea una hoja de ruta antes del 23 de agosto de 2015, meses antes de que España se sometiera a las elecciones que marcaron el inicio de un periodo de interinidad y cambios de gobierno que se extendió hasta la formación de Gobierno en enero de 2020.

Por este motivo, la Comisión Europea dio un ultimátum de dos meses a Bélgica y a España —un dictamen motivado, que es la segunda fase de un procedimiento de infracción— para presentar un plan. Este debe ajustarse a la Directiva 2011/70/Euratom del Consejo, de 19 de julio de 2011, por la que se establece un marco comunitario para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y residuos radiactivos. La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) elaboró un plan en 2018 que permaneció en un cajón durante el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez.

Lo más importante

La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, advirtió en la Comisión de Transición Ecológica del Congreso de mediados de febrero que su departamento comenzaría “inmediatamente” la tramitación del nuevo Plan Nacional de Residuos Radiactivos, que sustituirá al documento vigente de 2006.

El Ejecutivo ya ató su hoja de ruta con los objetivos energéticos hasta 2030, así como el calendario de cierre de las centrales nucleares entre 2028 y 2035. Pero lo más urgente es actualizar un sistema ya obsoleto para almacenar los residuos más peligrosos, que actualmente se concentran en las piscinas y contenedores de las centrales y los saturan en un 84% de media, según los datos del Foro Nuclear de 2018.

¿Cuál es el contexto?

Hay un asunto clave relacionado con el nuevo plan: qué va a pasar con la gestión centralizada —o no— del combustible gastado en las centrales nucleares y los residuos radiactivos de alta actividad. Y en este sentido, Enresa dio un paso adelante el 25 de febrero al paralizar los procesos de adjudicación de cuatro licitaciones relacionadas con la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en el municipio de Villar de Cañas (Cuenca), contemplado en el documento de 2006.

De forma que diez años de debate social, ambiental y político después, este polémico proyecto queda enterrado. Sus primeros pasos en el papel se remontan al Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, pero la ubicación del silo no se decidió hasta 2011, ya con el PP de Mariano Rajoy en La Moncloa. Con el cambio de signo en la Junta de Castilla-La Mancha, el PSOE de Emiliano García-Page paralizó en 2015 el emplazamiento del ATC en Villar de Cañas, aunque dos años después, el Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha suspendieron cautelarmente la medida.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Según Cinco Días, Enresa baraja dos opciones para almacenar la basura nuclear:

  • Construir tres Almacenes Temporales Distribuidos (ATD) para agrupar la gestión de varias centrales en Cataluña, otro en Cáceres y el tercero en Santa María de Garoña (Burgos). Esta opción puede ser tan conflictiva como el ATC por el transporte de residuos. El Independiente apunta a que el Gobierno podría recuperar la lista de pueblos que pidieron alojar el almacén.
  • Mantener los actuales Almacenes Temporales Individuales (ATIS) que tienen las centrales, pero mejorados para convertirlos en ATAIS (Almacén Temporal Autónomo Individualizado), que serían más caros.

Enresa, de acuerdo el diario económico, afronta también estos días la devolución de los avales de las constructoras licitadoras de la obra para levantar el almacén nuclear, un total de cinco UTES (Unión Temporal de Empresas) que aportaron 26,8 millones de euros en garantías provisionales.

#Fact 

España tiene en este momento cinco nucleares con siete reactores en funcionamiento: Almaraz I y II, en Cáceres; Ascó I y II y Vandellós II, en Tarragona; Cofrentes, en Valencia, y Trillo, en Guadalajara. 

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