Newtral
Trasladar las aulas a casa, salvando las distancias
Siguiente

Trasladar las aulas a casa, salvando las distancias

El día 10 de marzo empezó el cierre de las aulas alrededor de toda España, una medida excepcional para evitar la propagación del coronavirus que, se suponía, iba a durar quince días. A día de hoy todos dan por hecho que los centros educativos van a permanecer cerrados más tiempo. En Euskadi, por ejemplo, ya han anunciado que no habrá reapertura hasta nuevo aviso.

En España hay 8.217.330 alumnos de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. A su disposición, más de 700.000 profesores que han tenido adaptar su plan docente, en cuestión de horas, a la realidad del estado de alarma. Aún así, las clases continúan, salvando las distancias.

Ahora son los padres los que piden menos deberes

Desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres (CEAPA) denuncian que la “escuela online añade un estrés extra por el exceso de deberes”. Y no solo a los niños, también a los padres y madres.

Desde FAPAR (Aragón), Nieves Burón, también ha detectado un exceso de tareas, “las familias sabemos que los centros tienen que organizarse para que haya continuidad, pero no nos volvamos locos, no se puede trasladar la normalidad de las aulas a la casas”, dice Nieves, que cuenta cómo los niños se “angustian” cuando se les acaba el acaba el tippex o los folios de papel.

Consciente de las complicaciones que pueden encontrar los padres, Francisco Cid, maestro de Educación Infantil en el Colegio Quintanilla de San Fernando, en Cádiz, ha recomendado a los padres de sus alumnos que sigan las instrucciones de la plataforma educativa del centro, «cuando tengan tiempo». Cid defiende que «no se nos vaya mucho la cabeza con los deberes en casa».

Conciliar la educación a distancia

Tanto fuera como dentro de casa la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente. Además del exceso de deberes, las asociaciones de padres y madres también ponen el acento en que hay progenitores que no tienen el tiempo o la formación necesaria para ayudar a sus hijos con las tareas, o que hay familias que no tienen acceso a Internet.

Según datos que ofrece el Ministerio de Educación y Formación Profesional, son casi un 12% de los alumnos españoles (de entre 10 y 15 años) los que no disponen de ese acceso a Internet.

Beatriz y Raúl teletrabajan, tienen una hija de 11 años, un hijo de 12 y solo dos ordenadores. Han tenido que pedir otro portátil a un familiar para que los niños puedan ‘ir a clase’.

“Las mañanas son un poco ajetreadas, eso no nos viene mal, pero han mandado bastantes deberes”, cuenta la madre de la familia, que usa los libros de texto y el traductor de Google como herramientas para resolver las dudas de sus hijos. “Me lo tengo que estudiar, sentarme y leérmelo”. Raúl, el padre, está saliendo a trabajar y ella, en casa, espera a que sus hijos acaben los deberes para ponerse con el ordenador.

“El teletrabajo no estaba preparado en educación”

Hay quienes tomaron la iniciativa cuando vieron que mandaban a todos a casa, como Francisco Cid, que para que en su centro pudiera seguir adelante la tarea educativa, ha creado el portal ‘Quedateencasayparaelvirus’.

Para Cid las instrucciones de la Junta de Andalucía fueron “ambiguas”. El sistema de teletrabajo no está unificado, cada territorio ha desarrollado distintas iniciativas. Está EducaMadrid, de la Comunidad de Madrid, el Plan MULÁN, de la Comunitat Valenciana, o el Séneca en Andalucía. Plataformas que en ocasiones colapsan porque hay demasiados usuarios conectados al mismo tiempo.

“El teletrabajo no está preparado en educación, y no todos los profesores tienen la formación necesaria”, cuenta Cid, que pide a la Junta que concrete qué se puede hacer y qué no y que desarrolle, y dé instrucciones de cómo van a llevarse a cabo las evaluaciones. Una situación confusa que Cid define como “limbo educativo complicado”.

La educación sentimental

El curso de Francisco Cid y sus alumnos, de 5 años, ya estaba programado y ahora lo tiene que volver organizar día a día. Al acabar la jornada lectiva, tiene que buscar los recursos, digitalizarlos y grabar vídeos que además, «sean motivadores para ellos».

Un maestro que hace videollamadas con “sus niños” para que no se preocupen, mientras usa pelucas o pajaritas de colores en sus vídeos para paliar la distancia.

Cid explica que lo primero que hace un niño de cinco años al entrar por la puerta es abrazarte. Haber perdido ese abrazo es la parte que más le cuesta del teletrabajo.

“Una semana de auténtica locura”

Rosa Liarte es profesora de Geografía y coordinadora de TIC en el IES Eduardo Janeiro de Fuenjirola y define la semana como una “auténtica locura”, asegura que ha trabajado más que en todo un mes.

Su centro partía con unos días de ventaja. Mirándose al espejo de Italia, dedujeron que el cierre de aulas era inminente y empezaron a preparar a alumnos y profesores para trabajar desde casa.

“He hecho tutoriales en mi videoblog de cómo hacer una llamada o cómo usar Google Classroom”, cuenta Rosa, cuyo trabajo consiste en incentivar el uso de las tecnologías entre el profesorado y el alumnado. A través de los tutoriales que cuelga en Internet, intenta ayudar no solo al claustro de su centro sino a cualquier docente.

“La competencia digital tiene que ser una realidad ya”

La primera videoconferencia de esta profesora con sus alumnos “fue una locura, no se silenciaban, querían hablar todos a la vez (…) pero ayer tuve otra clase y fue genial”. Ahora espera tener que hacer solo una videollamada a la semana para resolver dudas.

Liarte define la situación como “caótica”, a pesar de que en su centro llevaban dos años formándose para usar la herramienta Google Classroom. Esta profesora especializada en Tecnología de la Información y la Comunicación cree que el período de confinamiento “va a ser un punto de inflexión. La competencia digital docente tiene que ser una realidad ya”, sentencia.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente