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Sin un frente común ante los delitos de odio contra el colectivo LGTBIQ+
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Sin un frente común ante los delitos de odio contra el colectivo LGTBIQ+

Autor: Barcex
Autor: Barcex

Ser diferente o no ser quien los demás quieren que seas. Que te peguen, insulten o discriminen por ello. Un grito de «maricón» por la calle. Que no te promocionen o que te ignoren en el trabajo por ser lesbiana. Una paliza un sábado por la noche por ser trans. Estas conductas pueden ser reconocidas como un delito o incidente de odio, pero todo depende de la comunidad autónoma donde se produzca el hecho.

De 17 comunidades y 2 ciudades autónomas, 13 tienen algún tipo de ley específica para defender los derechos del colectivo LGTBIQ+ o alguna de sus realidades. Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla la Mancha, La Rioja, Ceuta y Melilla son las excepciones, territorios donde no se contempla ninguna legislación en concreto. En 2017, el grupo parlamentario de Podemos intentó sacar adelante una proposición de ley nacional contra la discriminación hacia este colectivo, pero no ha prosperado. 

Los números que faltan 

El colectivo LGTBIQ+, junto a los inmigrantes, es uno de los que más sufre delitos de odio. En 2017, se registraron hasta 271 hechos relacionados con la identidad y la orientación sexual en nuestro país, según el Ministerio del Interior. 

Sin embargo, Arantxa Miranda, policía municipal del Ayuntamiento de Madrid y miembro de la Unidad de Gestión de la Diversidad, comenta que los casos son muchos más. «Nosotros hemos detectado que hay una infradenuncia, es decir, una diferencia entre los hechos registrados y denunciados. Eso sin contar que todavía el colectivo tiene cierta reticencia a pensar que lo que le ha sucedido tiene algún significado y que pueden denunciarlo», explica.

Miranda es también vocal de Cooperación y Delitos de Odio de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), que engloba a más de 50 asociaciones de toda España y cuya principal misión es la reivindicación de la igualdad legal y el respeto social hacia la diversidad afectivo-sexual.

Según el informe “La cara oculta de la violencia hacia el Colectivo LGTBI del Observatorio Redes Contra el Odio” de la FELGTB, entre un 60% y 80% de las violencias LGTBI-fóbicas no se denuncian. Así, el número de incidentes de odio estimado por diferentes entidades LGTBIQ+ ascendió a los 629 en 2017, lo que supone un número casi tres veces superior a los recogidos por Interior.

La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea apunta, en una encuesta de 2012, que las razones más frecuentes detrás del bajo número de denuncias son: la desconfianza en las instituciones, la aceptación de una conducta delictiva como normal y el desconocimiento de la ley y sus derechos por parte del colectivo.

«Por ejemplo, con la ley autonómica de la Comunidad de Madrid 3/2016, un insulto de ‘maricón de mierda’ podría conllevar una denuncia y sería una infracción leve sancionada con multas de 200 a 3.000 euros«, señala la agente y vocal de FELGBT, que ha detectado que muchas personas del colectivo en Madrid desconocen esta información.

Esto es posible en Madrid gracias a que hay leyes -como la anteriormente mencionada o la 2/2016– que les protegen de forma específica, pero Miranda alerta: «Al no haber ninguna ley a nivel nacional, lo que está sucediendo es que hay comunidades autónomas que no tienen ningún tipo de regulación que les proteja, por lo que hay personas LGTBIQ+ que no están cubiertas como otras»

Policías con orgullo 

Una normativa nacional es la principal reivindicación de la manifestación del Orgullo LGTBI 2019 que se convoca bajo el lema «Mayores sin armarios. ¡Historia, lucha y memoria! Por una Ley LGTBI estatal». Su aprobación permitiría, entre otras cosas, crear unidades como la de Arantxa en la policía municipal madrileña, que es única y pionera en España. 

La Unidad de Gestión de la Diversidad es un cuerpo especializado en colectivos excluidos como el LGTBIQ+, personas sin hogar o que sufren adicciones y en grupos vulnerables a la discriminación por religión, raza o por tener una discapacidad.

Aunque en algunas comunidades autónomas se ha dado una formación especializada a sus agentes, Francisco Andrés Rodríguez, jefe adjunto de esta Unidad municipal, explica que un cuerpo específico es muy necesario porque eso «se transmite al colectivo»

«Una persona LGTBIQ+ que va a denunciar a cualquier sitio donde no hay una especial sensibilización en estos temas, puede salir peor de lo que ha entrado, porque puede sentirse atacado si no les damos un trato adecuado. Entonces, podemos llegar a revictimizar a la ya de por sí víctima”, señala Rodríguez.  

Además, según el jefe de unidad municipal, “puede ser un elemento de choque, para transmitir el mensaje de que la policía es un servicio para todos». Ellos quieren conocer los incidentes que creen que se producen en Madrid y a los que no les es fácil llegar.

Por ello, comunicar cualquier situación que cohíba, discrimine, humille o denigre por querer o sentir fuera de lo normativo puede ser esencial para combatir que se sigan produciendo este tipo de conductas de odio: «Nosotros registramos los hechos, no necesariamente nos quedamos con las denuncias, sino que registramos todos los hechos para valorar qué es lo que está sucediendo realmente», afirma Arantxa Miranda.

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