Newtral


Prohibir los móviles en las aulas: ¿una medida eficaz?
Siguiente

Prohibir los móviles en las aulas: ¿una medida eficaz?

El consejero de Educación de la Comunidad de Madrid acaba de anunciar que su equipo está estudiando cómo legislar contra el uso de los móviles en las aulas. Francia implementó esta medida hace un año, y en Cataluña un profesor ha presentado una Iniciativa Legislativa Popular con el mismo fin. Pero ¿es realmente una medida eficaz?

Tan solo un año después de que Francia legislase contra el uso del móvil en las aulas, el Gobierno de la Comunidad de Madrid opta por seguir los pasos del país vecino. Así, el pasado lunes 23, el consejero de Educación, Enrique Ossorio, anunciaba su intención de prohibir estos dispositivos en los centros educativos públicos y concertados madrileños.

La premisa de la que partía el Gobierno francés es muy similar a la que defiende el consejero Ossorio: «Vamos a prohibirlos en las aulas siempre que no se utilicen con fines didácticos», explicaba el político madrileño en una entrevista en Onda Cero. Y en esta otra entrevista con Europa Press, añadía, en referencia al rendimiento y a la distracción en las aulas, que «está comprobado, por medio de estudios, que su prohibición genera que los alumnos con peor expediente académico mejoren el mismo notablemente».

Según Ossorio, «la medida es una de las 155 del programa de gobierno» que pactaron «con Ciudadanos».

El consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio.

En Francia, el principal argumento que esgrimían para impulsar esta medida era el de proteger al alumnado de una exposición prolongada a las pantallas. La iniciativa, que entró en vigor en septiembre de 2018, tenía como referencia un estudio realizado por la London School of Economics sobre el impacto en la productividad de los estudiantes cuando se restringe el uso del móvil.

El documento, publicado en mayo de 2015, concluía que en aquellos centros educativos donde se había implementado la prohibición de los móviles, el rendimiento del alumnado mejoraba en un 6,41%, especialmente en aquellos estudiantes con peor expediente. En este caso, el rendimiento mejoraba en un 14,23%. El estudio apunta que este hallazgo no implica que los móviles no deban considerarse una herramienta escolar.

No obstante, una revisión científica de todos los artículos académicos publicados hasta 2016 sobre la correlación entre el uso del móvil y el rendimiento escolar —132 documentos en total— concluía lo siguiente: «Es difícil determinar los mecanismos de las relaciones causales entre el uso de teléfonos móviles en clase [multitasking] y el rendimiento académico».

Tecnología y ciberacoso

En la entrevista concedida a Europa Press, Enrique Ossorio precisaba que «el plan de ciberprotección que recoge el programa electoral del PP pretende evitar que por medios tecnológicos se puedan producir acosos o hackeos de información de los colegios y de los alumnos».

El investigador Neil Selwyn, profesor de Educación en la Monash University (Melbourne, Australia) especializado en educación y medios digitales, escribió un artículo en The Conversation en el que señalaba que «hay un gran solapamiento entre el bullying tradicional y el cyberbullying», es decir, «que hay correlación entre sufrir una y otra forma de acoso». Sin embargo, añade Selwyn, «de esto no se deduce que son los dispositivos digitales los que causan estos comportamientos».

En su artículo, Selwyn, asumiendo que algunos alumnos a veces instrumentalizan la tecnología para acosar a otros estudiantes, señala que el acoso a menudo «suele tener lugar fuera del horario escolar y del centro educativo». Por tanto, apuntaba, «existe el peligro de que la prohibición de los teléfonos de las aulas distraiga al personal educativo de sentirse en la responsabilidad de continuar con los esfuerzos para abordar las causas más inmediatas del acoso cibernético».

Brecha tecnológica en las aulas

Laura Cuesta, profesora de Nuevas Tecnologías y Social Media en la facultad de Comunicación de la Universidad Camilo José Cela (UCJC), explica a Newtral que «prohibir es una medida que no funciona». «Si le prohíbes algo a un menor, algo además a lo que está tan habituado como es la tecnología, seguramente acabe usándolo a escondidas», añade.

Según Cuesta, hay una brecha tecnológica en las aulas: «Hay que enseñarles a usar las herramientas y las fórmulas nuevas que permiten las nuevas tecnologías. A los docentes les falta preparación para ello. No es culpa de los profesores, el problema es que no se ha formado al claustro para implementar este cambio. Se han visto abrumados con una serie de herramientas sin saber exactamente qué tienen que hacer con ellas, así que utilizan el mismo método docente».

Camilo Jené, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado Francisco Giner de los Ríos (FAPA), comparte esta opinión: «No nos parece bien la prohibición del móvil en las aulas y, de hecho, apostamos por la desaparición del libro», explica en conversación con Newtral.

«No abogamos por la sustitución del libro por la pantalla sin más porque entonces la tecnología será inútil. Creemos que el sistema educativo falla en este aspecto y que no es una cuestión de ‘móvil sí, móvil no’, sino de adaptar el sistema educativo al ecosistema digital», apunta Jené, quien se muestra reacio a la medida que propone el consejero de Educación: «Estamos presentes en el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid y en cuanto llegue esa normativa, interpondremos nuestra queja y disconformidad. No parece que hayan escuchado a las familias, sino que han tomado una decisión unilateral».

Una ILP en Cataluña para prohibir los móviles en clase

Josep Maria Argemí, profesor y director de un instituto público de Terrassa (Cataluña), es firme defensor de restringir el uso de los dispositivos móviles en las aulas. De hecho, el pasado julio registró una Iniciativa Legislativa Popular para prohibir los teléfonos en colegios e institutos.

«Hay regulaciones sobre el consumo de azúcar y tabaco en centros educativos, por ejemplo, pero este tema, que es muy importante, no cuenta con una normativa, sino que queda a discreción de cada centro», apunta Argemí en conversación con Newtral.

Argemí sostiene que «el móvil crea mucha adicción» y que es un «elemento de distracción». Sin embargo, la profesora Laura Cuesta señala que «hablar de adicción en referencia a nuevas tecnologías es muy gratuito»: «Sería más correcto decir ‘uso abusivo’ o ‘uso problemático’ en relación al móvil o en relación a internet. El mundo profesional y de la salud no ha confirmado, ni la OMS ni ninguna entidad reguladora, que realmente haya una adicción al móvil o a internet», añade la experta en educación y tecnología.

La propuesta de Argemí es un modelo idéntico al de Francia: «Prohibir su uso excepto para alumnos con diversidad funcional o con discapacidades transitorias que tengan determinadas necesidades». «No es una cuestión de tecnofobia porque estamos completamente a favor de que la tecnología tenga fines educativos: por ejemplo, autorizar una actividad que requiera de un móvil para la asignatura de Biología porque hay una app con la que si haces una foto a una planta te dice qué planta es. Pues para un caso así, sí: se planifica, se discute, y si se autoriza, adelante», esgrime este director de instituto.

Camilo Jené, presidente de la FAPA, señala, en relación a la distracción que mencionaba Argemí, que «el móvil es un síntoma»: «El problema es la forma de dar las clases: el alumnado está desmotivado y se distrae con cualquier cosa».

Laura Cuesta también critica el modelo educativo: «Es verdad que muchos menores hacen un uso abusivo de móviles, de internet y de las redes sociales, pero también es cierto que ya están acostumbrados a que su entorno haga uso continuado de la tecnología: muchos padres compran por internet, tienen asistentes virtuales y usan aplicaciones para actividades cotidianas como conducir. Resulta incoherente que esos menores, cuando van a clase, tengan que estar en un aula totalmente analógica. Indiscutiblemente, hay que digitalizar el entorno escolar».

2 Comentarios

  • Pues en relación con este tema yo recomendaría leer el artículo «Los gurús digitales crían a sus hijos sin pantallas» donde se dice » En Silicon Valley proliferan los colegios sin tabletas ni ordenadores»- Por supuesto que estamos en una sociedad, la nuestra, en la que prohibir nos produce urticaria y nos hace rasgar las vestiduras, pero hay situaciones en las que debemos proteger, aunque parezca lo contrario, a nuestros niños y jóvenes contra lo que la publicidad nos vende como el «mana» del futuro. Porque yo me pregunto ¿Que utilidad tiene enseñar a nuestros niños a sumar, restar, las tablas de multiplicar, si enseñándoles a utilizar la calculadora es suficiente?. Y una posible respuesta, con la que estoy deacuerdo y que aparece en el artículo es
    “No creemos en la caja negra, esa idea de que metes algo en una máquina y sale un resultado sin que se comprenda lo que pasa dentro. Si haces un círculo perfecto con un ordenador, pierdes al ser humano tratando de lograr esa perfección. Lo que detona el aprendizaje es la emoción, y son los humanos los que producen esa emoción, no las máquinas. La creatividad es algo esencialmente humano. Si le pones una pantalla a un niño pequeño limitas sus habilidades motoras, su tendencia a expandirse, su capacidad de concentración. No hay muchas certezas en todo esto. Tendremos las respuestas en 15 años, cuando estos niños sean adultos. ¿Pero queremos asumir el riesgo?”, se pregunta Pierre Laurent, padre de tres hijos, ingeniero informático que trabajó en Microsoft, Intel y diversas startups, y ahora preside el patronato del colegio.
    Esta claro que en este tema siempre habrá unos que opinamos que no es bueno la absoluta libertad de uso de estos medios tecnológicos en las aulas, aunque se enseñe a su manejo de una forma segura por parte de un profesional, y quienes defenderán que no podemos ponerles puertas al campo, cosa cierta, pero que hay muchísimos campos vallados y acotados, y que debemos dejar que crezcan con esa libertad de elección.

    2

  • Fantástico artículo que invita a un profundo debate que lleve a un cambio de modelo.

    Coincido plenamente con lo que dice Laura Cuesta. Es una cuestión de educación y formación y no de poner puertas al campo.

    Los equipos docentes han de ir por delante. Invirtamos en su formación y actualización, no en presumir de pizarras digitales que son utilizadas como las ‘de toda la vida’ o colegios que reciben premios (caso real) por su grado de digitalización con alumnos que llevan tablets a clase y los contenidos, en lugar de ser hechos ad-hoc para aprovechar el potencial del dispositivo, son fotos de páginas de libros que el docente envía a los alumnos (con el consiguiente problema de lectura, comprensión…).

    Avancemos, demos pasos, construyamos o seremos, como siempre los que legislan en lugar de ser los que inventan.

    Felicidades de nuevo por el artículo.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente