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Newtral Hemeroteca: la presidencia del Eurogrupo, entre la rivalidad partidista y el posicionamiento nacional
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Newtral Hemeroteca: la presidencia del Eurogrupo, entre la rivalidad partidista y el posicionamiento nacional

La mayoría de los partidos han mostrado su apoyo a la candidatura de Nadia Calviño, pero no siempre ha sido así. Repasamos la hemeroteca para revisar los apoyos a las candidaturas españolas en la UE

Alexandros Michailidis | Shutterstock

Moncloa ha confirmado la candidatura de Nadia Calviño a la presidencia del Eurogrupo y, aunque ha recibido el apoyo de la mayoría de los partidos, el líder de la oposición, Pablo Casado, recordó al presidente Pedro Sánchez que «el PP siempre les apoya en Bruselas, como hizo con Solbes, con Almunia, incluso con Borrell, mientras usted vetaba a Cañete y a De Guindos», dijo en el Pleno del Congreso del 24 de junio.

Un día después, Casado insistía: «Siempre apoyamos a los españoles en cargos europeos. Lo hicimos con Solana, Almunia, Solbes, Borrell y ahora Calviño. A pesar de que el PSOE rechazó a Loyola Palacio, Cañete y Guindos».

Aunque normalmente predomina el interés general del Estado por encima del partidismo y la oposición apoya a los candidatos que se presentan a altos cargos en la UE, en España no siempre ha sido así. Repasamos la hemeroteca para revisar los apoyos de los partidos a las candidaturas españolas en la UE.

[Eurogrupo: qué es, qué hace y cuál es la posición de los partidos ante la candidatura de Nadia Calviño]

El apoyo a Borrell

El nombramiento de Josep Borrell como Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, el año pasado, es el último de los altos cargos que España ha logrado colocar en las instituciones europeas. Casado aseguró que su partido sería «responsable» y apoyaría las candidaturas que proponga España para las instituciones europeas.

De hecho, el líder del PP apoyó la candidatura de Borrell, pero no sin críticas: «No se preocupe, no seremos tan desleales como ustedes con Miguel Arias Cañete, y cuando tenga que ir a un hearing y pasarlo mal por las informaciones que llegarán sobre la información privilegiada de Abengoa, el Partido Popular le apoyará como hizo con Solbes y con Almunia, porque tenemos respeto y responsabilidad institucional», le dijo a Sánchez en el Pleno del Congreso.

Borrell ya había sido presidente del Parlamento Europeo entre 2004 y 2007, gracias al apoyo del Partido Popular Europeo (PPE) por un motivo: el Partido de los Socialistas Europeos (PSE) llegó a un «acuerdo técnico» para repartirse los cinco años de la presidencia con el PPE. 

De Guindos: dos intentos

Un año antes, la candidatura del exministro de Economía Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) no obtuvo la misma respuesta, y el PSOE no apoyó el nombramiento. En ese momento la portavoz del partido, Adriana Lastra, explicó que se trataba de una «abstención crítica» en lugar de un voto en contra, ya que Guindos era el único candidato que quedaba después de que el aspirante irlandés se retirara.

Durante semanas, el PSOE se había opuesto al nombramiento del exministro con el argumento de que el cargo debía ocuparlo una mujer para paliar la falta de paridad de la institución monetaria europea. Pero, además, Sánchez llegó a afirmar en una entrevista en Antena 3 que, a su juicio, Guindos no tenía la «cualificación técnica suficiente» para el puesto. Además del PP, solo Ciudadanos mostró su apoyo.

En 2015, Guindos ya había intentado sin éxito presidir el Eurogrupo, que quedó en manos del socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem. Mientras que el exministro confiaba que el ejemplo de recuperación económica tras la crisis le serviría como aval, para el PSOE suponía justo lo contrario. Manuel de la Rocha, exsecretario de Economía de la Ejecutiva socialista, aseguró que el partido no apoyaba a Guindos porque representaba la política de «los ajustes y de la desigualdad». Aunque el exsecretario de organización del PSOE, César Luena, matizó las palabras de De la Rocha y en una entrevista dio un giro a la postura del partido: «Apoyaremos a De Guindos en el Eurogrupo aunque tenga políticas equivocadas».

Alemania llegó a respaldar la candidatura de Guindos, quien aseguraba que España estaba «claramente infrarepresentada en las instituciones comunitarias». Pero no fue suficiente para darle la victoria frente el holandés.

Tres años antes, en 2012, España se había quedado, por primera vez, sin ningún representante en el comité ejecutivo del principal órgano económico de la UE, después de que José Manuel González-Páramo abandonara su cargo en el BCE.

Los eurodiputados socialistas votaron en contra del exministro Luis de Guindos en 2018. Luca Piergiovanni | EFE

Arias Cañete, con el voto del PSOE en contra

Un año antes del primer intento de Guindos, en 2014, el gobierno de Mariano Rajoy impulsó la candidatura del exministro de Agricultura Miguel Arias Cañete para entrar a formar parte de Comisión Europea como comisario de Energía y Acción por el Clima. Aunque al final obtuvo el cargo, los tres eurodiputados del PSOE votaron en contra, pese a que el resto del grupo socialista europeo votó a favor. 

Rajoy criticó a Sánchez al asegurar que «no se puede ser mezquino si, además, te sale mal, porque en ese caso eres mezquino e inútil», y denunció «los esfuerzos inconmensurables del PSOE en los pasillos y fuera» en contra de la elección de Arias Cañete.

Pero el PSOE mantuvo la tesis de que el exministro no estaba capacitado para el cargo y la audiencia de control en Bruselas estuvo marcada por los cuestionamientos sobre su declaración de bienes y los posibles conflictos de intereses por sus negocios familiares, además de las acusaciones por unas declaraciones machistas que había realizado durante la campaña electoral.

Almunia, una trayectoria larga en la UE

En abril de 2004, el socialista Joaquín Almunia se convirtió en comisario europeo de Asuntos Económicos, en sustitución de Pedro Solbes, que regresaba a Madrid como ministro de Economía, y unos meses después resultó elegido en el mismo cargo de la nueva Comisión Europea de José Manuel Durao Barroso. Esa transición hizo que su nombramiento no planteara mayor oposición.

De hecho, al término de su mandato, en 2010, Almunia fue nombrado vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de la Competencia. Aunque en ese periodo el PP reclamó su dimisión al considerar que Almunia era desleal a España y que estaba «perjudicando» los intereses de los españoles, como recoge El Mundo. 

La ‘resignación’ ante Solana

Otro socialista, Javier Solana, antecedió a Borrell como Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE entre 1999 y 2009, y antes como secretario general de la OTAN, entre 1995 y 1999.

En 1999, tras la elección de Solana, el enviado especial de El País relataba que «el Gobierno de José María Aznar se ha visto sorprendido por la amplitud de los apoyos recibidos por Solana en la UE y ha asumido como inevitable su nombramiento». Aznar se había negado a apoyar el nuevo cargo de Solana y el PSOE reprochó a Aznar que se limitara a aceptar con «resignación» la candidatura de Solana.

Aunque el mayor opositor a la candidatura fue Julio Anguita, entonces coordinador general de IU, afirmó que Solana era «técnicamente un criminal de guerra» y añadió que los eurodiputados de su coalición no dudarían en bloquear la elección de Solana como ‘Mister PESC’, como se conocía el cargo. «Ni Europa podría llegar a menos ni Solana a más».

Otras candidaturas

A la par que Solana resultó elegido como PESC, en 1999, España presentaba otras dos candidaturas para las comisarías europeas que le correspondían: la exministra poular de Agricultura, Loyola de Palacio, y el exministro socialista de Economía y Finanzas, Pedro Solbes, que aspiraban a las carteras de Agricultura y Presupuestos, respectivamente. Aunque cada partido contaba con un candidato, no faltó la polémica.

En un titular del 22 de junio de 1999 se podía leer: «Los socialistas se comprometen a no reventar la candidatura de Loyola de Palacio a comisaria europea». De Palacio había participado en las elecciones europeas como cabeza de lista del PP un mes antes y su vinculación con el caso del lino, por el que se descubrió que funcionarios de su ministerio se habían enriquecido con el cobro de subvenciones europeas, tensando el consenso en torno a su candidatura.

En respuesta a los ataques iniciales del PSOE contra Loyola de Palacio, Rafael Hernando, exportavoz del PP, aseguró que su partido pedirá al presidente del Gobierno, José María Aznar, que impidiera que «cualquier persona que se haya sentado en un Consejo de Ministros de la época de la corrupción de los Gobiernos del PSOE sea comisario europeo», en referencia a Solbes.

Después de las palabras de Hernando, el entonces secretario general del PSOE, Joaquín Almunia despreció el veto del PP y aseguró que Solbes no sólo era «un orgullo para el PSOE, sino también para nuestro país». Al final, tanto De Palacio como Solbes fueron propuestos por el Gobierno y obtuvieron el respaldo necesario entre los eurodiputados.

Antes que ellos, otros políticos españoles ocuparon altos cargos de la UE, como Abel Matutes y Marcelino Oreja, del PP, o Manuel Marín, del PSOE.

Un juego de equilibrios

Juan Santos, profesor de Derecho Internacional Público y titular de la Cátedra Jean Monnet de la Universidad de Salamanca, explica que «en ningún país sucede que la oposición comience a criticar las candidaturas, porque al final, cuando se toman las decisiones sobre la UE no se toman con ese prisma tan reduccionistas que a veces hay en el debate interno». 

Santos considera que España está dando los primeros pasos para recobrar el peso perdido en las instituciones europeas durante los últimos años. «Desde el principio de la UE, España estuvo muy bien representada, pero los últimos 10 años, España ha perdido ese lugar en las instituciones europeas».

La razón, explica el académico, es que los últimos gobiernos no siempre han propuesto al candidato más cualificado. «Ha habido gobiernos que han tratado de proponer a miembros del partido que no eran los más cualificados, y en Europa hay que jugar muy fino, dedicarle tiempo a las relaciones y el networking. Si no se hace así, no se tiene influencia». Por ejemplo, señala que en ocasiones «han tratado a colocar gente de Moncloa, de los ministerios, y eso es muy erróneo. Si lo que se quiere es promover a gente de Madrid, muchas veces se pierde la posibilidad».

Santos también señala que las instituciones europeas «tienen muy en cuenta que haya un equilibrio entre los partidos importantes, entre hombres y mujeres, entre los países del norte y del sur. Hay muchos equilibrios». Por eso, ahora que otras dos mujeres ocupan puestos clave en el tablero europeo, con Christine Lagarde a la cabeza del BCE y Ursula Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea, está por ver si Calviño logrará el nombramiento como líder del Eurogrupo.

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