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¿Por qué había amianto en un vertedero de residuos no peligrosos?
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¿Por qué había amianto en un vertedero de residuos no peligrosos?

Aunque está regulado y es legal, el incidente de Zaldibar ha hecho que se cuestione la presencia de materiales tóxicos en un vertedero para residuos no peligrosos. Te lo explicamos

EFE/Miguel Toña

Los primeros equipos de Emergencias y de los cuerpos de seguridad comenzaron a buscar a los dos empleados desaparecidos en el derrumbe del vertedero de Zaldibar la tarde del 6 de febrero. Durante horas trabajaron en las tareas de rescate y desbloqueando el tramo de la AP-8 que había quedado sepultado sin saber que bajo sus pies, entre los restos de residuos y tierra que se habían desplomado sobre la ladera, había restos de amianto.

«En el mismo momento en que se conocieron los riesgos, se tomaron medidas para que las personas que estaban interviniendo lo hicieran con la mayor seguridad posible», explicó el martes la consejera vasca de Seguridad, Estefanía Beltrán, quien aseguró que 150 efectivos y voluntarios pudieron haber estado en contacto con este mineral. 

[Amianto: El material perfecto te puede matar]

La respuesta de la consejera ha suscitado dudas sobre la conveniencia de combinar el almacenaje de este residuo tóxico con otros que no lo son; en especial, ante sucesos como el de Zaldibar. 

Aunque está permitido, la ley establece unas condiciones muy estrictas de almacenaje. Sin embargo, ahora los residuos tóxicos como el amianto han quedado mezclados con el resto y las autoridades tendrán que enterrarlos todos bajo la consideración de residuos peligrosos.

El amianto, un material versátil

Después de que se conociera que había amianto entre los restos de residuos del vertedero de Zaldibar saltaron las alarmas y el Gobierno vasco se apresuró a explicar que la normativa lo permite

La legislación española también lo regula, como figura en el Real Decreto 1481/2001, pero, a cambio, establece una serie de requisitos restrictivos para su almacenaje, como que «en la celda en que se deposite material de construcción que contenga amianto y otros residuos de amianto no se depositarán otro tipo de residuos», que «la celda será suficientemente estanca» o que «en el vertedero o la celda no se efectuará ninguna obra que pudiera provocar la liberación de fibras (por ejemplo, la perforación de agujeros)».

José Luis García Morales, experto en gestión de residuos y catedrático de Universidad de Cádiz, señala que «el concepto de vertido no peligroso contempla la excepción de que se puedan ingresar vertidos con amianto siempre que se desarrollen determinadas condiciones de seguridad y de almacenamiento en el interior del vertedero, como que estén correctamente localizados y embolsados, que se cubra diariamente ese vertido y una serie de condiciones especiales que hacen que el vertedero sí pueda recibir este tipo de residuos que, si se gestionan adecuadamente, no tienen porqué ser peligrosos». 

Los expertos insisten en que el amianto solo es peligroso ante exposiciones largas e intensas a su polvo en suspensión, lo cual no ha sucedido en este caso. 

Pero Román Monasterio, consultor en gestión de residuos de la empresa Enerlan insiste en que, aunque el vertedero tenía permiso para almacenar el amianto, éste debía haber estado bien confinado en una celda específica para separarlo del resto, y cree que el colapso ha puesto en evidencia una explotación no adecuada. 

«En este supuesto no ha habido algo ilegal por la deposición en el vertedero, otra cosa es que no estuviera bien clasificado y esto sí que supondría una grave irregularidad en fase de operación», añade.

El año pasado, el vertedero de Zaldibar recibió 4.235 toneladas de materiales de construcción que contenían amianto
El año pasado, el vertedero de Zaldibar recibió 4.235 toneladas de materiales de construcción que contenían amianto.

Confinar todo el material como peligroso

Fuentes de la consejería de Medio Ambiente defienden que el material con amianto estaba confiando tal y como estipula la normativa y que, pese a que se cumplió, fue el deslizamiento lo que provocó que los residuos tóxicos se mezclaran con el resto. 

El año pasado, el vertedero de Zaldibar recibió 4.235 toneladas de materiales de construcción que contenían amianto, como placas, tuberías y canaletas de fibrocemento, y algunos apuntan al aumento de esta cantidad como una de las posibles causas del derrumbe. 

El vertedero pasó de ingresar 2.954 toneladas en 2017; a 2.592 en 2018; y a 4.235 en 2019, un incremento del 43% en solo dos años, según cifras del Gobierno vasco.

De cara al tratamiento de los residuos del vertedero de Zaldibar, debido a la imposibilidad de separar el material tóxico del resto, se ha decidido que todo quede considerado como material peligroso, apuntan las mismas fuentes. «Primero retiramos el material de la carretera y el de las zonas de búsqueda de los desaparecidos», apuntan, después habrá que ver qué se hace con el propio vertedero.  

Monasterio señala que «ahora allí hay trazas de amianto y quizás algunas otras cosas más, pero si el traslado y la deposición en los destinos se hace con criterio ordenado y debidamente confinados no debieran suponer riesgos relevantes añadidos, ni para el vertedero ni para el lugar, no hay que alarmarse por este motivo». 

En cuanto a los tiempos, apuntan a que ahora están en «la fase de emergencia» y que los materiales que se están retirando están siendo confinados en una zona próxima, pero que ahora mismo y en esta fase no plantean sean exportados, «por el principio de proximidad que apunta la ley vasca».

Un «déficit latente»

Ahora el plan es encontrar un nuevo destino para las toneladas de residuos que se vertían en Zaldibar. El 12 de febrero, el Departamento vasco de Medio Ambiente pidió la colaboración del resto de vertederos de la zona para atender «necesidades urgentes de gestión» de los vertidos.

Pero el derrumbe ha hecho aflorar un problema detrás de la gestión de los residuos en Euskadi: el «déficit latente en cuanto a la capacidad de recepción de los vertederos», en palabras de la viceconsejera de Seguridad, Elena Moreno.

Euskadi presenta un «déficit claro» de capacidad de recepción de las aproximadamente 500.000 toneladas de residuos industriales que se depositaban anualmente en el vertedero gestionado por Verter Recycling 2000. Esto ha motivado que el Gobierno vasco se haya puesto en contacto con comunidades limítrofes y otras más alejadas para conocer qué capacidad y disposición tienen para acoger parte de los residuos que diariamente llegan hasta este vertedero.

Sin embargo, las fuentes de la consejería de Medio Ambiente descartan «por ahora» el traslado del material que hay en el vertedero de Bizkaia fuera de la comunidad autónoma debido al principio de proximidad que rige la ley vasca de residuos.

Con las mismas características y autorizaciones que tenía Verter como vertedero de Residuos No Peligrosos de origen industrial, en Bizkaia solo existen otras tres instalaciones, de carácter privado. Fuera de la provincia hay otra más situada en Guipúzcoa que también puede recibir amianto aglomerado.

Una vida útil corta

El vertedero debe ser la última opción para los residuos que no pueden ser reciclados o aprovechados de ninguna otra manera, pero esto no sucede así porque el coste de vertido es más barato que otras alternativas de tratamiento, explica García Morales. Por eso, muchos de los vertederos copan su capacidad mucho antes de lo previsto. Por ejemplo, el de Zaldibar, inaugurado en 2007, contaba con una vida útil de 35 años

Pero, además, los costes del vertido de residuos pueden variar de una comunidad autónoma a otra, anulando el principio de cercanía, señala el experto. «A nivel nacional no existe la posibilidad ni la voluntad política de hacer una tasa de vertido unificada que desincentive esta opción».

En España, más de la mitad de los 115 millones de toneladas de residuos que se generaron el año pasado terminaron en un vertedero, según datos del INE.

En la propia ley para la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero se señala: «España es uno de los países europeos en los que, en gran porcentaje, se utiliza el vertedero para la eliminación de los residuos. La existencia de vertederos incontrolados y las obligaciones impuestas por la normativa comunitaria justifican la adopción del presente Real Decreto».

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