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El Nobel de la Paz que inició la Convención de Ginebra e impulsó la Cruz Roja
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El Nobel de la Paz que inició la Convención de Ginebra e impulsó la Cruz Roja

Henry Dunant impulsó los convenios que regulan el derecho internacional humanitario. Además, fue uno de los precursores de la Cruz Roja.

22 de agosto de 1864. En la ciudad de Ginebra se firma el primero de los convenios “para el mejoramiento de la suerte de los militares heridos en campaña”. Un tratado que buscaba que, incluso dentro de una guerra, hubiese ciertos límites que respeten la dignidad humana. Hubo un hombre clave que lo hizo posible.

Mientras viajaba por Italia en 1859, el empresario Henry Dunant, contempló las secuelas que había dejado la batalla de Solferino. Al llegar a su Suiza natal, relató lo que vio en Un recuerdo de Solferino, un libro que vería la luz tres años más tarde. En el libro reclamara la creación de un cuerpo de voluntarios que pudiera ayudar a los heridos en combate, fueran del bando que fueran.

Dunant creció en un ambiente de solidaridad. Su madre trabajaba con enfermos y pobres, mientras que su padre ayudaba a huérfanos y a exreclusos. Él también pasaría parte de su juventud visitando a presos y realizando trabajo social. Durante su visita a Solferino, Dunant ayudaría a montar hospitales de campaña y a atender heridos.

Su libro y las recomendaciones que en él vertía fueron bien recibidas por toda Europa. Dunant formó junto al jurista Gustave Moynier, los doctores Louis Appia y Théodore Maunoir, y el general del ejército suizo Henri Dufour el ‘Comité de los Cinco’, una comisión internacional que plasmaba las ideas de su libro.

Se reunieron por primera vez en Ginebra el 17 de febrero de 1863. Día que es considerado como la fecha de la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja, nombre que heredaría esta comisión años después. En la reunión estaban presentes representantes de 16 naciones, así como de organizaciones sin ánimo de lucro.

La consolidación del derecho internacional humanitario

Esos 16 países asistieron un año más tarde a una conferencia diplomática impulsada por el Comité y el propio gobierno suizo. De esta reunión, celebrada el 22 de agosto, salió aprobado el Primer Convenio de Ginebra, uno de los cuatro tratados internacionales que se han firmado hasta el día de hoy para regular el derecho internacional humanitario.

Los Convenios de Ginebra se han seguido actualizando hasta nuestros días, añadiendo normas en forma de tratados y protocolos. Ratificar estos tratados implica que los Estados adopten una legislación interna acorde, que permita perseguir judicialmente a aquellos que realicen crímenes de guerra.

Mientras que 196 países han firmado su adhesión a los Convenios, no todos los han ratificado y, por lo tanto, no están obligados a cumplirlos. Menos aún los tres protocolos redactados a posteriori.

Convención de GinebraEl empresario de éxito que cayó en el olvido

Los negocios de Dunant empezaron a ir mal y quebraron. El empresario adquirió una deuda millonaria con el Estado así que, debido al escándalo, se vio obligado a dimitir como miembro del Comité. Acabó viviendo en las calles de París, pero no dejó de auxiliar al que lo necesitaba.

Durante la guerra franco-prusiana ofrecía ayuda a los heridos, e introdujo la placa de identidad que permite identificar a los muertos. En 1875 se inauguró en Londres un congreso internacional para la abolición de la esclavitud gracias a su iniciativa, pero poco después su situación económica era tan terrible que tuvo que vivir de la mendicidad.

Dunant acabó refugiándose en un hospicio en una aldea suiza. Allí lo descubrió un periodista en 1895. Impresionado por su historia, le dedicó un artículo que tuvo gran repercusión en toda Europa. Dunant fue alabado de nuevo, y acabó haciéndose con el Nobel de la Paz en 1901.

Fuentes:

  • Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
  • Société Henry Dunant
  • Unión Interparlamentaria

1 Comentario

  • La Cruz Roja, durante un año trabajé en el área de empleo de esa ONG como voluntario, entre otras cosas aporté mis conocimientos de educador impartiendo cursos de distinto tipo a inmigrantes, durante ese tiempo me dí cuenta de cuantas infracciones de carácter laboral comete esta «empresa» que, si fuera inspeccionada por la administración, no pasaría la prueba. Está claro que al realizar actividades que la administración no quiere llevar a cabo y delegarlas en la Cruz Roja se tiene manga ancha, todo vale, parece ser..

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