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No todo lo que parece economía colaborativa lo es
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No todo lo que parece economía colaborativa lo es

Las plataformas de reparto de comida a domicilio, que se presentaron como «economía colaborativa», se encuentran en el punto de mira por la relación con sus riders.

Pérdidas económicas, rondas de financiación y trabajadores autónomos. Estos son los ingredientes que definen el modelo de negocio de la mayoría de las principales plataformas de reparto de comida a domicilio. Estas empresas, que se presentaron como «economía colaborativa», se encuentran en el punto de mira por las distintas sentencias sobre sus repartidores (conocidos como riders). La última, de un juzgado de Madrid, que defiende que los repartidores tienen relación laboral con la empresa y por tanto, son falsos autónomos.

La revolución digital ha impulsado cambios en el consumo de la población y con ello en los modelos de negocios. La conocida como «economía colaborativa» nació a la sombra de las plataformas de internet que ofrecían la oportunidad de compartir un bien «infrautilizado». Las dudas llegan cuando este término se aplica a lo laboral.

Así, mientras que varios economistas estadounidenses han defendido que plataformas de reparto de comida como Deliveroo, Uber Eats o Glovo utilizan la economía colaborativa al nacer del medio digital, otros defienden que no a todos se les puede considerar como tal, como explicaron en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2017. «Según la definición de economía colaborativa estaríamos dando a entender que las personas están infrautilizadas, lo que no es posible. El término es puro marketing», argumenta a Newtral Adrián Todolí, economista, profesor de derecho laboral de la Universidad de Valencia y autor de El trabajo en la era de la economía colaborativa.

Negocio con repartidores autónomos

Respecto al conflicto abierto sobre la relación laboral con sus trabajadores, para estas plataformas de envío de comida a domicilio supone un menor gasto que los riders sean autónomos, ya que en ese caso son los propios trabajadores los que se encargan de pagar a la Seguridad Social. Las principales plataformas de reparto de comida a domicilio defienden que no se trata de empleados asalariados porque cuentan con flexibilidad y deciden qué pedidos llevar a cabo y cuándo conectarse en la plataforma, características que atribuyen a los autónomos.

«La flexibilidad es precisamente la razón número uno por la que la gente quiere trabajar con nosotros: no tendríamos 600 solicitudes a la semana para trabajar como rider si no fuera por la flexibilidad que ofrecemos», argumentan a Newtral fuentes de Deliveroo que aseguran que la empresa va  recurrir la última sentencia sobre el caso. Además, junto con Glovo -que defiende la legalidad de su modelo de negocio y recuerda a Newtral que ha registrado 8 sentencias favorables- y Uber Eats (que no nos ha respondido a preguntas sobre su modelo de negocio), Deliveroo impulsó a mediados de julio un cambio de regulación en materia de trabajo en plataformas digitales​.

Ninguna de estas tres empresas han salido nunca de pérdidas. Sin embargo, Todolí defiende que incluir en sus plantillas a los repartidores no evitaría que fueran rentables: «Tienen una demanda creciente y el modelo de negocio continuaría siendo viable. De todas formas, si el negocio no es rentable debería desaparecer». El economista afirma que, en general, cada vez que se busca una mejora salarial para los empleados se tiene la idea de que la empresa va a quebrar, pero que «se ha comprobado que no es verdad».

«Las pérdidas de estas empresas se entienden porque gastan muchísimo dinero en marketing», comenta. Además, Todolí afirma que el modelo de negocio de estas empresas no se basa en el beneficio, sino en llevar a cabo una futura venta. «Estas empresas no buscan beneficios, buscan aumentar el valor de las acciones y vender. Por ello, no hace falta que tengan resultados con grandes ingresos, sino las expectativas de que los tendrán», explica y asegura que se trata del modelo de Sillicon Valley.

Esto explica que pese a las pérdidas, las sentencias en contra y la incertidumbre sobre el futuro de la legislación, estas empresas sean muy atractivas para los inversores. En mayo, Deliveroo cerró una ronda de financiación en la que Amazon inyectó 575 millones de dólares. En las distintas rondas la empresa de reparto de comida a domicilio ha recaudado 1.530 millones de dólares de los inversores. Por su parte, Glovo consiguió su última ronda de financiación 150 millones de euros, que, como ya anunció la empresa, se quieren utilizar para salir a Bolsa.

Distintos modelos de negocio

Por su parte, Just Eat, que en sus inicios también protagonizó varias rondas de financiación, salió a Bolsa en 2014 aprovechando el boom del reparto de comida. Sin embargo, esta empresa, que tuvo beneficios por primera vez en 2018, no tiene el mismo modelo de negocio. Apareció como una plataforma donde los restaurantes ofrecían sus servicios y ellos los ponían en contacto con los usuarios, pero eran los propios establecimientos los que se encargaban del envío a domicilio, por lo que no estaban en el negocio de los riders.

Para poder ampliar la oferta de restaurantes ofrecieron un servicio de reparto, de nuevo, sin contar con sus propios riders. Así, el modelo de Just Eat se basa en subcontratar a empresas de reparto para aquellos locales que no cuenten con sus propios repartidores. «Just Eat garantiza que las empresas tienen a sus empleados con contratos laborales y que, por tanto, cumplen con la legislación española», defiende la empresa.

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