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Los loros grises se ayudan entre sí sin esperar recompensa
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Los loros grises se ayudan entre sí sin esperar recompensa

Un estudio demuestra por primera vez que loros grises africanos cooperan entre sí y se ayudan altruistamente en condiciones de laboratorio. Esta capacidad era apenas conocida en algunos mamíferos | Foto: A. Krasheninnikova



Désirée Brucks quería de niña tener un perro. Pero no hubo forma. Frustrada su intención de meter un can en casa, se conformó con ‘amaestrar’ periquitos. Se quedaba horas mirándolos. Algo que le pasa todavía, pero con otros animales, los loros grises africanos, en los que ha descubierto una capacidad insólita desde el punto de vista evolutivo

Porque la lógica de la evolución pinta el mundo salvaje como un territorio en el que los individuos compiten ferozmente por sobrevivir y perpetuarse. Por eso, a Brucks ver a sus loros ayudarse, incluso a costa de uno mismo, «plantea un rompecabezas evolutivo».

Así se manifiesta esta etóloga de la Escuela Politécnica Federal (ETH) de Zúrich en un trabajo junto a colegas del Loro Parque de Puerto de la Cruz, en Tenerife, que acaban de publicar en Current Biology.

«Si bien la selección de parentesco explica actos desinteresados entre familiares, solo la reciprocidad (devolver los favores recibidos) conlleva beneficios», explica. Pero su experimento demostró que no era así.

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Para llevar a cabo el estudio, el equipo separó a loros grises (Psittacus erithacus) y guacamayos (Primolius Couloni) en dos compartimentos diferentes, contiguos y con un agujero que los intercomunicaba.

Todos los loros de este estudio se conocían de antes: habían vivido juntos durante varios años en la Fundación Loro Parque antes del estudio.

Una persona le dio varias fichas a uno de los loros para que las devolviera de nuevo. A cambio, recibían un fruto seco a modo de recompensa. Su plumado colega de la caja contigua seguía la escena un tanto impotente. No tenía fichas que dar a la cuidadora, así que no recibía comida.

Pero, de repente, los expertos observaron cómo el loro multipremiado cedía algunas fichas al loro vecino para que también pudiera conseguir comida. Sólo los loros grises africanos estaban dispuestos a tener semejante gesto con sus semejantes.

«Ha sido sorprendente ver a los loros motivados por ayudar a otros, incluso si el otro individuo no era su amigo»

Auguste Von Bayern
Laboratorio de Auguste Von Bayern en Alemania

«Ha sido sorprendente ver a los loros motivados por ayudar a otros, incluso si el otro individuo no era su amigo», explica Auguste Von Bayern, investigadora del Instituto de Ornitología Max Planck (Alemania).

Pero son bien conocidas las estrategias de cooperación entre miembros de la misma o distinta especie: dos o más ejemplares obtienen un beneficio a corto o largo plazo. Eso no es altruismo.

Desde hace unos años sabemos de comportamientos más allá del cooperativismo. Como en chimpancés, bonobos o cetáceos que ayudan a crías de su especie o de otras cuando se encuentran en peligro.

También conocemos cómo los cuervos tienen comportamientos inteligentes, neuronas relacionadas con su capacidad matemática. Incluso, son capaces de fabricar herramientas o utilizar el principio de Arquímedes rudimentariamente para acceder a comida.

Ahora, los loros grises africanos se han revelado como animales solidarios, al menos en condiciones de laboratorio. Y no hay una explicación evolutiva clara.

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