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Las llamas que tenían ‘sangre de unicornio’ contra coronavirus
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Las llamas que tenían ‘sangre de unicornio’ contra coronavirus

¿Puede ser el plasma de llama la nueva sangre de unicornio? Un tipo de anticuerpo exclusivo de los camélidos puede bloquear la acción del coronavirus SARS-CoV-2. Han empezado a ensayar una posible profilaxis en laboratorio.



El biólogo Xavier Saelens lleva años buscando el Santo Grial de la inmunidad. Una vacuna universal contra la gripe. La humanidad ha recorrido siglos intentando domar a la enfermedad de las mil pandemias cuando otra nueva –COVID-19– ha azotado a su país, Bélgica, tanto como a España.

Pero este profesor en la Universidad de Gante hace un tiempo que también se empezó a fijar en esa extraña enfermedad que aún sufren los camellos y que saltó un día a humanos: el MERS.

Primer plano de la llama de experimentación Winter | Texas-Austin / Tim Coppens

Su laboratorio está en contacto permanente con Jason McLellan, de la Universidad de Texas-Austin. El hombre que puso cara al ‘pincho’ con el que el coronavirus del SARS-CoV-2 abre la cerradura de las células para infectar. Entre los dos equipos pensaron ¿y si lo que estábamos investigando sobre la gripe o el MERS funciona para los virus que provocan la COVID-19? Y aquí entra en escena una llama de nombre Winter.

Las llamas son parientes de los camellos. Su sangre es especial y «es fácil trabajar con ellos», en palabras de Saelens. Con una llama, en concreto que ya es como de la familia, la llama Winter. Ella, explica el biólogo, formó parte del primer trabajo de su equipo en 2016, cuando se volcaron en trabajar contra los coronavirus del SARS 1 y el MERS. Las llamas tienen sangre de unicornio.

«Nuestro objetivo era encontrar nano anticuerpos que pudieran tener una reacción cruzada con múltiples betacoronavirus como MERS y SARS. Muchos de los parientes de estos virus se encuentran en especies de murciélagos», señala el investigador belga en Sinc.

Los investigadores vincularon dos copias de un tipo especial de anticuerpo producido por llamas para crear un nuevo anticuerpo que se une fuertemente a una proteína clave en el coronavirus que causa COVID-19. Esta proteína del virus, la S de la espícula, permite que el virus se abra paso en las células huésped. Las pruebas iniciales indican que el anticuerpo la bloquea.

Estructura del coronavirus | M.V.
Estructura del coronavirus | M.V.

Unos anticuerpos únicos

¿Por qué sangre de unicornio? Primero, porque podría ser muy valiosa para combatir el nuevo coronavirus, tal y como han demostrado en pruebas de laboratorio publicadas en Cell, sometiéndose ahora al escrutinio de sus colegas. Segundo, porque estirando la metáfora, esta sangre está cargada de unos anticuerpos con un solo cuernecito.

Estas moléculas suelen tener forma de Y. Cuando alguien tiene COVID-19, su organismo se lanza a producir anticuerpos IgM, varias Y unidas en forma de estrella o cristal de hielo, con diez puntas. Después aparecen los IgG, los más duraderos, grandes Y sueltas.

Pero las llamas desarrollan anticuerpos más pequeños, con una patita más corta, ideal para colarse en las ‘hendiduras’ moleculares. La teoría les dice a Saelens y McLean que eso bloquearía la acción de los coronavirus. No sólo serían una alerta para las defensas, como hacen casi todos los anticuerpos.

Estos anticuerpos de llama, conocidos como VHH, son capaces de neutralizar los anteriores coronavirus MERS-CoV y SARS-CoV-1, eso sí, en laboratorio.

Una profilaxis antes de la vacuna

Los investigadores estaban redactando trabajos sobre sus descubrimientos cuando estalló la crisis del nuevo coronavirus. ¿Funcionaría como con los antiguos?

El nuevo anticuerpo (en azul) se encaja en la hendidura de los extremos (proteína S) de los coronavirus | Universidad de Texas-Austin

«Pensamos que era importante porque estos coronavirus también tienen un historial de saltos de animales a humanos y generan enfermedades graves», le cuenta Saelens a Adeline Marcos.

De confirmarse su eficacia y su seguridad (algo que llevará meses) estaríamos ante una terapia de profilaxis. No exactamente una vacuna, aunque proteja a población sana en riesgo de contagio. Algo parecido a lo que propone es estudio del profesor Oriol Mitjá para el uso de la hidroxicloroquina, no como tratamiento de pacientes graves, sino como protector en gente susceptible.

En Canadá están trabajando en un aerosol de nanoanticuerpos de camélido para generar protección y lucha contra el virus.

«Las vacunas deben administrarse uno o dos meses antes de la infección para brindar protección», explica McLellan en la nota que presenta su trabajo. «Con las terapias con anticuerpos, se le está dando directamente a alguien la protección y, por lo tanto, inmediatamente después del tratamiento, deberían quedar inmunes. Los anticuerpos también se podrían usar para tratar a alguien que ya está enfermo para disminuir la gravedad de la enfermedad».

En Israel, por su parte, su Instituto de Investigación Biotecnológica de Defensa ha anunciado que tiene listos anticuerpos (algunos neutralizantes del SARS-CoV-2) de laboratorio. En fase de tramitación de la patente, aún no han demostrado su eficacia en humanos, pero es un paso en la lucha y la protección ante el virus.

Además del desarrollo de medicamentos, el estudio en nanocuerpos podría permitir la creación de pseudovacunas. Nueve laboratorios, dirigidos por el virólogo de la Universidad de Ottawa (Canadá) Marc-André Langlois trabaja en esta tecnología de camélidos para desarrollar un aerosol nasal.

Podría usarse en personas infectadas. Algo útil para grupos vulnerables como las personas mayores, donde las vacunas a veces no funcionan, o el personal especialmente expuesto.

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