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La importancia de poner cara al ‘abuelo’ de la humanidad
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La importancia de poner cara al ‘abuelo’ de la humanidad


Reconstruyen las facciones del Autralopithecus anamensis y, con ello, la historia evolutiva. Esta especie se creía antecesora de Lucy, la homínida ‘madre de la humanidad’, pero se solaparon en el tiempo. El estudio se suma a otros que desmontan las teorías de las sustituciones de especies.

¿Se trata de una nueva especie?

No. Sabíamos de su existencia. Lo que se ha hecho ahora es ponerle cara. Literalmente. El hallazgo de un sus restos en las excavaciones de Woranso-Mille (Etiopía) hace tres años abrió una línea de investigación sobre a qué especie perteneció. Había rasgos de los anamensis, pero también se parecía a los restos de Lucy, la australopiteca afarensis de la que se tienen más restos.

Según su descubridor, el antropólogo del Museo de Historia Natural de Cleveland Yohannes Haile-Selassie, «tiene una mezcla de rasgos faciales y craneales primitivos y derivados que no se esperaba ver en un solo individuo”. Resultó no ser tan antigua como se podía esperar.

¿Se puede considerar realmente ‘abuelo’ de los humanos?

Sólo si aceptamos que Lucy es ‘la madre de la humanidad’. En realidad aquel bautismo popular responde bastante poco a criterios científicos o cronológicos. A unas cuantas especies más le debemos nuestra actual existencia como sapiens. De por medio, ha habido millones de años de evolución y cruce de especies por buena parte de África, primero, Asia y Europa, después.

No obstante, en la medida en que el hallazgo del esqueleto de una hembra joven nos permitió ponerle cara, se la ha considerado una lejanísima antecesora que, de alguna manera, permitió el salto del género Australopithecus al Homo, al que pertenecemos.

¿Cambia la línea de tiempo de la evolución?

Sí. En uno de sus tramos más antiguos. Stephanie Melillo, del Instituto Max Planck de Antropología y coautora de los estudios relacionados con este hallazgo explica que «Hasta ahora pensábamos que A. anamensis se convirtió gradualmente en A. afarensis«. Pero las líneas del tiempo de ambas especies se solapan. Al menos durante 100.000 años. Los anamensis no se extinguieron tan pronto como se creía. La una no evolucionó en la otra.

Los anamensis y los afarensis compartieron la Tierra durante un tiempo
Los anamensis y los afarensis compartieron la Tierra durante un tiempo

¿Su especie y la de Lucy tuvieron descendencia?

No lo sabemos. Según Melillo, «todavía pensamos que estas dos especies tenían una relación ancestrodescendiente, pero este nuevo descubrimiento sugiere que las dos especies realmente vivían juntas. Cambia nuestra comprensión del proceso evolutivo y plantea nuevas preguntas: ¿Competían estos animales por la comida o el territorio?».

¿Esto tiene implicaciones en nuestro ADN?

No. Recordemos que un australopiteco está lejos de ser nuestra especie y género. Somos Homo. En este sentido, El Homo neanderthalensis sí es un partiente más cercano. Muchísimo más que Lucy o incluso que Miguelón, ejemplar encontrado en la Sima de los Huesos de Atapuerca y considerado un preneandertal.

El director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, Svante Pääbo, probó que los actuales Homo sapiens euroasiáticos somos familia de aquéllos. Se cruzaron con neandertales y tuvieron descendencia fértil, algo impensable entre especies distintas. Pääbo fue galardonado en 2018 con el Premio Princesa de Asturias de Investigación.

Esto pone en entredicho la historia de la humanidad. Porque, ¿qué es exactamente humanidad? Hay voces en la comunidad científica que piden una revisión, al calor de evidencias genéticas o nuevos hallazgos de restos. Si entendemos como aquellos rasgos propios atribuidos al Homo sapiens, nos remontamos al actual Magreb de hace 300.000 años, según este estudio de 2017.

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