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La batalla electoral por las pensiones o el fracaso del Pacto de Toledo
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La batalla electoral por las pensiones o el fracaso del Pacto de Toledo

La cercanía del fin de año y la alta participación de los mayores de 65 en las elecciones hacen que la subida de las pensiones entre en campaña | Foto: Gorka Estrada (Agencia EFE)

En 1995 los partidos se comprometieron a excluir de la lucha partidista al sistema de protección social. Con ese objetivo se firmó el Pacto de Toledo y, años después, se puso en marcha la comisión parlamentaria del mismo nombre. Así lo han recordado los diferentes informes oficiales sobre el tema.

Pero desde las primeras elecciones tras el pacto, las de 1996, y hasta hoy, la existencia de esta comisión no ha frenado que las pensiones centren los debates entre los partidos y la campaña electoral que se avecina no parece una excepción. El primero en comenzar las ‘hostilidades’ ha sido el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, al incluirlas en el primer punto de su nuevo programa electoral.

Su propuesta es revalorizar las pensiones en 2020 con el IPC y “actualizarlas” con el mismo indicador en el marco del Pacto de Toledo, la misma que incluía su programa para las generales del 28 de abril y que se debatió en la comisión parlamentaria hasta la disolución de las Cortes de febrero, aunque sin llegar a un acuerdo entre partidos. A pesar de que en el Pacto de Toledo no hubo acuerdo, el líder del PP, Pablo Casado, ya ha adelantado que él apoyaría esta medida y también se da por hecho que Pablo Iglesias, que siempre ha defendido la indexación de las pensiones con el IPC y que apoyó el decreto de 2019, también lo haría.

La subida de 2020

El debate sobre la actualización de las pensiones con el IPC no es nuevo. Hasta la reforma de 2013, las pensiones se revalorizaban automáticamente con el dato de inflación anual de noviembre y, si luego había desviaciones y el IPC del año siguiente era más alto, se compensaba mediante una paga extra en enero. En 2013, la reforma que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy modificó el sistema. A partir de 2014, se aplica una fórmula que garantiza una subida mínima del 0,25% y una máxima del IPC más un 0,5%.

¿En qué se ha traducido esto? En que el Gobierno es el que decide cuánto suben las pensiones, ya que el margen de discrecionalidad es muy alto. De hecho, durante los primeros años de su aplicación, el Gobierno de Mariano Rajoy las elevó un 0,25% cada año hasta que en 2018 aplicó un incremento del 1,6% para asegurarse el apoyo del PNV a los Presupuestos Generales del Estado. Este año, el Gobierno de Pedro Sánchez decidió subirlas otro 1,6%.

Ahora, la batalla electoral se centra en cuál será la subida en 2020 y cómo se aprobará. El Gobierno, aunque continúe en funciones, podría hacerlo por Real Decreto, y la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio así lo ha señalado. Fue la misma fórmula elegida para la subida de 2019 ya que aún no se había elaborado el proyecto presupuestario de este año. Dicho decreto tendría que ser convalidado por el Congreso de los Diputados en un plazo de 30 días desde su aprobación.

La campaña electoral

Pero hasta que llegue diciembre y se vea si hay nuevo Gobierno o no, queda por delante un mes de campaña electoral, en el que, como ya se ha visto en los primeros días, las pensiones parece que jugarán un papel central.

Una de las razones para que los partidos decidan ignorar el compromiso del Pacto de Toledo y hablar de pensiones en las campañas electorales es que el votante mayor suele ser más proclive a acudir a las urnas que el joven. El último CIS postelectoral ratifica esta tendencia: a pesar de que la participación el 28-A fue históricamente alta, hubo diferencias por edad. Según el CIS, el 7,8% de los encuestados mayores de 65 años señaló que no votó, un porcentaje que sólo es más bajo en el caso de los que tienen entre 55 y 64 años, con un 6,6% de abstención. Por el contrario, entre los jóvenes, el nivel de abstención es del doble, lo que explica que los candidatos centren sus promesas en quienes tienen más tendencia a votar.

En este contexto, con la lucha por el voto “maduro” en ciernes y la cercanía de la decisión sobre cuál será la revalorización de 2020, parece que, una vez más, las pensiones no sólo no quedarán al margen del debate partidista, sino que centrarán el debate electoral. Mientras tanto, algunos organismos, como el Banco de España, advierten de la necesidad de realizar reformas para garantizar el sostenimiento del sistema a medio plazo. Un sistema que hasta agosto había aumentado su déficit un 16%, hasta los 5.703 millones de euros.

1 Comentario

  • Además de la revalorización de las pensiones al IPC (una revalorización de 8€ para 2020 para las pensiones medias), durante la campaña algún partido político hablará también de la necesidad de que ese incremento al IPC sea convertido en ley, hablará también del factor de empobrecimiento mal llamado “factor de sostenibilidad”, y hablará también del incremento necesario de las pensiones mínimas a 600€

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