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Jinetes del destino: la Era de John Wayne
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Jinetes del destino: la Era de John Wayne

El 10 de octubre de 1933 llegaba a las salas de cine el primer western protagonizado por ‘Duke’

10 de octubre de 1933. Llega a las salas de cine de Estados Unidos Jinetes del destino, un western de bajo presupuesto. La cinta fue la tenue lanzadera tanto del género más representativo (en Norte América) del siglo XX como de una de las figuras más importantes del país: John Wayne.

Jinetes del destino fue un film que pasó desapercibido en su año, pero que a comienzos de la década de los 40 fue revalorizado y situado como la primera película de John ‘Duke’ Wayne – aunque años antes había protagonizado The Big Trail. Fue el inicio del actor como protagonista: durante los años 30, Wayne protagonizó más de 70 westerns de serie B.

El Crac del 29 no le permitía actuar en producciones con más presupuesto, pero comenzaba a situarse en el imaginario americano como el vaquero más emblemático de los Estados Unidos. 10 años después, ‘Duke’ protagonizaría el western que lo catapultaría al estrellato.

Un héroe sin victorias

En 1939, el director John Ford – uno de los nombres más importantes de Hollywod en aquella época y que había sido galardonado con un Oscar de la Academia – propuso a John Wayne el papel que le cambiaría la vida: el de Ringo Kid en Stagecoach. Nominada a 7 estatuillas, Stagecoach fue el primer gran éxito tanto en taquilla como entre la crítica de ‘Duke’. El western lo situó como un actor de renombre que gozaba de diferentes registros y lo apartó del formato de la serie B.

Con la entrada de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial (1941), la mayor parte de actores se alistaron en el ejército, algo que John Wayne evadió. Eso le permitió ser uno de los pocos nombres reconocidos que estuvieran disponible durante esos años.

En 1942, ‘Duke’ protagonizó Flying Tigers. Una cinta en la que interpretaba al capitán Jim Gordon al mando de un grupo mercenario estadounidense de combate aéreo. Esta película comenzó a situarlo como héroe americano. “Era un norteamericano típico. Creo que eso es lo que la gente quería ver”, comentaba la actriz Anna Lee en el documental John Wayne.

Sus papeles en They were Expandable y Back to Bastand (ambas de 1945) terminaron de forjar a John Wayne como héroe nacional, aunque nunca hubiera pisado el campo de batalla. Además, tanto por la ausencia de más nombres en la industria como por la cantidad ingente de filmes que protagonizó, ‘Duke’ se convirtió en uno de los actores más taquilleros de Hollywood.

Red River y la madurez artística

El fin de la guerra no supuso un gran cambio de perspectiva para John Wayne. En 1948, el actor norteamericano protagonizó la película que, finalmente, lo convierte en el “mejor intérprete” de Holywood por aquel entonces: Red River.

Calificado por la crítica como “el mejor western de la historia”, el cambio de registro de Wayne fue divinizado por la prensa que terminó de establecer a ‘Duke’ como el actor de una era. De interpretar a valientes vaqueros y héroes de guerra, Wayne da vida a un viejo tiránico de una ranchera. “Siempre dijo [Wayne] que Stagecoach lo hizo estrella y Red River, actor”, recoge el biógrafo Ronald Davis.

A partir de esa película, John Wayne se irguió como el actor más importante de la década de los 50 y los 60 en cine western. Su relevancia en la sociedad americana, que veía en él al “norteamericano perfecto”, terminó por situarlo en la esfera política. En los años 50, Wayne llegó a presidir el Comité de Actividades Antiestadounidenses que era el encargado de realizar las conocidas “listas negras” de comunistas. Esto lo alejó de la Academia que, por aquel entonces, no veía con buenos ojos el conservadurismo y a pesar de ser el actor más importante de aquellos años no logró ninguna Estatuilla y apenas gozó de nominaciones.

El único galardón de la Academia lo recibió en 1969, ya cerca el final de su carrera, por el que se considera, sino el mejor, uno de los mejores western de la historia cinematográfica: Valor de Ley. Su interpretación de un anciano alcohólico y sin escrúpulos que acompaña a una niña con sed de venganza es una de las tramas más originales del género y que fue readaptada en 2010.

Ese año, John ‘Duke’ Wayne cerró con broche de oro su liderato como el actor de western más importante del siglo XX y a partir de entonces se apartaría poco a poco de la gran pantalla. Su última cinta, The Shootist (1976), lo situaba como un anciano vaquero enfermo de cáncer. Paradójicamente, tres años después en 1979, Wayne moriría de cáncer de estómago tras superar años antes uno de pulmón.  

Fuentes

  • DAVIS, Ronald L.; Duke: The Life and Image of John Wayne; University of Oklahoma Press, 1998.
  • NELSON, Andrew Patrick; Regeneration and Genre Tradition in the Final Westerns of John Wayne; Carleton University, 2007.
  • TEJERO, Juan; Duke, la leyenda de un gigante; T & B Editores, 2002.
  • TEJERO, Juan; John Wayne: el último héroe americano; Revista de Humanidades 2007, pp. 278-286.
  • John Wayne encuentra su estrella, de Tebeosfera.
  • The story of John Wayne: The Duke’s movie status grew despite that death by giant squid!, de The Sunday Post.
  • Filmografía de John Wayne (Jinetes del destino, Valor de Ley, Stagecoach, Flying Tigers, Río Bravo, Red River…).

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