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La incertidumbre de ser MIR: 10 años de formación sin un trabajo asegurado
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La incertidumbre de ser MIR: 10 años de formación sin un trabajo asegurado

Los MIR de Madrid y Valencia están en huelga para reclamar una mayor supervisión, la libranza obligatoria después de las guardias o lugares de descanso adecuados, entre otras reivindicaciones. En Cataluña, los sanitarios están en diálogo con el Institut Català de Salut pero no descartan una convocatoria de huelga

JJ. GUILLEN / EFE

Continúa la huelga de los MIR en Madrid y Valencia a la espera de un acuerdo con los gobiernos autonómicos que recoja medidas como una mayor supervisión, la libranza obligatoria después de las guardias o lugares de descanso adecuados, entre otras reivindicaciones. 

El comité de la huelga de Madrid ha decidido intensificar la huelga ante “la ausencia de actitud negociadora de la Consejería de Sanidad”. Así, los paros de la jornada ya establecidos los lunes continúan y se suman los martes.

Además, los organizadores decidieron parar todas las jornadas de guardias, pero el 9 de julio la Comunidad de Madrid emitió una orden en la que establecía unos servicios mínimos del 100% a los MIR que tengan programadas guardias. 

En Cataluña, han escogido en un primer lugar la “vía negociadora”, según explica a Newtral.es el doctor Oriol Mirallas, presidente de la Sección Colegial de Médicos MIR  del Colegio de Médicos de Barcelona. Han comenzado un diálogo por carta con el Institut Català de Salut pero advierte que si para la próxima semana no se llega a un acuerdo se plantearía la opción de convocar una huelga.

[Las reivindicaciones detrás de la huelga de los MIR: poca supervisión, demasiada responsabilidad y miles de euros de diferencia entre comunidades]

“Tiene que ser una huelga transversal que se extienda al resto de sanitarios: enfermeros, farmacéutico y psicólogos”, recoge Alberto García-Salido, médico intensivista de pediatría y tutor de MIR en el hospital Niño Jesús (Madrid), que lo ve como “una oportunidad para intentar mejorar las condiciones laborales”. Además, cree que después de estos meses la tolerancia de la sociedad ha disminuído y si en octubre se vuelven a colapsar los hospitales «la gente no lo va a permitir». 

¿Qué es el MIR?

Después de seis años de estudio del grado universitario de Medicina, los estudiantes se tienen que preparar para presentarse al examen MIR y así continuar con su formación. No es una oposición, porque no da acceso directo a una plaza fija; sino una prueba de conocimientos para elegir dónde van continuar su formación como especialistas. Este año se han presentado más de 16.000 alumnos -2.000 más que en 2019- para un total de 7.512 plazas ofertadas -casi 1.000 más que en 2019-. 

En función de la nota que obtengan podrán elegir dónde realizar la residencia, que en función de la especialidad puede ser de 4 o 5 años de duración. Este año, el proceso de adjudicación de plazas comenzó de forma telemática, tras su paralización por la crisis del coronavirus. Una decisión del Ministerio de Sanidad contra la que se manifestaron opositores, sindicatos y profesionales del sector al considerar que “no ofrece todas las garantías ni transparencia necesarias”.

Por lo que para que un MIR tenga una plaza fija tienen que presentarse posteriormente a una oposición cuando las Consejerías de Sanidad de las respectivas comunidades autónomas sacan ofertas públicas de empleo. 

¿Qué funciones tienen?

El Real Decreto 1146/2006, de 6 de octubre, que regula la relación laboral de los MIR establece un contrato formativo con el objetivo de obtener el título de especialista. Para ello, los MIR tienen que superar un programa de formación bajo la supervisión de un tutor que “le asistirá durante el desarrollo de las actividades previstas en el programa”. 

Así, el BOE recoge una serie de derechos y deberes entre los que se encuentran una formación teórico-práctica que les permita alcanzar progresivamente los conocimientos necesarios; que las actividades que desarrollen cuenten con un nivel de responsabilidad progresivo; realizar las tareas asistenciales que establezca el correspondiente programa de formación, entre otras.

El médico residente, por tanto, debería ser un alumno en prácticas. Pero la realidad es otra. “La inmensa mayoría de hospitales funcionan gracias a los residentes”, explica a Newtral.es José, residente de cuarto año de Psiquiatría en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia).

Una de las cosas que se reclaman en esta huelga es que se les exigen unas funciones y una carga de trabajo que no debería corresponderse con lo que supuestamente está regulado. 

«La labor asistencial que realizan los residentes es brutal, muchos hospitales dependen de ellos y esto no debería ser así”, considera el intensivista Alberto García-Salido.

“Los residentes están en formación, no son personal estructural, y en cambio están absorbiendo gran parte de la asistencia sanitaria, no están supervisados como deberían”, coincide Sheila Justo, presidenta del Sector MIR AMYTS y Secretaria Técnica MIR Nacional CESM. Entre otras causas, el número de médicos adjuntos por residentes es insuficiente. De ahí que se solicite ”un ratio de adjuntos por residente 4:1”.

Según el real decreto, durante el primer año de residencia debe estar presente en todo momento un médico adjunto que se encarga de gestionar altas, bajas y toda la documentación necesaria. Pero, como señala Justo, “hay muchas cuestiones que ya están decretadas pero no se cumplen y otras muchas que deben mejorar” y Miralles, del Colegio de Médicos de Barcelona: “Cada centro es distinto y no todos trabajan de la misma forma, pero en los más grandes hay tanta carga asistencial que los residentes trabajan más de lo que deberían”. 

Manifestación de los MIR en Madrid . 27 de julio de 2020. Victor Leren/EFE

Guardias: residentes de primer año sin vigilancia

Las guardias son el mayor ejemplo de la falta de supervisión y carga excesiva de trabajo que denuncian los residentes. Generalmente, no es hasta el segundo año de formación cuando comienzan las propias de cada especialidad. Durante el primer año, realizan las llamadas guardias de puerta (en urgencias), donde “el 70% u 80 % de la plantilla durante las guardias son residentes de primer año”, dice José. Entre semana comienzan a las 15:00 de la tarde pero los fines de semana, los turnos son de 24 horas, durmiendo una media de tres horas por noche. 

No es el caso de José, ya que en Psiquiatría pueden hacer únicamente guardias de su especialidad: “He tenido suerte, igual vemos una media de 7 u 8 pacientes por guardia en mi servicio”. Según explica, la saturación en urgencias es mayor llegando a atender “30 o 40 personas en una tarde”.

Una situación que empeorará previsiblemente durante el mes de agosto, ya que en años normales los nuevos residentes se incorporan en junio pero la crisis sanitaria ha obligado a retrasar los nuevos contratos a septiembre. En el hospital de Cartagena por ejemplo “va a haber dos residentes en todo urgencias en agosto, una zona que está cerca de las playas”, cuenta José. 

De media, los residentes llevan a cabo cinco o seis guardias al mes, el máximo legal contemplado, aunque en ocasiones se supera. Este número no varía en los años de formación. José recuerda que el mayor cambio del primer año de residencia el segundo fue pasar de hacerlas acompañado de un adjunto a “hacer guardias solo y sacarte las castañas del fuego”.

Las zonas de descanso en los hospitales son otro de los puntos polémicos. Durante las guardias, los residentes duermen entre dos y tres horas. En algunos hospitales, los residentes se ven obligados a hacinarse en habitaciones y compartir cama (las llamadas “camas calientes”), llegando a utilizar las mismas sábanas entre un turno y otro. Unas condiciones que según Justo son uno de los principales motivos de contagio de COVID-19 entre el personal sanitario.

Al finalizar una guardia, se debe dejar un período de descanso mínimo obligatorio de 12 horas. Aunque la normativa establece ese descanso, la presidenta del Sector MIR AMYTS asegura que en muchos hospitales españoles “todavía no se cumple ni se respeta” llegando a realizar jornadas laborales de más de 30 horas seguidas.

A Raquel Vindel, de Barcelona, no le compensaba “a nivel de salud mental” estas condiciones de trabajo y decidió abandonar la residencia a los 6 meses de empezar. “Después de las guardias no podía dormir”, comenta. Aunque le supo mal tener que dejarlo, ahora trabaja en una mutua laboral y lo combina con guardias los fines de semana en un hospital. “Hay muchas otras opciones”, asegura Vindel que también ha hecho guardias para el Auditori de Barcelona y el Mobile World Congress, evento anual que se celebra en la ciudad condal.

Miles de euros de diferencia geográfica

De media, un MIR recibe un sueldo base (sin guardias) que va de los 16.500 euros brutos en el primer año a los 22.700 en el quinto año. Pero el factor geografía ha provocado una brecha salarial entre aquellos que viven en Canarias, por ejemplo – la comunidad donde el sueldo base es más alto – y otras comunidades como La Rioja o Madrid, donde tienen las retribuciones más bajas. 

“Mi pareja está haciendo dermatología en Albacete, ambos somos R4 (cuarto año de residencia) y ella cobra casi el doble que yo en Murcia”, apunta José. Aunque admite que la diferencia salarial entre comunidades puede ser un tema discutible cree que “los residentes deberían tener un sueldo similar al de sus adjuntos porque el el trabajo que hacemos es el mismo o más”.  

Esta es una de las desigualdades que recoge el estudio comparativo llevado a cabo por el Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada. En el siguiente gráfico puedes ver cómo varía la retribución total en el MIR, año a año de residencia y comunidad por comunidad:

“Las grandes diferencias están en el importe de las guardias”,  explicó el autor del estudio, el doctor Vicente Matas, a Newtral.es. El pago por esas guardias, que son obligatorias para los MIR y que constituye una parte fundamental del salario, puede variar hasta 10 euros por hora entre regiones. Aquí te contamos cómo son esas diferencias en cada comunidad autónoma.

Para Carmina Piqué, en su segundo año como residente de medicina familiar en un hospital comarcal de Almería, debería haber un salario común a todos, “ si el examen es estatal, el sueldo debería ser igual”. Y Ana Rosa Álvarez, residente también de medicina familiar y comunitaria en Alcoy (Comunidad Valenciana) asegura a Newtral.es que en guardias ha llegado a cobrar casi lo mismo a la hora que cuando fregaba platos.

Tras la residencia: incertidumbre laboral

La palabra más repetida por los médicos – MIR o adjuntos – es “incertidumbre” ya que al acabar la especialidad no tienes un contrato como regla general y toca encontrar trabajo.  “Es raro que al terminar el MIR tengas trabajo en el mismo sitio”, comenta Alberto que después de 8 años contratos eventuales consiguió un “hueco” pero dice que para poder avanzar en su vida personal y familiar ha tenido que “vivir con esa incertidumbre”.

Entonces, tras la residencia pueden conseguir un contrato – en el mismo sitio en el que han hecho el MIR o en otro-, deambular entre contratos temporales o esperar a que salga una oposición y presentarse a un examen para optar a ello. De hecho, Ana asegura que en los próximos años se van a jubilar muchos médicos de familia, pero la incertidumbre que tienen es qué tipo de contratos van a ofertarse mientras no salgan oposiciones porque “se están realizando 200 contratos al año con contratos de un día y sin derecho a vacaciones”, comenta.

Un ejemplo distinto es el de María, de Ciudad Real, que estudió la carrera de Medicina e hizo la residencia en Madrid pero tras formarse en la capital sólo le ofrecían “trabajos precarios, con contratos semanales, diarios y muchas, suplencias”. Así que le surgió una oportunidad ”con mejores condiciones laborales” en su provincia de origen y ahora se desplaza cada día a Ciudad Real, donde tiene un contrato fijo en un hospital.

Fuentes:

  • Formación especializada sanitaria (Ministerio de Sanidad)
  • Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS)
  • Estudio comparativo de las retribuciones de los facultativos residentes en España en el año 2019 y recortes desde el año 2009 (Sindicato Médico de Granada)

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