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Siete años estudiando y un proceso de elección telemática: Cómo afecta la decisión del Ministerio de Sanidad a los opositores MIR
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Siete años estudiando y un proceso de elección telemática: Cómo afecta la decisión del Ministerio de Sanidad a los opositores MIR

Los futuros médicos residentes piden al Gobierno “ser escuchados” en un procedimiento que “determinará” los próximos años de su vida.

Imagen de archivo de un examen de oposición | Shutterstock

El BOE (Boletín Oficial del Estado) publicado el pasado 15 de mayo estableció la “reanudación en base a lo previsto” de la adjudicación de plazas de aspirantes a la Formación Sanitaria Especializada (FSE), que además de a Medicina (MIR) afecta a las titulaciones de Farmacia (FIR), Enfermería (EIR), Psicología (PIR), Química (QIR), Biología (BIR) y Física (RFIR), tras la paralización del proceso por la crisis del coronavirus. Asimismo, informa de “la obligatoriedad para los aspirantes de comparecer por medios electrónicos para la adjudicación de plaza, y se regula el procedimiento de solicitud electrónica de plazas”.

Un cambio de modelo, del presencial al telemático obligatorio (hasta ahora, el no acudir a la adjudicación en persona era una opción que tenían los aspirantes), contra el que se han manifestado opositores, sindicatos y profesionales del sector. Estos colectivos consideran que “no ofrece todas las garantías ni transparencia necesarias”, declara Sheila Justo, presidenta del Sector Médicos Jóvenes y MIR AMYTS y Secretaria Técnica Jóvenes y MIR Estatal CESM (Confederación Estatal de Sindicatos Médicos).

No conocer en tiempo real la asignación de plazas, perder los opositores el derecho a dejar pasar el turno y así tener posibilidades de coincidir en destino con su pareja o amigos , elaborar listas cerradas de “400 o 500 opciones” inmodificables doce horas antes o la extrema complejidad en la especialidad de Medicina de Familia serían algunas implicaciones directas de la elección telemática.

Unas dificultades que se suman al “momento de incertidumbre” que viven los opositores de 2020, y que “va a determinar el resto de su vida profesional”, dice Sheila Justo. “Esto no es una lotería, los médicos nos tiramos años 7 u 8 en prácticas, en clases, estudiando miles de horas para luego llegar a un proceso tan importante como este y que la opción sea entregar una lista y ver luego que te ha tocado, dejándolo al azar y a cuestiones técnicas que pueden fallar”, critica.

Conciliar vida personal con la formación de residente

En la carta dirigida al Ministerio de Sanidad, los FSE especifican que “es un nivel en el proceso de aprendizaje de un profesional que combina trabajo y educación y que comprende una duración que puede llegar a los 5 años. Es, por tanto, típico que la aplicación se realice en consenso con familiares o compañeros”.

Carta de los aspirantes FSE

Carla Pardo y Alejandro Zurita, ambos graduados en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela, son una de las parejas que pierde la posibilidad de acabar en el mismo destino. “Tal y como lo ha planteado el Ministerio, este año es una cuestión de azar” explica Alejandro A Newtral.es.

En convocatorias anteriores existía la posibilidad de “correr turno” y esperar a que el que tuviera menor nota hubiese escogido para reclamar tu número y elegir inmediatamente después. Este cambio “implica desigualdad respecto a convocatorias previas y afecta directamente a la vida personal de muchos de nosotros” defiende Carla.

“Nuestro caso particular no es de los peores” afirman, “nuestros resultados han sido buenos, nos separan 36 puestos en la lista”. Carla quiere hacer la residencia en Psiquiatría y con su número puede escoger cualquier hospital del país. “El factor limitante soy yo” dice Alejandro. Aspira a entrar en Neurocirugía, que suele pedirse en los números más altos y la mayoría de hospitales “ofrecen una única plaza”. Su objetivo es Madrid, comunidad que concentra un gran número de las vacantes en esa especialidad quirúrgica.

Mediante el sistema de lista cerrada inmodificable doce horas antes “si se acaban las plazas del Marañón, La Paz y el 12 de Octubre, yo iría automáticamente a Valencia” (su siguiente opción) “sin poder rectificar y Carla no podría esperarme si quisiera”, explica Alejandro.

“Es duro haberse preparado para un examen tan exigente, obtener un buen resultado y que la posibilidad de no separarnos desaparezca por cuestiones ajenas a nosotros que se han decidido sin consultarnos” se lamentan.

Elección telemática desde la España vaciada

El modelo diseñado por Sanidad obliga a todos los aspirantes a disponer obligatoriamente de una serie de recursos electrónicos: Ordenador, conexión a internet e identificación mediante sistema clave, existiendo zonas rurales en las que la brecha digital hace que estas condiciones no sea factibles. Según los últimos datos publicados por la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, 1.618 poblaciones no tienen acceso a una red de 30 Mbps, una velocidad que la Unión Europea recomienda como mínima y que se incluye en sus objetivos para la agenda digital de 2020.

En este contexto, Castilla y León es la Comunidad con mayores deficiencias, ya que 721 núcleos de población tienen problemas para garantizar la conexión a una red que alcance esta velocidad, siendo en algunos casos imposible al no contar con una infraestructura de acceso de red fija que permite esta tecnología.

Lara San Miguel estudió medicina en la Universidad de Salamanca. Vive en un pueblo de la provincia de Zamora con una población de 350 habitantes. “En toda mi zona, nunca hemos tenido una buena conexión a Internet, con unas infraestructuras que permiten llegar escasos megas y esto se enlentece aún más cuando hay varios dispositivos conectados a la misma red”. Algo muy frecuente estos meses, con el teletrabajo y el estudio online.

Según Lara, “hay muchos días ni siquiera logramos conectarnos y ante condiciones climatológicas como tormentas, el tiempo sin conexión puede ser mucho mayor”. Considera que el modelo de elección telemática deja a los residentes de áreas rurales en “desigualdad de condiciones” tras más de seis años de preparación ya que “si esos días no encontramos un internet decente, perderíamos el derecho a modificar la lista de preferencias”. 

“No hay un espacio público con mejor conexión, como una biblioteca. Tendríamos que desplazarnos a Zamora capital, y por eso pedimos la opción de hacerlo en la subdelegación del gobierno”, defiende.

Medicina de Familia, la gran perjudicada

En el caso de la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria, la elección de plaza es especialmente compleja por las particularidades de su organización sanitaria. Se hace mediante unidades docentes, encargadas de gestionar un área concreta, que puede incluir uno o varios hospitales o centros de salud. “El problema de la unidad docente es que no eliges el hospital directamente”, explica Adrián Villar, que estudió Medicina en la Universidad de Cantabria.

“Por eso es vital saber que ha escogido la persona anterior a ti. Las plazas  de cada unidad se reparten por estricto orden de nota. Como en todo, hay hospitales mejores y peores con lo que a veces se hacen cálculos para elegir una unidad docente diferente si no te gusta el hospital que queda en otra”, reflexiona.

Andrea L.O. Olivito, graduada por la Universidad Autónoma de Barcelona, se presentó el pasado enero al MIR por segundo año consecutivo. “Independiente del número que hubiese sacado la primera vez, creo que finalmente hubiera escogido Familia y ahora también. Muchas veces se menosprecia entre los propios profesionales porque no se adquiere un grado hospitalario”. De esta especialidad, destaca “la continuidad con los pacientes, la gama de salidas desde urgencias hasta ambulatorio o medicina rural” y que le parece que “la conciliación con la vida fuera de tu trabajo“ es más factible.

A pesar de su vocación, admite que se plantea “renunciar a una plaza” si no obtiene garantías de que realmente va a poder acabar en un centro que le interese. Tanto Andrea como Adrián coinciden en señalar que este contexto de renuncias sería “un drama” para el sistema sanitario y en concreto para la sanidad primaria. “La única solución que nos dan a no querer escoger a ciegas es que dejes la plaza vacante después de elegir”, se queja Adrián.

Opositores contratados temporalmente durante la crisis sanitaria

“Me presenté al MIR el 26 de enero de este año”, cuenta a Newtral.es Paula Cellis, joven cántabra graduada en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona. ”Cuando pasó todo esto, vi en la página web del Colegio de Médicos de Cantabria una bolsa de voluntarios para casos como el mío o médicos jubilados y decidí apuntarme”.

A finales de marzo, se incorporó al personal de un centro sociosanitario en Santander con contrato por pandemia COVID. Durante estos meses, no se ha movido “de la zona sucia” (área donde están los contagiados) y a día de hoy sigue trabajando aunque “sin una fecha estimada de hasta cuándo voy a estar”. Su caso no es único. En Cataluña, donde estudió, “la pandemia ha golpeado más fuerte y prácticamente todos mis amigos que hicieron el MIR han estado o están trabajado”.

Con la nota que obtuvo en el examen, podría optar a una plaza en medicina de familia pero esta experiencia ha supuesto “una reafirmación” para ella, que tenía preferencia por  medicina interna. “Al final el trabajo que estoy haciendo aquí es de residente de interna, con pacientes con enfermedad infecciosa y me ha dado yo creo el empujón final a decidir que voy a repetir el MIR el año que viene para intentar coger esta especialidad”, explica.

Aún así, se declara también “afectada” por la elección telemática, ya que esta situación deja en el aire la fecha del siguiente MIR (“se rumorea que puede ser en mayo”) y de cara al año que viene se mantiene la incertidumbre sobre el trámite de selección. “Nadie nos ha preguntado. Nos da la sensación que realmente no van a modificar nada”. A esto añade que “hay mucha gente en estas condiciones va a rechazar su plaza por desconocimiento de sus opciones y en la convocatoria de 2021 va a haber muchos más opositores”. 

Como otros afectados del colectivo FSE En Lucha, alude a la incoherencia del Ministerio de Sanidad en la defensa del modelo telemático como única vía. “Entendemos que lo primero es lo primero, pero viendo que todo vuelve un poco a la nueva normalidad, se hace la EBAU, otras oposiciones, en julio ya se pemitirá viajar, no entendemos por qué esto no se puede hacer con unas medidas de seguridad oportunas pero también con sentido común”, incide Paula.

Paula destaca que “ahora somos muchos los que nada más hacer el MIR, nos hemos puesto a trabajar y hemos estado al pie del cañón. Yo creo que es mostrar un mínimo de respeto, al final somos un poco parte del presente y seremos parte el futuro de la sanidad”.

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