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Además de España, ¿qué países cobran un impuesto sobre el patrimonio en Europa?
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Además de España, ¿qué países cobran un impuesto sobre el patrimonio en Europa?

España recauda este impuesto desde 1977, pero no es el único Estado europeo en hacerlo. En nuestro país afecta a aquellas rentas cuyo patrimonio supera los 700.000 euros.

Nos habéis preguntado a través de nuestro servicio de WhatsApp (+34 682 58 96 64) si España es el único país de Europa en cobrar el impuesto de patrimonio. Nuestro país comenzó a aplicar el impuesto sobre patrimonio en 1977 con carácter temporal, pero en 1991 el Ministerio de Hacienda eliminó ese estatus y pasó a ser permanente.

Bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero se suprimió en 2008, pero el Gobierno socialista tuvo que recuperarlo en 2011 de forma temporal por la gravedad de la crisis económica y las exigencias impuestas por la UE para atajar el déficit público. Desde entonces se ha ido prorrogando año a año, pero no es el único país en recaudarlo.

Este tipo de impuesto se creó durante el S. XX. Según el Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Barcelona, José María Tovillas Morán, los especialistas en Hacienda Pública que propusieron establecer este impuesto “basaban su propuesta en la creación de un gravamen sobre la totalidad de los bienes y derechos titularidad de una misma persona física.” Una vez determinados estos bienes, se aplicarían tipos impositivos de manera proporcional. El impuesto en España se basa en esta idea.

¿Quién paga este impuesto en España?

Están obligados a presentar declaración los contribuyentes cuyo patrimonio sea superior a 700.000 euros si, una vez aplicadas las deducciones o bonificaciones que procediesen, la cuota tributaria resultara a ingresar. Para ello se tiene en cuenta el valor del conjunto de sus bienes o derechos, pero excluyendo el valor de la vivienda habitual hasta un máximo de 300.000€. Cuando no se dé la circunstancia anterior, y el conjunto de bienes del declarante supere los 2 millones, también deberá presentarla.

Se trata de un impuesto cedido a las comunidades autónomas, por lo que algunas de estas aplican un límite (base imponible) diferente. Es el caso de Aragón (400.000€) o Cataluña (500.000€), por ejemplo.

La cuantía a pagar también depende de cada región. La idea del impuesto es la redistribución de la riqueza, es decir, que pague más quien más tiene. Sin embargo, y como aclara Tovillas Morán, los tipos progresivos establecidos por los Parlamentos Autonómicos son muy elevados y en nada se parecen a los que habían pensado quienes propusieron este gravamen.

De hecho, Madrid es una excepción. En la comunidad el impuesto se declara, pero no se paga. La región lo tiene bonificado al 100% por lo que, en la práctica, no recauda nada por este impuesto.

El caso francés

El gobierno francés sustituyó el 1 de enero de 2018, el antiguo Impôt de Solidarité sur la Fortune (ISF) por el Impôt sur la Fortune Immobilière (IFI). Este cambio implica que, aunque en la práctica, el ministerio de Economía sigue recaudando el impuesto de patrimonio, para su declaración solo tiene en cuenta las viviendas cuyo valor neto supera los 1,3 millones de euros.

José María Tovillas considera que, según el modelo clásico propuesto, en Francia ya no existe el impuesto sobre el patrimonio ya que, con este nuevo tributo se están dejando fuera del ámbito de aplicación los bienes no inmuebles, por lo que los depósitos bancarios o las acciones de entidades no están sujetas a gravamen.

Sin embargo, el presidente francés declaró el pasado 25 de abril que evaluará el impacto del nuevo impuesto en 2020 afirmando que “si no es eficaz, se corregirá”. Estas declaraciones se produjeron tras las revuelas de los chalecos amarillos que llevaban produciéndose por todo el país desde otoño de 2018. Entre sus demandas, los gilet jaunes han exigido al gobierno de Macron la vuelta del ISF.

¿En qué otros países de Europa debe declararse?

El impuesto debe declararse también en Liechtenstein, NoruegaSuiza. Según explica el profesor Tovillas Morán, en Suiza el Impuesto sobre el Patrimonio no es un impuesto federal, sino exigido por todos los cantones. Pese a que grava el patrimonio completo de la persona física, los tipos varían de un cantón a otro (en Zurich el tipo marginal máximo es del 0,30%), como sucede en España según la comunidad autónoma.

En Noruega el Impuesto sobre el Patrimonio se declara a partir de 1 millón y medio de coronas, el equivalente actual a 150.000 euros. Allí el tipo proporcional es del 0,85%. Por lo tanto, se puede afirmar que Suiza y Noruega siguen el modelo clásico de impuesto sobre el patrimonio que explica Tovillas. En Países Bajos forma parte del impuesto sobre la Renta.

Previamente a que el gobierno francés decidiera dejar de recaudarlo, el impuesto sobre el patrimonio se ha eliminado de la fiscalidad austríaca (1993), alemana (1995) y danesa (1997). Luxemburgo (2006) y Suecia (2007) también han acabado con él.

En 2017, último año del que hay datos disponibles, 171.460 personas estuvieron obligadas a pagar el impuesto en España. A través de él, Hacienda recaudó 1.040 millones de euros.

Fuentes:

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