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¿En qué cambian los Presupuestos de 2018 y 2019?
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¿En qué cambian los Presupuestos de 2018 y 2019?

Igual que una norma no dispone nada hasta que no llega al BOE, las prioridades de un Gobierno no quedan ordenadas hasta que no elabora unos presupuestos. Y los primeros de Pedro Sánchez ya están en el Congreso y dejan claras algunas de sus prioridades. Obligado por el contexto, hacen guiños a muchos colectivos con la vista puesta en un año lleno de elecciones y a algunos partidos, en los que el Gobierno confía para solventar el trámite parlamentario. Las cuentas de 2019 nacen con bastantes similitudes respecto al año pasado y algunas diferencias.

Los parecidos

Entre las primeras, la política de pensiones. El Gobierno del PSOE no ha variado la subida de las pensiones de 2018, con un aumento del 3% para las pensiones mínimas y del 1,6% para todas las demás. Tras esta subida, las pensiones alcanzarán los 153.000 millones de euros, como se aprecia en el gráfico de abajo, y supondrán más de un 42% del presupuesto estatal, más de un punto más que el año pasado. Ambos gobiernos también han llevado a sus cuentas un aumento de la baja por paternidad (el PP primero de dos a cuatro semanas y luego a cinco y el PSOE, de cinco a ocho semanas).

A pesar de haberlo criticado cuando gobernaba el PP, Sánchez prevé la misma estrategia que Rajoy para solventar el agujero de la Seguridad Social. Para empezar, utilizará el Fondo de Reserva de la Seguridad Social (la llamada hucha de las pensiones), de la que sacará casi 3.700 millones (prácticamente los últimos que quedan), a los que sumará un préstamo de más de 15.000 millones de euros, parecido al del año pasado.

También se parecen en que recogen una previsión optimista de los ingresos. En las últimas cuentas de Montoro se esperaba un crecimiento de la recaudación del 7,4%, a pesar de incluir ciertas rebajas fiscales, por lo que no ha sido ninguna sorpresa saber que los ingresos de 2018 no alcanzaron estas previsiones. Las cuentas de Montero prevén un aumento de la recaudación todavía mayor, del 9,5%, gracias a los cambios normativos. Tanto Bruselas como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) han llamado la atención al Gobierno por su optimismo sobre los ingresos y hasta la propia ministra admite que los dos nuevos impuestos que se pondrán en marcha este año quizá no lleguen lo suficientemente pronto como para aportar lo previsto.

Otra de las cuestiones en la que Sánchez ha seguido la estela de Rajoy es la confianza en la lucha contra el fraude fiscal sin dar más recursos a la Agencia Tributaria. Sánchez prevé que recaude más de 800 millones más con un incremento de los fondos del 2%. Rajoy utilizó recurrentemente los fondos procedentes del fraude fiscal para cuadrar sus cuentas con Bruselas.

Además, los nuevos presupuestos también coinciden con los anteriores en el olvido del IPREM, una referencia para calcular las ayudas sociales o las becas, frente al Salario Mínimo Interprofesional. En 2018, el primero fue congelado, mientras que el segundo subió un 8%, mientras las cuentas de 2019 establecen un aumento del 2% en el IPREM y del 22% del SMI, a pesar de la insistencia de los sindicatos y de las organizaciones sociales de actualizarlo.

Pero, sobre todo, en lo que más se parecen es en la necesidad de recabar apoyos durante la tramitación parlamentaria. El año pasado el PP sólo contaba con Ciudadanos antes del envío de las cuentas al Congreso y esta vez sólo Unidos Podemos parece dispuesto a facilitar la tarea a Sánchez. Rajoy logró el apoyo del PNV con un aumento de las pensiones y algunas inversiones en Euskadi. Ahora Sánchez intenta conquistar a ERC y PDeCAT, imprescindibles si PP y Cs votan en contra, con un aumento del 66% de la inversión en Cataluña.

Las diferencias

Entre las diferencias, las apuestas del Gobierno de Sánchez apuestan por elevar el gasto para dependencia, pobreza infantil, cooperación al desarrollo o violencia de género. También incluye por primera vez en la historia 15 millones para las víctimas del franquismo y recupera el subsidio para parados mayores de 52 años. Además, las cuentas de 2019 también incluyen una novedosa deducción para las empresas que incorporen a mujeres a los consejos de administración.

Además, en el plano fiscal, las cuentas de Sánchez traen subidas fiscales para grandes empresas, en las que centran su objetivo para recaudar más, además de incrementos de tipos en el IRPF para los tramos más altos y del Impuesto de Patrimonio. El aumento de los impuestos al diésel es otra de las grandes novedades. Los Presupuestos de 2018 centraban sus novedades fiscales en las rebajas de tipos, tanto del IRPF como de Sociedades.

Por sectores también hay diferencias entre los “ganadores” y “perdedores” de las cuentas. En las de 2019, Cultura es uno de los grandes beneficiados, con un aumento del presupuesto de casi un 10%, con partidas extra para el Museo del Prado y para el Instituto de las Artes Cinematográficas y la política de vivienda, que crece un 42%, empujada por los 136 millones para el plan para construir 20.000 pisos asequibles.

También las elecciones ganan en este presupuesto, ya que suman 177 millones de euros más que el año pasado, por la coincidencia de europeas, municipales y en 13 comunidades autónomas. Ante posibles sospechas, la ministra de Hacienda, Mª Jesús Montero ha zanjado el tema entre risas: “no hay ninguna partida oculta para las elecciones generales”.

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