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El videojuego es presente y, para la Biblioteca Nacional, también Historia
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El videojuego es presente y, para la Biblioteca Nacional, también Historia

La Biblioteca Nacional de España ha anunciado que, a partir de ahora, establecerá un proceso para la conservación y la promoción de videojuegos españoles

El videojuego, lejos del tópico de ser algo baladí, ha pasado a ser un soporte de cultura… y por ello, la Biblioteca Nacional de España (BNE) anunció el pasado 4 de febrero que, a partir de ahora, va a conservar los títulos de la industria española. Compuesta por más de 450 desarrolladoras y productoras, España se ha convertido poco a poco en un núcleo de creación a tener en cuenta.

Los videojuegos se han convertido en la realidad cultural más grande del mundo. Solo en España, la industria facturó en 2018 más que cine y música juntos: 1.500 millones de euros, un 23% más que en 2017. Además, los españoles conforman una de las comunidades más jugonas: 16 millones de jugadores, aproximadamente un 34% de la población. Y va en aumento.

Una prueba de ello es Gylt, un videojuego español (de la compañía Tequila Works) que fue la “carta de presentación” a nivel mundial de Google Stadia. El pasado también lo demuestra: Commandos (1998) fue una saga de RTS (juegos de estrategia en tiempo real) desarrollada en España que marcó y dio las pautas a un género entero. Hasta tal punto es relevante, que en la actualidad se está desarrollando una versión actualizada.

Pero el videojuego es un soporte muy particular. ¿Cómo se conserva un título? ¿Se conserva también su plataforma de reproducción (consola, recreativa, PC…)? ¿Se puede solo mantener el código?

Conservar, investigar… y jugar

La labor de la Biblioteca Nacional de España, aún, está por concretarse, pero no parten de cero. “Disponemos de videojuegos físicos desde los años ochenta, ya que ingresaron en las colecciones de la BNE (…) acompañados de otros documentos como libros o revistas”, han explicado desde la institución a Newtral.es.

Antes de 2011, el Reglamento del Servicio de Depósito Legal de 1957 “no contemplaba el depósito de videojuegos”, como es lógico por la fecha de publicación. A partir de la reforma de la Ley 23/2011 se vislumbra de manera implícita la obligación del depósito de los títulos electrónicos. “En la actualidad estamos trabajando en la revisión de esta ley [23/2011] y una de las novedades es aludir explícitamente a la obligatoriedad de depositar videojuegos”, han afirmado desde la BNE.

A partir de este punto, la institución alega que “hay que distinguir los videojuegos que se distribuyen en soporte físico de aquellos que lo hacen en línea”. “La BNE conservará tanto los soportes como los reproductores necesarios (…) será necesario llevar a cabo actuaciones e migración o emulación que permitan la conservación y acceso”, han explicado desde la institución que además recalca que “este es el principal reto” al que se enfrentan: “el desarrollo de actuaciones necesarias para que en el futuro se pueda acceder a ellos”.

La reunión mantenida el pasado 4 de febrero, se reunieron con distintos organismos del videojuego en España: El Ministerio de Cultura, la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) y la Asociación de Informática Clásica (AUIC) y la DEV que se han ofrecido para la “posible adquisición de equipamiento” tanto antiguos como actuales, aunque también barajan utilizar “emuladores [consolas virtuales que simulan el código de un dispositivo] para ofrecer su acceso”.

Por ahora, la BNE y las asociaciones están en un “fase de análisis y de identificación” de la producción de videojuegos a nivel nacional. “Inicialmente, nos centraremos en esta, pero penamos en la posibilidad de abrir otras vías para ampliar la colección a títulos de creadores españoles que trabajen fuera de España o videojuegos extranjeros distribuidos aquí”, han afirmado desde la institución.

“El objetivo final del proyecto es tanto garantizar la preservación como el acceso a usuarios e investigadores”.

“Es absolutamente imprescindible”

La BNE no es pionera en esta iniciativa. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos conserva desde 2006 videojuegos. David Gibson, quien trabajaba en el área de “Imágenes en Movimiento”, explicó en una entrevista en 2012 cómo trataban los títulos y cómo funcionaba su conservación. En aquel momento, el archivo contaba con “más de 3.000 videojuegos y 1.500 guías [algo habitual antes de la llegada de las nuevas generaciones]”.

El método, tal y como explicó Gibson, al comienzo era la conservación de “copias impresas de las primeras y las últimas 25 páginas de código fuente y un vídeo de ejemplo de 10 a 15 minutos”. En declaraciones a Newtral.es, David Gibson ha explicado que, además, tienen “varias consolas para garantizar la reproducción de los títulos” que reciben.

En la actualidad, el sistema de catalogación que siguen, tal y como ha explicado Gibson, sigue las prácticas de la OLAC (Open Language Archives Community) elaborado en 2014. “Es absolutamente imprescindible que las bibliotecas nacionales participen en la conservación de los videojuegos (…) son importantes ejemplos de expresión tecnológica y creativa”, ha afirmado Gibson. Además, cree que los videojuegos “tienen tanto que decir sobre la conciencia nacional de los últimos 50 años como cualquier otra forma de arte”.

“Cualquier persona con una necesidad legítima de investigación puede venir y ver el contenido de los videojuegos, aunque actualmente no tenemos la capacidad de que los usuarios realmente jueguen en nuestros centros”, ha sentenciado Gibson.

Cada vez, más habitual

Otro ejemplo es el del catálogo de la Universidad de Michigan, también en los EE.UU., que cuenta en su haber con una colección de más de 7.000 títulos. Entre ellos, Pac-Man, la versión de Nintendo DS de Chrono Trigger, SIlent Hill o las sagas de Halo y Call of Duty.

“Es importante tener un archivo como este porque los videojuegos son parte de nuestra cultura”, explicó en una entrevista David Carter, quien trabaja en este proyecto desde 2008. El archivo, además, cuenta con algunos dispositivos de hardware para reproducir los títulos que “están abiertos a todo el mundo”.

Incluso la Biblioteca Nacional de Francia es un ejemplo de ello, con un archivo que cuenta con más de 18.000 videojuegos que abarcan desde Super Mario Bros. 2 (1988) hasta Darks Souls 3 (2016).

Iniciativas populares

Desde hace un tiempo, la industria del videojuego trata de recuperar sus “viejas glorias”. Son muchos los ejemplos de títulos bajo el subtítulo de “remastered” o “remake”. Crash Bandicoot, Spyro, Medievil o el recientemente anunciado The Wonderful 101: Remastered que en menos de una semana desde la apertura del kickstarter ha recaudado más de 1,3 millones de dólares (1,8 millones de euros), frente al mínimo de 50.000 dólares (45.000 euros).

El videojuego, al ser una herramienta nativamente tecnológica, sufre de la obsolescencia técnica. Si no se dispone de, por ejemplo, la PlayStation original y de la copia de Medievil, hasta la salida del remake en 2019 no había forma (oficial) de jugarlo. Por ello, hay muchos proyectos de conservación también en la web.

Los dos más destacados son el de Archive.org y Flashpoint. El primero es una biblioteca digital de videojuegos para PC, un recopilatorio de títulos clásicos que cuenta con casi 15.000 IPs para el disfrute de los usuarios de manera completamente gratuita. El más antiguo de ellos: African Adventures, de 1980, un título clásico basado en la escritura.

El segundo, Flashpoint, es un archivo de más de 36.000 videojuegos desarrollados para Adobe Flash (que dejará de tener soporte este año) creado para evitar que, cuando desaparezca Flash, mueran los videojuegos desarrollados.

Fuentes

  • Departamento de Prensa de la Biblioteca Nacional de España.
  • Entrevista a David Gibson, coordinador del Área de Imágenes en Movimiento de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
  • Departamento de prensa de la Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuego y Software de Entretenimiento (DEV).
  • Yes, The Library of Congress Has Video Games: An Interview with David Gibson, de la Biblioteca del COngreso de los Estados Unidos.
  • University of Michigan’s collection is heaven for video game lovers, en Detroit News.
  • Archivo de Videojuegos de la Biblioteca Nacional de Francia.
  • Archivo de Videojuegos clásicos de Archive.org.
  • Archivo de Videojuegos de Flashpoint.
  • Best Practices for Cataloging Video Games, de la OLAC.

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