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El grito de los herederos del planeta
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El grito de los herederos del planeta

Jóvenes que exigen a sus padres y abuelos que dejen un planeta digno a las próximas generaciones. El mensaje de la Marcha por el Clima es claro: «Ok, boomer, es hora que os toméis en serio la lucha climática» | Vídeo: Mario Viciosa



“¡Mira, ese chico lleva una bufanda de Hufflepuff!”, dice una niña señalando a un chaval que porta una pancarta sobre justicia climática. Sus amigas le dicen: “Sí, sí, sí, es Hufflepuff, ¡me encanta!”.

Están en la Marcha por el Clima en Madrid y la referencia a Harry Potter de estas adolescentes de 14 años es una ubicación generacional: quienes lideran el movimiento son jóvenes que ya han nacido en una época histórica con unos códigos culturales diferentes a la generación “boomer”, aquella a la que, en gran medida, dirigen sus mensajes.

Una generación pasada que debe adquirir conciencia climática y cambiar de hábitos si quiere que sus nietos y nietas tengan un planeta en el que vivir dignamente. Y una generación presente que porta pancartas con lemas como «Vaya ejemplo que me estás dando» o «[El planeta] está más caliente que yo». Frases que interpelan a sus antecesores o que parecen más propias de una canción de La Zowi que del movimiento ecologista más convencional -también presente en la Marcha por el Clima con lemas como «Stop cambio climático» o «Recicla, reduce, reutiliza»-.

Greta Thunberg, en la clausura de la marcha | Rodrigo Jiménez (Efe)

La activista Greta Thunberg hacía explícito este sentir cuando en la Cumbre de Acción Climática de septiembre, en Nueva York, dijo: «Nos habéis fallado».

En Madrid, ante las 15.000 personas concentradas según la Policía Nacional, y en el discurso de cierre de la marcha, Greta señaló que «la esperanza no está en la Cumbre del Clima, está aquí con vosotros; vosotros sois la esperanza«. «Estamos diciendo que ya es suficiente. Aunque no les guste, está llegando un cambio porque no tenemos ninguna otra opción».

La activista ha cerrado de este modo un parlamento que había arrancado así el actor Javier Bardem: «La Tierra se está calentando y solo tenemos diez años para frenar el cambio climático. Exigimos a las economías más desarrolladas más ambición y la reducción de sus emisiones».

Panorámica de la Marcha por el Clima | Javier López (Efe)

«A veces siento que no nos toman en serio»

Tamara, de 17 años, que marcha desde Atocha a Nuevos Ministerios comparte una opinión similar a la de la activista sueca: “Me cuesta mucho que mis padres entiendan por qué hay que reciclar o por qué hay que dejar de usar bolsas de plástico. A veces siento que no nos toman en serio”.

La pancarta de dos hermanas de siete y cinco años en la Marcha por el Clima en Madrid | Foto: N.L.Trujillo

Apenas unas horas antes, en la rueda de prensa en la que comparecían cuatro activistas de la lucha climática en La Casa Encendida, Vanessa Nakate (fundadora de Youth for Future de Uganda) exclamaba que la emergencia climática “es un problema del presente, no del futuro”. “En África (en Uganda o Kenia) han registrado inundaciones durante dos meses. Y hay gente que ha tenido que dejar sus casas”, declaraba Nakate.

“No es solo una crisis climática, es una crisis política y del sistema”, decía minutos antes de esta comparecencia Ángela Santiago de Fridays for Future en Chile. En la misma línea, Nakate arremetía contra aquellas empresas que esponsorizan la Cumbre del Clima COP25 “pero siguen siendo culpables de las emisiones de gases contaminantes”: “Son unos hipócritas”

A las afueras de La Casa Encendida, una multitud aguardaba a las puertas la llegada de Greta Thunberg. “Yo la veo como la fundadora de una religión”, cuenta Lola, de 56 años. Unos metros atrás, Olaya y Eugenia, de 26 años ambas, han acudido casi como agradecimiento a la labor de Thunberg, que ha logrado “popularizar la lucha climática, haciendo que sea una lucha que parece que por fin va a algún sitio”, apunta Olaya.

Una manifestante en la Marcha por el Clima en Madrid | Foto: N.L.Trujillo

“Todavía tenemos que hacerla más accesible porque yo, por ejemplo, sé cómo comprar por internet productos ecológicos para que me salgan más baratos, pero mis abuelos no saben cómo manejar eso”, señala Eugenia.

«Es importante tener en cuenta la cuestión de clase porque no todo el mundo va a poder responder de la misma manera a los cambios de hábitos individuales que exigimos los jóvenes. Por eso son los líderes quienes tienen el poder de cambiar la situación en gran medida”, añade Olaya.

Olaya y Eugenia, a las afueras de La Casa Encendida, aguardando la llegada de Greta Thunberg | Foto: N.L.Trujillo

Bartomèu, un manifestante de 30 años, incide también en la brecha de clase, un asunto -a su parecer- pendiente en el ecologismo: “Greta Thunberg es un símbolo porque a menudo estas luchas salen adelante gracias al tiempo que puede dedicar al activismo una persona de clase alta. ¿Un adolescente de 16 años pobre dejaría de ir a clase, que es su soporte para ascender socialmente, solo por unas ideas? ¿Lo haría sin saber que hay un colchón detrás? Es más complicado. Venir de clase baja te hace ser más conservador en lo vital”.

Esta idealización de la figura de Greta Thunberg ha sido criticada por la propia adolescente cuando, durante la rueda de prensa, ha expresado su incomodidad al ver que todas las preguntas iban dirigidas a ella. “No deberían escucharme a mí antes que al resto. Necesitamos más activistas. Dejad de hacerme preguntas solo a mí”, ha respondido. Algo en lo que ha vuelto a incidir cuando, tras una nueva pregunta dirigida a ella, ha dicho: «¿Qué piensa el resto sobre esto?», invitando participar a los otros tres activistas.

Thunberg, que tenía pensado acudir a la Marcha por el Clima en Madrid, ha tenido que abandonar la manifestación por recomendación de la Policía ante la imposibilidad de avanzar al verse rodeada de prensa y admiradores -finalmente ha acudido a la lectura del manifiesto-. Solo en la calle Valencia, donde está situada la salida secundaria de La Casa Encendida, aguardaban un centenar de personas. «Yo quiero saludarla», dice uno. «Yo quiero verla», reconocía otra.

Curiosos aguardando a la salida de Greta Thunberg de La Casa Encendida | Foto: N.L.Trujillo

Arremolinados a las puertas de La Casa Encendida, uno de los curiosos, de unos 45 años, dice haberse trasladado hasta allí «en taxi para no llegar tarde”. Cabe preguntarse, quizá, cuál será la huella ecológica de la rueda de prensa -cuántos taxis, cuántos cafés para llevar con sus tapitas de plástico, cuánta electricidad para dar cobertura a más de 400 periodistas- como algo sintomático de priorizar a la mensajera (Greta) por encima del mensaje (cuidad el planeta). «El cambio va a llegar tanto si quieren como si no», decía la activista en su intervención al final de la marcha. “Ok, boomer”: es hora de que os toméis en serio la lucha por el clima.

1 Comentario

  • Es muy cierto que el planeta nos lo estamos cargando. Y seguro que el planeta tienes sus métodos para evitar que los 7.000 millones que somos acabemos con el. Pero me hace gracia ver a estos jóvenes » que exigen a sus padres y abuelos que dejen un planeta digno a las próximas generaciones», y ellos también están contribuyendo, y mucho, a esta destrucción. Consumen ropa por toneladas, industria que contamina muchísimo, y solo hay que ir al Primag o Berska, etc.. para verlo. ¿tanta necesidad tienen de ropa?.
    ¿Se han preguntado alguna vez el impacto ambiental que tiene el uso de internet o del teléfono móvil? Pues, según advierte un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Cleaner Production, los centros de datos y los smartphone serán las tecnologías de la información y comunicación más contaminantes en el año 2040. De entre todos los dispositivos, parece que en el año 2020 los más dañinos para el medio ambiente serán los smartphone. Y es que, aunque no se precisa de mucha energía para su uso diario, bien es sabido que su producción tiene elevados costes sociales y medioambientales. Se necesita mucha energía para fabricar un teléfono móvil, y también el uso de minerales escasos y con costosos procesos de extracción como el coltán, el oro y el tugnsteno. Y cuando sale el lanzamiento de un nuevo Smartphone hay colas en las tiendas para hacerse con ellos sin pensar que el que tenemos esta en buen uso.
    Exijamos a los gobiernos que se tomen medidas para parar esto, pero nosotros debemos hacer mucho más de lo que hacemos para ayudar. Apagar la luz que no usamos cuando pasamos de una habitación a otra, desconecta el wifi cuando dormimos, no compremos tanta ropa, no compremos alimentos envasados ya en plásticos como frutas o verduras cuando podemos comprarlas sueltas.
    Esta muy bien manifestarse y luego irse a casa con la conciencia tranquila por el esfuerzo de asistir y al día siguiente ir de compras de movil, ropa, alimentos, en el coche, pudiendo hacerlo en medio de trasporte público. Y eso no solo para los jóvenes, que parecen los más concienciados en apariencia, sino todos.
    Y por último lo de Greta me parece un montaje espectacular por parte de alguien que se esta aprovechando de esta niña y del resto de niños o jóvenes que la siguen como el rebaño sigue al pastor. Hay algo en lo que los padres y abuelos tenemos la culpa de esta situación, de haber creado una sociedad totalmente consumista, día del padre o madre, día de los enamorados, Black friday, papa noel, reyes magos, cuesta de enero, etc… para potenciar el consumismo feroz y descontrolado en la sociedad.
    Si no modificamos nuestros hábitos de vida difícilmente cambiaremos lo que le estamos haciendo al planeta.

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