Newtral


El ex número dos de las FARC vuelve a las armas: preguntas y respuestas
Siguiente

El ex número dos de las FARC vuelve a las armas: preguntas y respuestas


‘Iván Márquez’, alias de uno de los líderes insurgentes al frente de los diálogos de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos durante cuatro años, anuncia que retoma las armas al frente de la disidencia

Captura del vídeo en el que «Iván Márquez» anuncia su regreso a la lucha armada | EFE

Quien fuera número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), conocido con el alias de ‘Iván Márquez’, ha anunciado en la madrugada de este jueves que retoma las armas en “una nueva etapa de lucha” armada. Lo ha hecho a través de un vídeo de más de media hora publicado en su nueva web en el que aparece acompañado por otros exlíderes insurgentes y una veintena de hombres y mujeres uniformados y armados, en algún punto del curso del río Inírida, que rodea la zona amazónica de Colombia y está cerca de las fronteras con Brasil y Venezuela.

En su manifiesto anuncia que “ha comenzado la segunda Marquetalia (lugar donde nacieron las FARC en 1964) bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a levantarse en armas contra la opresión”. Y justifica que “es la continuación de la lucha guerrillera en respuesta a la traición del Estado a los Acuerdos de Paz de la Habana”, añade Márquez, cuyo verdadero nombre es Luciano Marín Arango. Tras medio siglo de conflicto armado, las FARC y el Gobierno de Juan Manuel Santos negociaron durante cuatro años en capital cubana las condiciones para firmar la paz. Un arduo proceso en el que Márquez participó activamente, nada menos que como jefe negociador de la organización.

«Nunca fuimos vencidos ni derrotados ideológicamente. Por eso la lucha continúa. La historia registrará en sus páginas que fuimos obligados a retomar las armas«, justifica. 

¿Qué significa este anuncio?

Márquez es un líder dogmático en una organización muy jerárquica. La Fundación Paz y Reconociliación (Pares), que había publicado el día antes del anuncio una radiografía de la Violencia en Colombia titulada “Más sombras que luces”, ya alertaba de los primeros contactos de Márquez con la disidencia que se oponía desde el principio al proceso de paz. “Si se juntan esas dos (disidencias) el incendio crece porque les dan un fundamento político a una gente que está en el narcotráfico y la delincuencia común”, dijo el subidrector de Pares, Ariel Ávila, en una entrevista con la revista Semana. El posible nacimiento de una «nueva guerrilla» es, según Ávila, “el peor escenario” del postconflicto porque puede significar que se está incubando un nuevo conflicto.

¿Qué impacto tiene este grupo sobre el territorio?

De acuerdo con el informe de Pares, en este último año -antes de que anunciara Márquez la refundación de las FARC- había 23 grupos disidentes en 85 municipios de los 1.122 que tiene el país, y suman alrededor de 1.800 insurgentes. Además, Ávila advertía de un posible repunte del reclutamiento y del rearme de mandos medios.

Además hay que tener en cuenta que en el mapa quedan áreas en las que el Estado no ha consolidado su presencia. Explicaba Ávila que antes de la firma de la paz, las FARC controlaban cerca de 300 municipios, de los cuales al menos 123 han sido ocupados o por las disidencias, por el segundo grupo insurgente colombiano (el Ejército de Liberación Nacional, ELN), o el Clan del Golfo (la principal banda heredera de los paramilitares). 

¿Cuál es el objetivo?

Márquez asegura que vuelve a las armas porque el “objetivo estratégico es la paz de Colombia con justicia social con democracia, soberanía y decoro”. Y que el foco ya no será “el soldado ni el policía, respetuosos de los intereses populares, será la oligarquía, esa oligarquía excluyente y corrupta, mafiosa y violenta”, dice Márquez. De esta forma, reconoce que de todas las negociaciones de paz por lo menos queda el conocimiento de quien hasta entonces había sido su enemigo en el frente, y que estos uniformados “anhelan la paz”. Se puede deducir que no habrá asaltos a convoyes del Ejército y la Policía, durante años víctimas de gran parte de los ataques. Es la “movilización de la inconformidad contra los malos gobernantes y por la construcción de un nuevo orden social justo”.

¿Habrá secuestros y extorsión?

Márquez sigue utilizando carteles de las FARC, citando al fundador del grupo insurgente, Manuel Marulanda, declarándose heredero de Marquetalia… pero anuncia un modus operandi distinto al que tenían las FARC antes de 2012. Habla de que el Estado conocerá “una nueva modalidad operativa”. Estas son las líneas de actuación que enumera en el manifiesto:

  • “Anunciamos nuestro desmarque total de las retenciones con fines económicos”, el eufemismo del secuestro.
  • “La única impuestación (sic) válida será siempre en función de la financiación de la rebelión, la que se aplique a las economías ilegales y multinacionales que saquean a nuestras riquezas”, en alusión a la extorsión o “vacunas”, como se llama en Colombia esta vía de financiación a ganaderos mineros y hasta narcotraficantes.
  • Ahora, señala, priorizará “el diálogo” con estos sectores.
  • “Vamos a entrarle duro al combate contra la corrupción, a la impunidad, a los ladrones del Estado que como sanguijuelas nos chupan la sangre”.
  • Declaran su férrea oposición a prácticas extractivas como el fracking y se comprometen con el cuidado del medio ambiente.
  • “Esta insurgencia no se levanta para seguir tramando desde la selva remota”, dice, sino que tendrá otro tipo de escenarios para lograr la “vida digna y gobierno justo”. 
  • “Solo responderemos a la ofensiva, no vamos a seguir matándonos entre hermanos de clase para que una oligarquía descarada continúe manipulando nuestro destino”.
  • “Buscaremos coordinar esfuerzos con la guerrilla del ELN y con aquellos compañeros y compañeras que no han plegado sus banderas que tremolan patria para todos”. Las relaciones con el ELN antes nunca fueron tan cercanas como para unir esfuerzos.

¿Quién acompaña a ‘Iván Márquez’?

Algunas viejas caras conocidas. Antiguos jefes de frentes y miembros históricos del Secretariado (máximo órgano de mando) que también participaron en las negociaciones como Seuxis Paucias Hernández, alias «Jesús Santrich» y Hernán Darío Velásquez, alias «El Paisa», quienes hace meses dejaron de cumplir sus compromisos con la Justicia Especial para la Paz (JEP). Santrich, con un pañuelo palestino a la derecha de Márquez, está pedido en extradición por Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico, interviene al final del manifiesto con la arenga: «Vivan las FARC-EP», que el resto de uniformados responde con un «viva».

¿Cómo justifica su retorno a la lucha armada?

“La paz traicionada”. En el manifiesto, se culpa al Estado de no haber cumplido su parte del acuerdo. Para empezar, hace referencia al mayor problema de la Colombia del postconflicto, que es la violencia contra los líderes sociales, que Márquez cifra en 500 asesinatos y que según el informe de seguridad de Pares son 292 víctimas mortales. Márquez también habla de otros 150 rebeldes muertos después de la paz. Desde la negociación planeaba la sombra del episodio del llamado genocidio de la UP o matanza de 4.153 líderes del partido de izquierdas que nació de otro intento de paz en 1985, la Unión Patriótica. Hoy se ha constituido un partido, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) con representación parlamentaria, de hecho Márquez iba a ser senador pero nunca asumió el cargo.

Márquez denuncia que Santos modificó unilateralmente el texto del acuerdo de paz, no garantizó la calidad de vida en el campo, la titularización de tierras y sustitución de cultivos, de no haber permitido mayor representación parlamentaria de los campesinos. Y al actual Gobierno de Iván Duque, afín al uribisimo que se opuso a las condiciones acordadas en el proceso de paz, le culpa por incumplir el acuerdo, que es con el Estado. “Estuvimos cerca de poner fin a través del diálogo al más largo conflicto del hemisferio pero fracasamos porque el establecimiento no quiso respetar los principios que rigen las negociaciones”, dice. Lo único que buscaba el Gobierno era que las FARC dejaran las armas, lamenta.

¿Qué dicen las FARC y el Gobierno?

Poco después del anuncio, Santos era el primero en reaccionar a través de Twitter. «El 90% de las FARC sigue en el proceso de paz. Hay que seguirles cumpliendo. A los desertores hay que reprimirlos con toda contundencia. La batalla por la paz no se detiene», escribió. Por el momento, la JEP empezó a expulsar a los excomandantes rebeldes, lo que les retira todos los beneficios que habían obtenido al entregar las armas y comprometerse a acogerse a ese marco jurídico.

El Gobierno, por su parte, declaraba su compromiso al 100% por la paz. El otrora jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, conocido como alias ‘Timochenko’, y actual líder del partido FARC ha calificado la decisión de su antiguo compañero del que meses atrás ya se había distanciado como un error «delirante».

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente