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El caso ‘Bar España’ sí fue investigado y sentenciado como «falso»
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El caso ‘Bar España’ sí fue investigado y sentenciado como «falso»

La semana pasada fallecía Juan Ignacio Blanco, un  criminólogo que saltó a la fama por contradecir sin aportar pruebas la sentencia judicial sobre el caso de las niñas de Alcàsser. Durante su vida, afirmó tener una cinta que pertenecía a una película snuff  (vídeos en los que se muestran asesinatos reales) en el que se verían involucrados personajes de las altas esferas del Gobierno valenciano, algo que nunca demostró.

A partir de su muerte, algunos internautas han revivido uno de los bulos más extendidos: el caso Bar España. Una teoría desmontada por la Justicia que defiende que el de Alcàsser era un caso relacionado con una red de pederastia a nivel nacional y que, incluso, estaba relacionado con el de Madeleine McCann – el caso de la niña de cuatro años desaparecida en Portugal.

El caso Bar España

A comienzos de los 2000, empieza a circular el bulo de que durante los años 90 el establecimiento ‘Bar España’ (Benicarló, Comunidad Valenciana), que en la actualidad tiene otro nombre, fue el centro de una red de pederastia que involucraba a grandes personalidades, tanto de España como europeas. Aunque la lista contiene más de una treintena de nombres de los que nunca se ha demostrado su culpa, algunos de los más conocidos son Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, Francisco Camps, expresidente de la Generalitat, o Giussepe Farina, expresidente del AC Milan.

Esta red secuestraría niños de un centro de menores llamado Baix Maestrat y cuyos responsables tendrían conocimiento de lo que ocurría. Desde allí, se llevarían a los infantes hasta el Bar España y/o una propiedad del citado Giussepe Farina, donde abusarían sexualmente de los niños y grabarían en vídeo los hechos para luego comerciar con ellos.

La inexistente red la habría supuestamente destapado el padre de dos de las presuntas víctimas, entonces de tres y cinco años, que afirmaban haber sido violadas por Farina. Junto a esta denuncia, empezó a publicarse una serie de vídeos donde otros niños denunciarían lo mismo. La Justicia sentenció que todas estas declaraciones eran «inducidas».

La acusación falsa más conocida es la del asesinato de «un niño gitano» a manos de Carlos Fabra, cuya inocencia quedó demostrada ante los tribunales.

Las declaraciones de las niñas, «inducidas»

Durante años se ha utilizado la denuncia del padre de dos niñas presuntamente violadas por Giussepe Farina como prueba del caso. Ambas declaraciones son FALSAS, ya que, según la juez, estaban inducidas por el padre biológico de las menores.

En un auto fechado en 2003 por la Audiencia Provincial de Castellón se establece que están en «una situación familiar poco estable» por la separación de sus padres. Su progenitor acusaba falsamente al marido de su exmujer de «abuso sexual y pornografía infantil». Una psicóloga que se entrevistó con las niñas concluyó que «las menores coinciden en que nunca han visto a un hombre desnudo», ni les han tocado» ningún genital.

«El padre las induce a recordar cosas que en realidad no han sucedido», explicó en el sexto punto la profesional. El auto también recoge que uno de los testigos que utilizó el padre «terminó por manifestar – y reiterar – que tales hechos no son ciertos» en relación a la acusación de abuso de Farina y el Bar España.

Los familiares, condenados por denuncia falsa

Pero no fue el único caso relacionado con ‘Bar España’ que llegó a la Justicia. En 2002, tres familiares fueron condenados por «denuncia falsa» al presentar una denuncia en nombre de tres menores por agresiones sexuales.

Los familiares de los menores recurren la sentencia y en 2008 la Audiencia Provincial desestima los recursos. Según recoge la sentencia, los menores explicaron que el contenido de sus declaraciones «era dictado» para después forzarles a «firmar dichos manuscritos a cada uno de los hermanos, mostrándoles fotografías o recortes de periódicos de las personas (acusadas), a las que los menores no conocían». Por lo que se tratan de declaraciones FALSAS, según ha determinado la justicia.

Durante la instrucción del juicio, la prima de una de las menores afirmó que llevó a su familiar al centro médico de Benicarló donde le hicieron pruebas para demostrar la «violación». Un hecho que la propia doctora desmintió: «negó haber asistido a la menor y menos aún por una presunta agresión sexual». Además, la profesional, nombrada durante la instrucción por la prima, explicó «que habría sido atendida por su pediatra y no por ella».

En definitiva, se concluye que las declaraciones, tanto de las hijas del primer padre como los tres menores en el segundo caso, son FALSAS; ya que según la justicia estaban «inducidos».

Los tres «instigadores»

Hay tres nombres que se hicieron famosos promulgando y sosteniendo el bulo: Juan Ignacio Blanco, que aseguraba que tenía la cinta snuff; Antonio Toscano, supuesto investigador del caso; y Emilio Rodríguez Menéndez, abogado.

El primero, Ignacio Blanco, fue retratado en el documental ‘El caso Alcàsser’ de Netflix. Blanco siempre aseguró que disponía de una cinta en la que se veía qué había ocurrido realmente con las víctimas del pueblo de Castellón. El vídeo, defendía, se lo habría entregado el párroco de Alcàsser, aunque el propio clérigo afirmó que nunca había tenido dicho documento en la pieza de Netflix.

Blanco, incluso, llegó a asegurar que le había entregado dicha cinta al entonces ministro de Interior, Mayor Oreja (PP). Desde Newtral hemos contactado con exministro que ha asegurado que «nunca» recibió ni visionó tal cinta. «No me acuerdo si alguna vez nos llegamos a cruzar, pero de lo que sí estoy seguro es que nunca he tenido ni visto ese vídeo», zanja Mayor Oreja.

El segundo, Antonio Toscano, era un supuesto investigador del ‘Caso Arny’ que se hizo famoso cuando afirmó haber trabajado en el caso Madeleine. Desde Newtral contactamos con el director de Método 3, Francisco Marco, una de las agencias de detectives que sí estuvo involucrada, que han explicado que «Toscano nunca estuvo involucrado». Además, eldiario.es publicó en exclusiva en 2011 cómo la ONG ‘La Voz de la Infancia’ lo expulsaron por «impostor».

Por último, Emilio Rodríguez Menéndez, abogado defensor de Anglés (uno de los condenados por el caso de Alcàsser, pero no por ese caso sino por un hurto), defendió en varias entrevistas que «había un ex alto cargo valenciano detrás». Nunca demostró nada y, en la actualidad, está en prisión por fraude.

Ni huesos humanos ni relación con Alcàsser

A pesar de lo que indican algunas publicaciones por internet que afirman que nunca se ha investigado el caso, SÍ se llegó a hacerlo. Por ello todas las sentencias y autos judiciales que antes hemos presentado. Incluso, durante un punto de la instrucción, se encontraron unos huesos en la parte trasera del ‘Bar España’ que NO PUEDEN ser confirmados como humanos.

A pesar de lo que dice el bulo sobre que pertenecían al niño gitano «asesinado» por Carlos Fabra, el Instituo Nacional de Toxicología sentenció que no pudieron «afirmar con certeza que los restos fueran humanos».

También circula por Internet que en el caso de las niñas de Alcàsser está relacionado directamente con este bulo. En Newtral hemos tenido acceso al sumario de Alcàsser, el recopilatorio judicial de todo el proceso que se siguió durante la investigación. La única relación entre este caso y el de ‘Bar España’ que hemos encontrado es la dirección de uno de los domicilios de un confidente que intentó ayudar a encontrar a Antonio Anglés – uno de los dos condenados, junto con Miguel Ricart por el asesinato de las jóvenes -, aunque hasta el momento sigue en paradero desconocido.

En ningún momento se recoge la posibilidad de que exista una red de pederastas en la Comunidad Valenciana. Desde Método 3 también han explicado que, durante su investigación, no encontraron «ninguna prueba de la existencia real del caso».

Por tanto, los únicos condenados por el supuesto caso Bar España, que sí fue investigado por la justicia, fueron el padre de las menores, que dictaron prisión de 15 meses contra él, los tres familiares antes mencionados por denuncias falsas y a cuatro investigadores del caso por calumnias e injurias.

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