Newtral


Desastre en el Mar Menor, una asfixia que viene de lejos
Siguiente

Desastre en el Mar Menor, una asfixia que viene de lejos

Al menos 3 toneladas de peces y crustáceos aparecieron muertos o boqueando en playas de Mar Menor de Murcia este domingo. La laguna salada se ha quedado sin oxígeno por la proliferación de algas, desbocada por el exceso de fertilizantes filtrados desde los cultivos.


El Mar Menor se quedó sin oxígeno este domingo. No dio más de sí. Algo insólito pero no sorprendente para la bióloga marina Elena Barcala, del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Su grupo, junto a colegas de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), lleva trabajando en sus aguas desde hace años. Tras la reciente DANA, que anegó las tierras fertilizadas del Campo de Cartagena, tomaron muestras. «Vimos aguas muy estratificadas: dulces por arriba, con salinidad por debajo». Agua dulce como lo haría una capa de aceite flotando. Crónica de una muerte anunciada en las aguas de la laguna.

La proliferación de fertilizantes, causante de la asfixia en el Mar Menor, viene de lejos, pero sólo ahora se ha manifestado con un episodio tan llamativo. La secuencia química es sencilla: las explotaciones agrarias limítrofes con este ecosistema abonan sus tierras con componentes ricos en nitrógenos. La sustancia puede filtrarse hasta las laguna por distintas vías. Las lluvias que lo arrastran todo son un factor más, como ocurre cuando aparecen bacterias fecales.

Eutrofización: banquete de nitrógeno para las algas

Los nitratos (NO3) son alimento para las algas. Si proliferan, tapan la luz a las plantas agarradas al fondo marino. Adiós a las ruppias, caulerpas y cymonodeas (parecidas a las posidonias), hogares de peces y bivalvos. Ya no pueden hacer la fotosíntesis y mueren. Y sin fotosíntesis, se pierde un aporte de oxígeno.

Además, los restos de plantas muertas «son mucho aporte de materia orgánica», dice Barcala a Newtral. O sea, más comida para las algas. «Si las temperaturas son altas, además, se da un caldo de cultivo perfecto». Literalmente. En 2016 el Mar Menor se convirtió en una turbia sopa verde y caliente.

Más de dos toneladas de peces y crustáceos muertos en el Mar Menor | Foto: Marcial Guillén (Efe)

Desaparece el oxígeno de las plantas –y compitiendo las algas por el espacio–. La descomposición de sus restos requiere de bacterias que usan también oxígeno disuelto en el agua.

Los peces pueden vivir hasta un punto. Cuando las reservas de O2 descienden por debajo de un nivel (este domingo, por debajo de 0,36 mg/l) , tratan de obtenerlo como sea. De ahí las imágenes de miles de pececillos boqueando en la orilla de playas como Villananitos, en San Pedro del Pinatar. Las branquias de los peces no pueden obtenerlo del aire como para vivir. Y llega el piscicausto.

¿Es la DANA la responsable, como dice el gobierno regional?

La enorme cantidad de agua, barro y materia orgánica vertida desde las ramblas durante la ‘gota fría’ «ha dado un empujón», señala Barcala. Pero no se le puede echar la culpa, tal y como denuncia la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE). De fondo «una agricultura despiadada», para este colectivo.

El Consejero de Agua y Medio Ambiente de la Región de Murcia, Antonio Luengo, achacó a las últimas lluvias este episodio, en su visita al desastre. «La entrada de agua dulce como consecuencia de la DANA, está poniendo en grave riesgo el equilibrio del ecosistema del Mar Menor. Por eso, ya hemos pedido al Ministerio que se lleven a cabo medidas de carácter urgente que garanticen el equilibrio del ecosistema», dijo. El caso ya está en manos del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, mientras ven cómo inyectar oxígeno al agua y evitar que la masa anóxica termine en La Ribera.

«Nos dicen que es por las riadas y es importante que no nos dejemos engañar» explicaba el director de ANSE Pedro García, micro en mano, en un encuentro político justo un día antes de la muerte masiva de peces. En este vídeo recogido por La Opinión se puede escuchar su ‘profecía’.

«Sumergirse en las aguas del Mar Menor es como bajar a un pozo»

Desde la asociación, su director señala que ya días antes de la catástrofe «sumergirse en las zonas profundas del Mar Menor es como bajar a un pozo (…) El fango vuelve a ocupar muchas superficies del fondo, y las praderas de caulerpa se cubren con una pátina de partículas de color negro. No se observan peces ni cangrejos, tan solo algunos cadáveres de estos y de holoturias».

Este tipo de denuncias vienen desde hace más de treinta años. Pero «hay un punto de inflexión en 2015 y 2016», señala Barcala. Año en que el Mar Menor se tiñó de verde por la misma razón. El Seprona abrió una investigación y descubrió que habían estado vertiendo restos de desalinización de aguas mediante tuberías ilegales. Es decir, agua de pozos para regar que, por su proximidad al mar, estaba salada. La cronología de los acontecimientos y declaraciones judiciales fue recogida por Datadista, en el contexto del Caso Topillo.

«Esas aguas van cargadas de, no sólo sal, sino nutrientes». Se filtran hasta llegar a la laguna. Empieza la reacción y la turbiedad verde del Mar Menor. De aquel episodio de sombreado y eutrofización, el ecosistema «no se recuperó hasta 2018». Las aguas del Mar Menor pueden tardar un año en renovarse por completo.

El portavoz de Ecologistas en Acción Pedro Luengo abunda en esta idea: «el regadío lleva desde los ochenta expandiéndose por toda la llanura que desagua en el Mar Menor que hasta entonces era terreno de secano, vegetación natural y una pequeña cantidad de cultivos de un regadío que tenía muy poco que ver con la actual agroindustria».

El regadío lleva desde los ochenta expandiéndose por toda la llanura que desagua en el Mar Menor

Con todo, Barcala recalca que tampoco hay que demonizar a la agricultura por sí misma. Hay paliativos, como filtros quimicobiológicos o un canal perimetral de desagüe que no se han implantado en la zona. Los regantes del Campo de Cartagena, por su parte, defienden sus pozos y recuerdan su legalidad.

«Las desalobradoras y las instalaciones han costado mucho dinero a los agricultores, y creemos que lo más razonable es tratar de conservar las infraestructuras que ya existen y optimizarlas», dijo el presidente de la Comunidad de Regantes en marzo, ante los planes del Ministerio de Transición Ecológica contra los vertidos en el Mar Menor. Defienden la creación de un salmueroducto que canalice los residuos de las desaladoras.

La comunidad científica también advirtió de la catástrofe antes de las lluvias torrenciales. Investigadores del IEO, CEBAS, UMU y UPCT (entre los que está Barcala) firmaron en septiembre un manifiesto en que advertían que la recuperación de la laguna es «imposible a corto plazo» por el exceso de nutrientes. «No se debe ni a vertidos puntuales, ni a un aumento de temperaturas ni a vientos».

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente