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Así ha funcionado el diario oficial durante la pandemia: “el BOE es la voz del Estado”
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Así ha funcionado el diario oficial durante la pandemia: “el BOE es la voz del Estado”

El BOE también ha estado confinado. Se ha hecho por primera vez desde casa y su popularidad ha crecido, con más de 800.000 descargas en dos meses

Foto: Zarateman

Una vez al día, todos los días del año, excepto los domingos (salvo situaciones excepcionales). El Boletín Oficial del Estado (BOE) se publica religiosamente y nunca, nada, lo ha impedido. Tampoco la pandemia de coronavirus.

En la Agencia Estatal del BOE trabajan 315 empleados públicos cuyo cometido principal es dar a conocer la normativa, haciéndola comprensible y publicándola.

Órdenes, leyes, disposiciones, que solo son oficiales una vez las han publicado estos trabajadores. “El BOE es la voz del Estado, lo que se publica, tiene la consideración de oficial y auténtico”, cuenta un portavoz la Agencia Estatal en una entrevista con Newtral.es

Una voz constante y silenciosa, salvo alguna excepción, en la que registra picos de atención ciudadana y mediática, como la publicación de los Presupuestos, o los nombramientos del Consejo de Ministros.

No recuerdan en la Agencia un momento de tal atención continuada en sus 360 años de historia.  El BOE siempre ha mantenido su esencia a lo largo del tiempo, la de diario oficial, aunque ha tenido diferentes denominaciones, desde La Gazeta (1661), La Gaceta de Madrid (1697), La Gaceta de la República, en el ‘36, hasta llegar al Boletín Oficial del Estado, ya en 1939.

Desde que se declaró el estado de alarma, los Códigos Electrónicos COVID-19 han tenido más de 800.000 descargas, superando por cuatro a los códigos tradicionalmente más descargados.

Recurrir al plan de contingencia

En la Agencia confiesan que el estado de alarma les ha hecho ser “más conscientes de la relevancia” de su cometido. Tarea que, debido al coronavirus, ha requerido aplicar el plan de contingencia de la Agencia, e incluso modificarlo.

 “La Agencia Estatal BOE revisó y adaptó el plan de contingencias, articulándose un sistema de trabajo en remoto de los efectivos necesarios” explican. Por primera vez el BOE, también confinado, se hace desde casa.

Redactar, editar, publicar o revisar son algunas de las tareas que lleva a cabo el equipo de 194 personas dedicado a los servicios esenciales durante la pandemia, repartidos a lo largo de las 24 horas del día.

Fuentes de la Agencia explican, con gran seguridad, que “la organización está preparada para cualquier tipo de acontecimiento o catástrofe, e incluso aunque el edificio que alberga la sede fuera destruido, el BOE se publicaría con la regularidad habitual”.

Despacito y con buena letra

Desde que comenzó la pandemia se han publicado 3.754 páginas de normativa y medidas relacionadas con el coronavirus. Y desde la Agencia aseguran que todas estas páginas extraordinarias “se han editado en un tiempo no superior a dos horas desde la recepción de los originales”.

Una de las medidas publicadas es la del Ingreso Mínimo Vital (IMV). El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá contestó con naturalidad cuando fue preguntado por la fecha de publicación del IMV, en el programa ‘El Objetivo’: “se publicará mañana. El BOE no publica como norma general los sábados y eso lo agradecerán en este caso sus trabajadores”.

Escrivá afirmó que se les había sometido “a una presión tremenda” por la urgencia de sacar medidas que tenían que ponerse en marcha inmediatamente. Pero donde el ministro ve “presiones”, el BOE ven un “reto”. “Las prisas son lo ordinario de un trabajo extraordinario”, dicen.

Una urgencia que, a veces, te puede llevar a cometer fallos, como señalaba Eva Belmonte, subdirectora de Civio y autora de ‘El BOE nuestro de cada día’ en este artículo de Newtral.es: “cada día cambian las normas y se modifica lo de la norma anterior, y muchas son contradictorias por las prisas con las que se están haciendo. Hay cosas que no quedan claras y cosas que no están en la norma, creando inseguridad jurídica, como por ejemplo, sacar al perro o ir a segundas residencias”.

Las normas consolidadas se van actualizando constantemente para hacer a la ciudadanía más sencillo su seguimiento. “Lo que resulta de verdad relevante es la posibilidad de disponer de todas las normas consolidadas con gran celeridad, ya que la situación ha requerido cambios y actualizaciones constantes de varias normas”, explican desde el BOE.

Algunos medios han hablado de las presiones recibidas por los trabajadores del diario debido a la situación de emergencia. Han contado, también, que las horas extra que el personal hace no están siendo remuneradas, o que se han ampliado sus turnos al fin de semana.

Preguntado por ello, un trabajador de la Agencia ha desmentido esta información a Newtral.es: “Se respeta la jornada de trabajo y se nos han pagado las horas extras. Hay tres turnos (que incluye noche y fin de semana) desde tiempo inmemoriales”, asegura.

Algo que también confirman desde la Agencia: “el sistema de trabajo a turnos en la Imprenta Nacional ha permitido tener siempre personal disponible para las publicaciones extraordinarias”. Cuenta, que en el BOE están preparados para las prisas ya que, ordinariamente y por la naturaleza de su dinámica de trabajo, están sometidos a un buen “estrés organizacional positivo”.

Los códigos COVID-19

En los tres primeros meses de la pandemia se publicaron 71 números del BOE, 22 de ellos, extraordinarios. Todo empezó con el del día doce de marzo, que establecía medidas como la prohibición de la entrada de barcos procedentes de Italia para “limitar la propagación y el contagio”.

Dos días después, se declaró el estado de alarma. Lo anunció el presidente Sánchez un viernes en rueda de prensa, y al día siguiente -sábado 14 de marzo- se hacía efectivo al publicarse en el BOE.

No era la primera vez que el diario oficializaba la alarma. Ya lo hicieron con la huelga de los controladores aéreos pero esta vez la situación se ha alargado en el tiempo, al igual que la atención recibida.

Los códigos electrónicos son recopilaciones del BOE, en su web hay disponibles códigos de Derecho Constitucional, Administrativo, de Defensa y Seguridad y ahora también está el Código electrónico ‘COVID-19’.

“Al declararse el estado de alarma se vio la necesidad de contar con una recopilación actualizada de la normativa en la materia, disponible para los gestores públicos de la crisis y de la ciudadanía en general”, dicen en la Agencia Estatal.

Por ejemplo, el Código ‘COVID-19: Derecho Europeo, Estatal y Autonómico’, ha recibido medio millón de descargas en dos meses. “Es una cifra que otros códigos muy demandados como el Código Penal alcanzan en 3 años. Esto animó a publicar y actualizar diariamente otros códigos de materias específicas relacionados con la pandemia”, explican a Newtral.es.

El BOE ha incluido en este código el derecho francés, italiano, o alemán –entre otros europeos- traducidos al español. Desde la Agencia subrayan el esfuerzo de esta empresa: “es la primera vez que lo hacemos, pero una situación tan apremiante, hace necesario que el operador español y el ciudadano pueda conocer las distintas medidas que otros países toman para atajar la pandemia”.

La sensación es que el BOE está funcionando más que nunca aunque la realidad cuantitativa demuestra lo contrario. En marzo, abril y mayo se han publicado 2.546 actos y disposiciones, la mitad que el mismo periodo del año anterior. En la Sección I, las publicaciones se han reducido en un 20%. Un descenso que achacan a la “paralización provocada por el COVID-19”.

Lo que es innegable, es el aumento del interés por esta institución histórica. “Algunos de estos títulos se han publicado por solicitudes que nos han hecho llegar distintos ciudadanos que se han puesto en contacto con el BOE”, resaltan desde la Agencia.

Desde el BOE perciben que la incertidumbre y la tensión provocada por la pandemia ha incrementado “la conciencia colectiva sobre la importancia de que una norma sea publicada, para descartar fuentes ajenas no oficiales”.

La plaza del Ayuntamiento

“Tradicionalmente las Leyes se leían desde el balcón del Ayuntamiento de Madrid”, explican en la Agencia, “se promulgaban en una lectura pública que equivalía a la entrada en vigor. Lo leído en un balcón de Madrid se entendía escuchado en toda España”.

Y así, lo publicado en el BOE, se entiende como sabido por la ciudadanía y en el BOE, son conscientes de ello: “hoy trabajamos en cierta medida con esa ficción”.

Una ficción que debe ser destruida “con una publicidad distinta”, aseguran en el BOE, “la que entiende que el ciudadano concreto es el destinatario de la norma” y el que, a fin de cuentas, está obligado a cumplirla.

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