Newtral
Sin clases, con ansiedad: así preparan los alumnos las pruebas de acceso a la Universidad
Siguiente

Sin clases, con ansiedad: así preparan los alumnos las pruebas de acceso a la Universidad

El coronavirus ha condicionado los planes de estudio, particularmente los de los alumnos que afrontan la EBAU con un mes de retraso y cambios en el examen

Foto: Shutersttock

El tiempo en las aulas se paró el 14 de marzo, pero la cuenta atrás para los exámenes de Selectividad seguía corriendo. Con el estado de alarma, se decretó el cierre de los centros educativos, y los 220.000 alumnos que estaban preparando uno de los exámenes más importantes confinaban el estudio en sus casas.

Y en las aulas, Carla García, estudiante de Segundo de Bachillerato, se dejó “toda la rutina” de estudio, que ahora da por perdida. “Como tenía todo el tiempo del mundo, lo retrasaba y ahora tengo todo para el final”, admite esta estudiante de un colegio privado de Madrid.

Rutinas rotas que no pasaban desapercibidas en las altas instituciones educativas: “Estamos trabajando denodadamente en esta crisis con un único objetivo: que ningún alumno, que ninguna alumna pierda el curso por esta situación provocada por el COVID-19”, aseguró Isabel Celaá al anunciar que se retrasaba un mes la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EVAU/EBAU).

Más tiempo y más opciones

Una de las medidas acordadas fue posponer Selectividad. Este año se celebrará entre el 22 de junio y el 10 de julio, y no hasta el 19 de junio, tal y como estaba previsto antes de la pandemia. Así lo decidieron la ministra de Educación y Formación Profesional, el Ministerio de Universidades y las comunidades autónomas durante una Conferencia Sectorial de Educación celebrada por videoconferencia.

Además de la fecha, este año también ha cambiado el diseño de las pruebas. Los alumnos tendrán suficientes opciones para garantizar que se pueda responder a preguntas cuyo contenido se haya impartido durante el periodo de clases presenciales.

El documento técnico publicado por el Gobierno explica que esta adaptación de la EBAU a las circunstancias, persigue el objetivo de “garantizar el acceso a la Universidad en términos de equidad y justicias para todos y todas”.

Institutos aprueban el nuevo examen

Tener más opciones en el examen y un mes más para prepararlo es una “situación ventajosa”. Así lo ven en la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Públicos (FEDADi). Su presidente, Raimundo de los Reyes, considera que las posibilidades de los alumnos este año no están mermadas, y que los cambios en las pruebas “garantizan que no se empeore de nota”.

“La experiencia demuestra que muchas veces los resultados están condicionados por los nervios. Hay gente que va mal y te saca notaza, o al revés”, explica De los Reyes.

Por eso, desde FEDADi consideran que es el momento de que familias y profesores no añadan más presión a los alumnos. “Hay que decirles que estén tranquilos, que no tienen más mala suerte, salvo la de haber dado menos temas”.

En la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) tampoco consideran que los alumnos vayan a sufrir una bajada en sus notas. “La voluntad de las administraciones educativas es facilitar, en la medida de los posible, los exámenes”, dice Javier Puerto, presidente de APIA.

Puerto es profesor de Historia de España y Geografía y se ha estado comunicando con sus alumnos de segundo de Bachillerato por correo electrónico. “No son clases como las de antes pero están saliendo adelante, a pesar de los muchos pesares”, asegura Puerto, consciente de que, al no estar en el aula, ahora “los chavales tienen que ser responsables de sí mismos”.

Clases particulares

Como estudiante de Segundo de Bachillerato, García asume su parte de responsabilidad, pero también critica la falta absoluta de clases (a través de videoconferencia): “Mi colegio se organiza bastante mal, no empezaron a dar clases online hasta hace un mes, y porque lo pedimos nosotros”.

Carla García y Candela de Benito, compañeras de clase, han tenido que recurrir a clases particulares y tutoriales de Youtube para suplir las carencias lectivas de la educación a distancia.

Al otro lado del ordenador, y ya en primero de Grado de Ingeniería, Maroto vende apuntes de Bachillerato. Antes entregaba el temario en mano a sus clientes, ahora lo hace vía mail, para evitar contagios.

Las ventas eran normales antes de la pandemia, pero entre el 13 de marzo y el 23 de mayo no registré ninguna”, declara Maroto, que relaciona la ausencia de negocio con el “desconcierto general” de las primeras semanas. Esta semana ya está recibiendo solicitudes.

Todo avanza. Y con Madrid en la Fase 2 el colegio de García y de Benito ha decidido reabrir las aulas en un intento poco satisfactorio -aventuran estas alumnas- de recuperar el tiempo y el temario perdido. Si se vuelve o no a las aulas es una decisión que debe tomar cada centro, medida que se ha encontrado con la oposición de FEDADi.

La Federación de directores de institutos rechaza la vuelta a las aulas de momento, salvo por una excepción. “Las clases presenciales deberían focalizarse en los casos individuales de estudiantes que no han podido estar en contacto con los profesores, o que han estado o tenido algún familiar enfermo”, argumenta de los Reyes.

Apuntes solidarios

La pandemia de COVID-19 está afectando de una manera profunda a los sistemas de educación (…) y todo ello está teniendo un impacto importante en los estudiantes”. A esta conclusión llegaron los ministros y secretarios de educación de los países de la Unión Europea durante una reunión telemática en abril.

De esta teoría de la desigualdad, Violeta -aspirante a estudiante de Derecho- ha pasado a la práctica, al ir entregando por mensaje escrito los apuntes a una compañera de su instituto público de Alicante, que no tiene ni Internet, ni ordenador, ni posibilidad de seguir el ritmo de la nueva normalidad educativa.

“Es una situación muy injusta, no tenemos los medios para afrontar clases a distancia”, dice Violeta, mientras piensa en su compañera que no atiende a las clases virtuales, salvo cuando algún vecino le comparte Internet. “Va a hacer Selectividad a ciegas”, consciente de su suerte de tener un ordenador y unos padres que le pueden pagar clases particulares.

“El año de los dieciocho ha sido catastrófico”, lamenta Violeta, “nos hemos quedado sin Graduación, sin Hogueras y sin viaje de fin de curso, y a saber cuándo empezamos la Universidad”, concluye.

Frente de Estudiantes

Desde Frente de Estudiantes (FdE) no pierden de vista este caso. Un estudio realizado por el sindicato con una base de 2.500 estudiantes de todos los niveles educativos concluye que “la necesidad de suspensión de las clases ha evidenciado las carencias de nuestro modelo educativo y agudizado las desigualdades ya existentes”.

 Carencias como la improvisación. Al no existir instrucciones precisas en los centros, la responsabilidad recae en los docentes, destaca el estudio. Una incertidumbre que hace crecer el estrés y la ansiedad en los alumnos.

Esta circunstancia se agrava en los alumnos que se están preparando la EBAU. “El condicionamiento por acceder a la universidad genera una situación de mucha más presión que la que pueden tener estudiantes de otras edades”, cuenta Eva G. Madariaga, secretaria general del FdE.

Uno de los mayores problemas es la brecha digital. En FdE han detectado “una gran cantidad de alumnos” que tienen dificultades para acceder a un ordenador, o a Internet, situación que puede desembocar en el abandono escolar. Según la encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnología del INE, el 19.1% de los hogares no dispone de ordenador.

Para paliar estas carencias, a finales de marzo el Ministerio de Educación anunció la entrega de 23.000 tarjetas de acceso a Internet, 1.000 smartphones, 2.400 tablets y 131 equipos informáticos a los alumnos más vulnerables de Bachillerato y Formación Profesional.

Lecciones aprendidas

Madariaga puntualiza que esta brecha es bidireccional: “A los profesores también les afecta, han asumido una responsabilidad y sobrecarga de trabajo muy grande”, como Sonia, profesora de Física en un instituto público de Madrid.

En su centro, durante la Fase 0, tuvieron que imprimir y llevar a casa de un alumno sin recursos el temario. “El alumno ha aprobado y ha sido gracias a eso”, dice esta profesora, a la que no le importa contestar a dudas de sus alumnos “a cualquier hora”. “Había alumnos que te decían: ‘perdona, no he tenido Internet durante todo el día’. Ante eso no puedes decir que no”, cuenta.

A pesar de no haber podido profundizar en el temario, y de todas las dificultades que están teniendo para preparar Selectividad, Sonia ha incorporado un contenido colateral a su asignatura de Física: “Cuando una persona se presenta a un examen hay una parte más académica y otra, muy importante, que es la personal. Y en dos meses los alumnos han ganado algo que no habrían ganado nunca, la madurez”.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente