Newtral
¿Cómo funcionan la Sanidad pública y la privada?
Siguiente

¿Cómo funcionan la Sanidad pública y la privada?

El sector sanitario español no solo está dividido en público o privado, sino que hay modelos que unen las dos a través de conciertos y concesiones

Shutterstock

La crisis sanitaria por causa del coronavirus y la falta de camas en algunos hospitales públicos para atender al número creciente de pacientes, llevó al Gobierno a anunciar que ponía la sanidad privada a servicio de la pública mientras dure la situación. Así, estas últimas semanas se ha puesto el foco sobre el sistema sanitario español, la gestión del mismo y la falta de materiales.

Pero el sistema español no es tan sencillo como sanidad pública o privada, sino que hay espectros. En un extremo se encuentran los hospitales de titularidad pública con gestión pública y en el opuesto, los de titularidad privada con gestión exclusivamente privada. Sin embargo, hay más modelos entre medias.

Así, modelos híbridos como hospitales públicos con gestión privada, han dejado el sector con grandes deudas en algunas comunidades, como la de Madrid, que supera los 700 millones de euros, mientras que otras comunidades no utilizan tanto este modelo.

[Coronavirus: casi 80.000 casos y más de 6.500 fallecidos en España]

¿Qué tipos de centros hay?

«Hay que diferenciar claramente lo que son los hospitales públicos de lo que es la gestión pública», explica a Newtral.es Julio Villalobos, profesor y director académico de másteres de Gestión en Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Asegura que el hecho de que un centro sea público o privado «fundamentalmente lo determina la propiedad«.

Así, existen hospitales privados que son empresas privadas y en el lado opuesto hospitales públicos «puros», que son aquellos en los que la propiedad es de la tesorería de la Seguridad Social y están gestionados por recursos públicos. Sin embargo, existen concesiones, como con los hospitales de titularidad pública pero de gestión privada. «Cuando uno oye que unos hospitales se han privatizado, no es verdad. Muchos son que la propiedad es pública pero que la gestión es privada, es muy diferente. Hay una cierta confusión sobre lo que es privatización de los hospitales», comenta el profesor. 

Como explica a Newtral.es Javier Padilla, médico de familia y autor de ¿A quién vamos a dejar morir? Sanidad pública, crisis y la importancia de lo político, la sanidad privada en España «tiene dos grandes patas». «Por un lado lo que es la privada privada, que se nutre de aseguramientos y la gente que va directamente dinero en mano y luego está la privada que interacciona con la pública», comenta.

En las concesiones se saca a concurso público la gestión de centros sanitarios

Así, en este último grupo el médico de familia diferencia entre la sanidad del personal funcionarial, jueces y militares, —que tienen unas mutuas que se pagan con dinero público pero que van a la sanidad privada a recibir sus servicios, como por ejemplo Muface—; y entre «las interacciones en las cuales la pública le compra unos servicios a la privada».

Ahí, explica Padilla, «básicamente hay dos formas: por un lado, comprar simplemente unos servicios pero sin que eso tenga una mayor continuidad en el tiempo por lo general o en el que el contrato puede estar menos blindado y puede ser más fácil de romper, que son los conciertos. Y luego están las concesiones, en las cuales se saca a concurso público la gestión de centros sanitarios y las empresa que gane lo gestiona».

Entonces, ¿se puede decir que se financia la sanidad privada con dinero público? Para el profesor de la UOC, «no de forma genérica ni mucho menos». «Hay clínicas privadas que no reciben ni un duro del sistema público. Hay casos que en un momento dado, porque la sanidad pública está desbordada, etc, se les paga servicios puntuales; otros supuestos son porque en Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Andalucía… han creído que es más eficiente que la iniciativa privada construya un hospital y lo gestione, a que sea la propia entidad pública la que haga estos hospitales. Hay muchos casos», alega Villalobos.

¿Por qué se utiliza la gestión privada en un centro público?

«Hay un componente de financiación, por ejemplo que el Estado no tenga dinero para hacer los hospitales nuevos, o los recursos para hacerlos en el tiempo necesario», deduce el profesor Villalobos sobre por qué se utiliza la gestión privada en un centro público.

Otro punto, es que el personal que hay en estos hospitales, al ser la gestión privada, no son funcionarios. «Son trabajadores laborales, lo que permite una flexibilidad en la gestión, y por lo tanto, en principio y teóricamente, es más eficiente. Digo teóricamente porque eso hay que demostrarlo«, comenta Villalobos que añade que este tipo de gestión «permite hacer contratos en función de resultados, comparten sueldo variable… en los públicos, la relación con los profesionales es mucho más rígida y entonces la gestión es más complicada».

Sobre esta relación laboral, Padilla recuerda que en los hospitales de gestión privada hay menos profesionales por paciente. «Lo que sí se ha demostrado es que los hospitales de gestión privada suelen tener una menor tasa de profesionales por paciente, médicos y enfermeras por paciente, etc. Porque claro, la empresa privada de algún lugar tiene que sacar esa rentabilidad para poder dar dividendos a los accionistas a final de año», añade.

Por su parte, Marciano Sánchez, presidente de Madrid de la Federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pública (Fadsp), asegura a Newtral.es que un motivo también es «para beneficiar a empresas privadas en las que suele haber intereses cruzados con las propias administraciones que llevan a cabo estas privatizaciones», que afirma, «favorece las puertas giratorias». «Está claro que el efecto que tienen estas privatizaciones es variado pero el primero que tienen es que hay unos grandes sobrecostes frente a la alternativa pública», dice.

La sanidad privada es siempre un complemento que viene a reflejar la deficiencia de la sanidad pública

Un último motivo que subraya el profesor de la UOC para aplicar esta gestión es que supone «una transferencia de riesgos al hacer la empresa una inversión inicial muy fuerte». Sin embargo, discute que esta transferencia de riesgos no se da. «La Troika (como se conocía a la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) decía que no se está transfiriendo ningún riesgo porque se han firmado unos contratos tan tremendamente blindados que la Administración siempre va a tener que pagar, aunque se desmorone el país».

De hecho, debido a que las concesiones, que se ceden entre 20 y 30 años, están muy blindadas por estos contratos, el profesor cuenta que se vivió un efecto importante durante los años de la crisis. «A estos centros hay que normalmente incrementar cada año la financiación el IPC más unos dos puntos. Con la crisis, el gasto sanitario disminuyó pero al no poder tocar estos centros, los hospitales de gestión pública tuvieron que asumir el recorte que les tocaba y el que le tocaba a los de gestión privada», asegura Padilla. 

El médico cree que en España «la sanidad privada es siempre un complemento que viene a reflejar la deficiencia de la sanidad pública». «Creo que después de una década de infrafinanciación total y absoluta del sistema sanitario, lo que toca es inyectar financiación para intentar blindar lo público. Y luego, en el caso de que haya que hacer algún contrato con la privada, aportar criterios de transparencia«, defiende.

Más pacientes, más ingresos

La flexibilidad que existe respecto al personal laboral, se ve también en los ingresos que le paga la Administración a estos centros públicos de gestión privada. «Por el tipo de contratos que tienen, concesiones de estos hospitales tienen unos documentos tremendamente extensos en los que se establece que les pagan sobre resultados y si, por ejemplo, un tac no funciona porque tiene una avería, les penalizan, cosa que evidentemente no pasa en los hospitales públicos», explica el profesor de la UOC.

Pero esto también conlleva que en los hospitales de gestión privada, cuantos más pacientes reciban, más dinero se les da. Es decir, cobran por pacientes. «La privada, si hay pacientes suyos que se van a otro lado, no va perder dinero, pero si hay pacientes de otro lado que vienen a ellos, sí que van a ganar dinero», comenta Padilla que cree que «es un fallo de la administración» que los hospitales privados reciban más dinero por paciente mientras que los públicos no lo hacen. 

¿Debe dinero la sanidad pública a la privada?

Como hemos explicado, hay diferentes modelos de centros. Es por ello, por lo que hay supuestos en los que la sanidad pública paga a la privada por determinados servicios. Algo así como pasaría en la educación, en este caso con la concertada. Esto es lo que puede hacer que la Administración deba dinero a servicios sanitarios privados.

«Hay que tener en cuenta que los hospitales privados son unos proveedores más, como pueden ser las empresas farmacéuticas o los que venden mascarillas y hay que pagar el servicio. El problema es que aunque hay una legislación que da un plazo determinado para pagar, estos no siempre se cumplen por parte de la Administración», explica el profesor Villalobos de la Universitat Oberta de Catalunya.

Por esto, aclara ahora el médico Javier Padilla, habrá comunidades que paguen a tiempo y habrá otras que tarden más en pagar, «pero no tiene ninguna singularidad diferente al pago a otros proveedores que puede haber en cualquier otro lugar de la Administración pública».

Por ejemplo, en el caso de la Comunidad de Madrid, según el informe de la Cámara de Cuentas madrileña sobre la contabilidad de la región, en 2018 (últimos datos disponibles), la Comunidad tenía una deuda de 722,3 millones de euros con los cinco hospitales privados que funcionan en régimen de concesión en el territorio: Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles, Hospital Infanta Elena de Valdemoro, Hospital General de Villalba, Hospital de Torrejón, Fundación Jiménez Díaz y Hospital Central de la Defensa.

De hecho, Padilla defiende que en Madrid, «desde el año 2015 se ha aumentado el gasto sanitario un 6%, mientras que el gasto de concesiones y conciertos ha subido un 22%». «Lo que sí que parece bastante claro», añade el médico, «es que la sanidad privada logra, gracias a la pública, una estabilización de su negocio».

Así, alega que gracias a gestionar centros públicos, el negocio fundamental de las empresas privados de este sector no depende de la ley de oferta y demanda, sino que «saben que van a tener año tras año una cuota de negocio bastante constante, e incluso incrementada».

Según el informe anual de Los servicios Sanitarios de las CCAA (Informe XVI) de la Fadsp, las comunidades autónomas destinan cada vez más dinero y recursos a la sanidad privada. «Aunque en los 4 últimos años se ha producido un aumento presupuestario, este ha ido dirigido de manera casi exclusiva al incremento del gasto farmacéutico (18% entre 2014 y 2018) y a las privatizaciones», se explica en el documento.

¿Realizan las mismas funciones la sanidad pública y la privada?

La sanidad privada (de gestión privada y autoría privada), según explica Javier Padilla, «tiene tendencia a tratar pacientes más jóvenes, menos complejos y con recursos económicos más altos«. Esto no ocurre, por ejemplo, en el sistema de salud público o incluso en los hospitales públicos pero con gestión privada, que deben atender a toda la población.

Así, el médico distingue estos centros con la sanidad puramente privada, que según él, suele dejar fuera «por un lado lo que es la atención primaria» y por otro «todo lo que es la vigilancia de la salud pública, toda la situación de epidemias, etc», que recuerda que es una actividad «puramente pública».

Además, Villalobos comenta que «hasta hace relativamente poco» la sanidad pública «concentraba las grandes intervenciones de tipo hospitalario», pero que al irse agrupando los proveedores privados en grandes grupos, la privada «empieza a tener un potencial económico importante y prácticamente casi todas las cosas que antes se hacía exclusivamente en hospitales públicos se puede hacer también en los privados«.

«Excepto seguramente la línea de investigación, que esa es una línea que implica unas inversiones importantes y los sectores privados, de momento, no tienen estas líneas que tienen los grandes hospitales públicos españoles», matiza el profesor.

Según el Pacto en defensa de la sanidad privada española que publicó en 2017 la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), en España en ese momento el 57% del total de los hospitales eran privados. Además, aseguran que realizaban el 29% de las cirugías. Además, alegan que da empleo a más de 273.000 profesionales.

¿Cómo entran las empresas privadas al sector y quién decide sobre Sanidad?

En la Ley 15/1997, de 25 de abril, sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, se establece que pueden utilizarse «contratos con personas o entidades públicas o privadas» para la prestación y gestión de los servicios sanitarios. Es decir, se hace que puedan participar en la sanidad pública empresas privadas y también empresas públicas que se rijan bajo derecho privado.

Artículo único.
3) La prestación y gestión de los servicios sanitarios y sociosanitarios podrá llevarse a cabo, además de con medios propios, mediante acuerdos, convenios o contratos con personas o entidades públicas o privadas, en los términos previstos en la Ley General de Sanidad.

Ley 15/1997, de 25 de abril

Además, según recuerda Villalobos, las competencias de la sanidad la tienen «absolutamente transferidas a las comunidades autónomas». Esto quiere decir, que al ser las comunidades autónomas las que tienen la competencia, son ellas las que gestionan este servicio en su territorio y deciden qué peso le dan a la sanidad pública o a la privada.

¿Tiene el mismo peso la sanidad privada en todas las comunidades?

Es por esto por lo que la sanidad privada no ocupa el mismo espacio en las distintas comunidades. «Hay mucha diferencias. Las primeras transferencias que se hicieron fue en Cataluña, donde por el gran poder que ha tenido siempre la sociedad civil y los autónomos, en vez de generar nuevos hospitales públicos, como se hizo en el resto de España, se aprovecharon las estructuras que había de órdenes religiosas, ayuntamiento etc», explica Villalobos.

El profesor de la UOC también pone el foco en comunidades como Valencia, donde «el sistema público de gestión privada ha funcionado durante muchos años, aunque ahora se han estado echando en parte atrás las concesiones», y en Madrid, «donde ha habido más polémica cuando se ha introducido». «Hay regiones, en cambio, como se hace en Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura… que han implantado muy poco estas líneas», afirma.

Así, según los datos del Análisis de Situación de 2019 sobre la sanidad privada del Instituto de Desarrollo e Integración de la Sanidad, en 2016 —los últimos recogidos— Cataluña fue la comunidad autónoma que más dinero destina a la partida de conciertos, 2.517 millones de euros; seguida de Madrid con 842 millones y Andalucía, con 380. En cuanto al peso que esto supone sobre el gasto sanitario total, son Cataluña, Madrid, Islas Baleares y Canarias las comunidades en las que los conciertos cuentan con un mayor peso.

Padilla, por su parte, matiza que no solamente se diferencia en el peso que tienen los servicios sanitarios privados, «sino en la forma en la que han introducido la iniciativa privada en su servicio de salud». «Hay comunidades, como Andalucía, en el que el peso que se ha dado mayor ha sido a la conversión empresarial de la sanidad pública, mientras que en otros lugares como Madrid o Valencia, se le dio mayor peso a la entrada directa de la empresa privada dentro de lo que serían los hospitales públicos», concreta el médico.

¿La Administración tendrá que pagar a la privada por los servicios durante el estado de alarma por coronavirus?

Pedro Sánchez anunció que con el estado de alarma, la sanidad privada quedaba al servicio de la pública durante la crisis del coronavirus. «Esto supone un cambio radical y total con lo que existía. Ahora con el estado de alarma, el Gobierno puede gestionar tanto los hospitales privados como las residencias de mayores, que ahí si que son mayoritarias privadas, para hacer un uso teóricamente más eficiente de estas organizaciones», explica Julio Villalobos.

El profesor cree que «independientemente de los sacrificios que tengamos que hacer todos en un estado de alarma», cuando se normalice la situación todos esos servicios utilizados de la privada «de alguna forma u otra habrá que pagarlos«. «No ahora ni en un plazo determinado, pero se deberá hacer, igual que tendremos que pagar las mascarillas o los guantes a la empresa que los proporcione, tendremos que pagar esto», asegura.

Por su parte, Padilla cree que es una cuestión de «cómo se pacte» porque el uso que se está haciendo «es variable», aunque incide en que «desde el punto de vista legal» la situación actual y la decisión del Ejecutivo de utilizar los recursos privados «está bastante sustentada»: «cuando hay una necesidad de salud pública todos aquellos bienes privados pueden quedar al servicio del bien colectivo».

«Desde mi punto de vista creo que lo que no puede ser es que el estado de alarma y la situación de debilitamiento del sistema público de la cual se ha beneficiado la sanidad privada durante décadas sirva para aumentar el lucro de las empresas privadas, y si así fuera habría que oponerse desde la sociedad civil», alega.

Fuentes:

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente