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Último golpe a la cloroquina: no funciona en pulmones
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Último golpe a la cloroquina: no funciona en pulmones

Un equipo alemán demuestra que si la cloroquina no estaba funcionando para evitar la replicación del virus es porque sólo actúa en algunos tipos de células. Las de los pulmones no están entre las que este medicamento es efectivo.

 

El principio centenario de la (hidroxi)cloroquina desató una verdadera euforia allá por marzo, tras demostrarse su eficacia para combatir la replicación del SARS-CoV-2 en células de laboratorio. Tenía sentido: creaba un entorno demasiado hostil como para que el virus pudiera entrar y reproducirse dentro de la célula.

Las ventas de cloroquina y su derivada hidroxicloroquina se dispararon un 158,6% entre febrero y marzo en Estados Unidos, país cuyo presidente aseguró empezar a tomarla a título preventivo, pese a los riesgos de la automedicación y sus efectos secundarios.

Pero las dudas surgieron cuando se empezó a probar en pacientes reales. Primero, un médico francés aseguró que estaba teniendo importantes tasas de recuperación. El problema es que la muestra no era demasiado grande. Y las mejorías no estaba claro que pudieran atribuirse sólo o fundamentalmente a este fármaco.

Algo parecido ha pasado en el resto del mundo. En plena pandemia y con los hospitales al límite, ha sido muy difícil medir el impacto de la hidroxicloroquina a nivel científico. Este antiguo antipalúdico se cayó de los ensayos de la Organización Mundial de la Salud, en medio de la polémica por la baja calidad de los datos que, por otro lado, lo correlacionaban con incrementos de la mortalidad.

A falta de resultados más concluyentes, la impresión en el campo de batalla clínico es la de que no tenemos ningún antiviral que realmente podamos decir que funcione y cure la COVID-19. Y, en el caso de la hidroxicloroquina, posiblemente porque no hemos estado midiendo en el lugar adecuado.

Los pulmones carecen de algo clave para la cloroquina

El estudio alemán, publicado de forma ‘acelerada’ en Nature, muestra que la cloroquina no previene la entrada de SARS-CoV-2 en las células pulmonares humanas y la posterior propagación del virus en estas células. 

«En este estudio, mostramos que la actividad antiviral de la cloroquina es específica del tipo de célula y que no bloquea la infección de las células pulmonares.

Esto significa que en futuras pruebas de posibles medicamentos COVID-19, se debe tener cuidado con esa célula, que es relevante». ha señalado Stefan Pöhlmann, jefe de la Unidad de Biología de Infecciones en DPZ, en la presentación de este trabajo.

Se sabe que el SARS-CoV-2 puede usar dos rutas diferentes para meterse en las células. Primero, después de unirse a ellas, el virus puede fusionarse directamente con la membrana plasmática e introducir su material genético en la célula huésped.

En segundo lugar, puede introducirse a través de unos pequeños vehículos. Esos ‘vagones’ se llaman endosomas. En ambos casos, la unión del virus a las células y la posterior entrada está mediada por la proteína S que está en el extremo de sus pinchitos. La llave que abre la cerradura de las células.

Eso sí, para que la llave gire, es preciso lubricar un poco. Hay dos enzimas que pueden hacerlo catepsina L (en los vagones de los endosomas) y la TMPRSS2 (en la superficie celular). Dependiendo del tipo de célula, ambas enzimas o solo una de ellas pueden estar disponibles para la activación.

No todas las células tienen estos componentes. Dado que se vio que la cloroquina inhibe la infección de las células renales de los monos con SARS-CoV-2, la cloroquina se ha probado en ensayos clínicos como posible candidato para el tratamiento de COVID-19. 

Los autores piden «no perder tiempo y recursos en nuestra búsqueda de terapias eficaces para COVID-19».

Sin embargo, el estudio actual muestra que la cloroquina inhibe la entrada viral en estas células, muy probablemente al bloquear la actividad de la catepsina L.

Esto planteó la cuestión de si la cloroquina también inhibe la infección de las células pulmonares que se sabe que producen TMPRSS2 pero solo hay una pequeña cantidad de catepsina L. Ahí es donde parece que falla el tratamiento.

Pöhlmann es contundente y habla de «no perder tiempo y recursos innecesarios en nuestra búsqueda de terapias eficaces para COVID-19 «, y agrega:» COVID-19 está causada principalmente por el infección de las células pulmonares, por esta razón, estas células deben tener prioridad en las pruebas de eficacia».

Tampoco previene o actúa en leves

Otro equipo de la Universidad de Paris-Saclay (Francia) investigó los efectos del tratamiento con hidroxicloroquina en macacos, sin éxito.

Y los resultados fueron concluyentes: la hidroxicloroquina no mostró actividad antiviral importante. Daba igual el momento del inicio del tratamiento, con lo que se descarta, como sugieren otros trabajos, su valor profiláctico o de postexposición.

El uso de hidroxicloroquina en combinación con azitromicina, tan defendida por Donald Trump o Emmanuel Macron, tampoco tuvo un efecto sobre los niveles de virus en los macacos.

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