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Ciencia sobre la marcha ante el coronavirus
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Ciencia sobre la marcha ante el coronavirus

Con cerca de 500 borradores de artículos científicos, varios equipos trabajando en vacunas y fármacos, y fondos de la OMS y el BM, la investigación contrarreloj para combatir al nuevo coronavirus se está desarrollando en tiempo récord.


Este artículo de Zunyou WuJennifer M. McGoogan en la revista científica JAMA, del 24 de febrero, parece haberse convertido en la ‘Biblia’ del coronavirus hasta la fecha. Un recopilatorio sintético de datos sobre a quién ha afectado el COVID-19 en China, tras analizar 72.314 casos recogidos por el Centro de Control de Enfermedades y Prevención de China.

En base a él se han elaborado índices de seguimiento de letalidad e impacto en población. Y es uno de los puntos de partida para empezar a evaluar si se está comportando igual en el resto del mundo. Algo que, como ya hemos contado, es complicado de saber. Las cifras también hay que ponerlas en cuarentena ante una epidemia nueva.

Sin embargo, por el camino, se está haciendo más ciencia y «muy rápido», como explican desde el laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC las doctoras Isabel Sola y Sonia Zúñiga. «Se está dando información mucho más rápido», en relación con el SARS, que conocen bien.

Su laboratorio está de enhorabuena. A la espera de poder desarrollar una candidata a vacuna, recibirán 125.000 euros de urgencia de la Comisión Europea para investigar posibles tratamientos al COVID-19 con anticuerpos.

La comunidad internacional se afana, sin embargo, en otro frente ante un escenario poco deseable pero realista: una vacuna para mitigar el impacto del SARS-CoV-2 si finalmente se queda circulando como un virus recurrente o estacional.

Vacunas

El trabajdo del CNB-CSIC es uno de los seis proyectos españoles elegidos por la Unión Europea, que dejará 2,4 millones de euros en investigación de nuestro país. Y una parte de los 37,5 millones que ha movilizado para combatir y proteger a la población ante el nuevo coronavirus, con especial interés en vacunas.

«Todo virus, cuando nos afecta, va generando algún tipo de inmunidad», recuerda el director del Laboratorio de Enfermedades Ememergentes de Zaragoza Juan José Badiola. La cuestión es el alcance y duración de esa inmunidad. Bajo ese princpio de memoria funcionan las vacunas.

La temprana publicación del genoma del nuevo coronavirus, incluso antes de tener nombre, permite trabajar en vacunas incluso sin tener una muestra del patógeno. Se puede construir uno de imitación en laboratorio, tal y como explicamos aquí:

También, en un enfoque clásico, se puede cultivar una muestra del virus para que vaya mutando y perdiendo su capacidad de hacernos enfermar. Esa versión inocua es la que se puede convertir en ingrediente de una vacuna viva (como se hace con la del sarampión).

Al menos 17 laboatorios están trabajando en proyectos relacionados con vacunas contra el SARS-Cov-2. Y aunque una de ellas ha anunciado los primeros ensayos clínicos en humanos en China para abril, los plazos hasta tener un producto seguro y efectivo se alargarán hasta no antes de final de año y, seguramente más allá.

Un tiempo récord, pese a todo. Las vacunas para enfermedades nuevas suelen tener periodos de desarrollo por encima de los cinco años.

Antivirales

No existe un tratamiento específico para el COVID-19. Como ocurre con otros virus, se puede probar con fármacos aprobados para dolencias víricas que van del sida al ébola. Es justo lo que se está haciendo, pero a título compasivo.

Así se denominan tratamientos como a los que se sometió el primer paciente ingresado en Sevilla con coronavirus. Ya recuperado, se le trató con las tres moléculas que se están ensayando en China, en estudios más amplios de los que iremos teniendo noticias en los próximos meses:

  • Ritonavir: Fue de los primeros tratamientos de éxito contra el sida. Aprobado en 1996, ataca a la proteasa, que es un ingrediente esencial en el virus para que pueda madurar y replicarse.
  • Lopinavir: Aprobado en el año 2000, ataca la propagación del VIH 1 y VIH 2. Se usa cuando se han generado resistencias al ritonavir.
  • Interferones: Son proteínas. En realidad, actúan como una alarma en las células, para advertirse las unas a las otras de que hay un atacante y llamar la atención de las defensas. Se pueden pegar a la superficie de la célula para interferir en el proceso por el que los virus se replican.
  • Remdesivir: La crisis del ébola de 2013-2016 aceleró los ensayos con este antiviral, con eficacia relativamente probada para varios virus, incluido el SARS-1. En Estados Unidos, uno de sus primeros pacientes parece que se curó con este tratamiento, aunque un caso nunca permite tener evidencia científica. Se han iniciado dos estudios clínicos en fase 3, con un millar de pacientes de todo el mundo.

Por supuesto, otros remedios más o menos caseros no han demostrado evidencia científica alguna. Y, directamente, automedicarse es una mala idea que, como en el caso de los antibióticos, puede ser fatal. Puedes repasar algunos de los coronamitos que se están propagando estos días aquí.

Técnicas de visualización

Para saber cómo fabricar armas contra un virus es esencial conocer al enemigo: mirarlo cara a cara. Y para eso tenemos microscopios electrónicos. Los virus que nos atacan son tan pequeños que algunas de sus partes son inferiores al tamaño de las ondas de luz. Así que, sin luz, no hay nada que ver.

Afortunadamente, hace algo más de 20 años, tenemos una técnica para poder ver virus minúsculos llamada criomicroscopía electrónica, una técnica premiada con un Nobel. O sea, poner una muestra a temperaturas ultrafrías. Y lanzar una ráfaga electrónica para poder sacar una instantánea desde varios ángulos, con lo que tenemos una imagen de sus moléculas en 3D.

Gracias a esas técnicas, unidas a las de computación, desde la semana pasada tenemos, no sólo una imagen completa de las moléculas de la punta de las proteínas o ‘pinchos’ que tiene el virus para entrar en las células. Conocemos con precisión cómo las usa:

Las controvertidas lecciones epidemiológicas de China

Este es uno de los puntos resbaladizos. Porque toca directamente a las decisiones políticas. ¿Quién lo ha hecho o lo está haciendo bien? Sabemos del caos inicial de Estados Unidos. Y que la OMS ha alabado las «medidas draconianas» de contención de China.

Una reciente carta científica publicada en The Lancet, hacía hicapié en la dificultad de tener datos fiables y actualizados sobre letalidad. Pero comparan con cómo se comportaron los brotes de pandemia de gripe A y el SARS-1.

También en que rastrear los contactos «es de gran importancia al principio
para contener propagación» Con un valor R0 de 2,5, «aproximadamente el 70% de los contactos deberán ser investigados con éxito para controlar propagación temprana». Es esa fase se supone que estamos en España.

Eso sí, «la logística de seguimiento oportuno en promedio 36 contactos por caso empieza a ser complicada», explican Roy M Anderson, Hans Heesterbeek, Don Klinkenberg y Déirdre Hollingsworth, del Imperial College.

Simplificación de modelos de la expansión de los contagios | Anderson et al., The Lancet.

Otra manera de ver estas curvas es, como han hecho en esta caricatura animada del sitio neocelancés de The Spinoff, de la mano de la investigadora en microbiología Siouxsie Wiles, y que ilustra muy bien la idea de ganar tiempo:

«Primero, creemos que la epidemia en cualquier país inicialmente se extenderá más lentamente de lo que es típico para un nuevo tipo de cepa de influenza A», aseguran.

Sin embargo, con una tasa de reproducción R0 de 2 a 3, «los meses cálidos del verano en el hemisferio norte podrían no necesariamente reducir transmisión, como lo hacen para la influenza A». Aunque es un elemento a introducir en la coctelera de datos de los modelos, como ha hecho este otro equipo chino.

Pero es pronto para saber cómo se comportará España. El presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) Pere Godoy explicaba a Newtral.es la semana pasada que «es importante pensar que estos datos son provisionales. En realidad, son peores de lo que pueden llegar a ser más adelante. Las primeras semanas los casos que contactan con el sistema sanitario son los que tienen más traducción clínica». Aún desconocemos en qué punto de la curva epidémica estamos.

Respecto a comparalo con la epidemia de SARS-1, también en The Lancet, Robert Peckham destaca que conviene recordar lo distinta que es la China (y el Hong Kong, particularmente) de hoy con la de 2002, con un  Xi Jinping obsesionado con dejar atrás una imagen de su país incapaz o rezagado ante la ciencia.

Pero, ¿qué lecciones extrae la ciencia epidemiológica de lo ocurrido ya en China durante el pico de contagios? Un equipo de la Universidad de Huazhong (China) ha publicado un borrador de artículo con algunas conclusiones.

La profesora de Harvard Xihong Lin (@XihongLin) las resume en aspecstos destacados como que:

  • Hubo mucho contagio dentro de la familia. Las cuarentenas centralizadas fueron más efectivas, dejando la R0 por debajo de 1
  • 6 de cada 10 casos no se detectaron. ¿Contagiarion a más gente? Seguramente
  • Sanitarios y gente mayor enfermó más. La tasa de riesgo relativo en los mayores de 79 años superó el 5.
  • La infancia también enferma, sobre todo, según pasa el tiempo. Pero no muere por COVID-19.

Una vez más, conviene recordar que este es un trabajo publicado como preprint. Es decir, le toca ahora a otros colegas de la epidemiología revisarlo, comentarlo y destacar carencias.

Sólo tras ello se podría publicar en alguna de las revistas científicas de impacto internacional en las que –con mayor o menor fortuna– avanza la comunidad científica. En todo caso, las conclusiones están en línea con el mensaje que viene destacando la OMS en las últimas semanas.

También, y en lo referido a los focos de contagio, cuadra con lo que publicaron el día 6 tres científicos chinos en una carta remitida a JAMA: «se ha informado la transmisión nosocomial (dentro de centros sanitarios) del SARS-CoV-2. Sin embargo, se desconoce el modo de transmisión y el alcance de la contaminación ambiental», explican.

En Italia, los brotes empezaron a descontrolarse a partir de contagios en dos hospitales.

«La contaminación ambiental significativa a través de gotitas respiratorias y excreción fecal sugiere que el medio ambiente es un medio potencial de transmisión y respalda la necesidad de una estricta adherencia a la higiene ambiental y de las manos».

Una batalla que siempre han ganado los humanos

A finales de enero, el director del Intituto Nacinal de Alergias y Enfermedades Infeccionas de EE.UU. Anthony Fauci era muy explícito en el título de un artículo en JAMA: «El coronavirus no es un simple resfriado».

Ya entonces ponía el foco en que «la trayectoria de este brote es imposible de predecir» pero apostaba por una acción rápida «desde el punto de vista de las estrategias clásicas de salud pública». Aquí lo podemos ver en un video-pódcast para la misma revista científica:

Los coronavirus ya estaban ahí. Había cuatro bien conocidos pululando de humano en humano. Produciendo catarros y alguna gripe. Pero «la aparición de otro brote de enfermedad humana causada por un patógeno de una familia viral que antes se consideraba relativamente benigna subraya el desafío perpetuo de las enfermedades infecciosas emergentes».

Desde el laboratorio de coronavirus del CNB-CSIC, las doctoras Sola y Zúñiga explican por correo que «los virus con un genoma RNA como los coronavirus, cometen errores durante su replicación». Eso los hace muy adaptables y capaces de haber saltado de un animal a los humanos.

Pero también apuntan: «Aunque los virus también desarrollan sus estrategias para resistir a las defensas del cuerpo humano, la historia de la medicina nos ha demostrado que el resultado final de la batalla entre virus y personas normalmente resulta en la protección frente a los virus».

Llevamos 12.000 años enfrentándonos a ellos. Hemos ganado siempre las batallas. Se trata, ahora, de que haya el menor número de bajas posibles en esta guerra, que también se libra en los laboratorios en tiempos de paz.

3 Comentarios

  • Es algo maravilloso que el ser humano logre su supremacia en este mundo, felicitaciones a todos esos estudiosos de la medicina.

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