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Bomberos, universitarios y otros voluntarios: así se organizan para abastecer los comedores sociales
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Bomberos, universitarios y otros voluntarios: así se organizan para abastecer los comedores sociales

La emergencia sanitaria ha agravado la crisis social de familias vulnerables y personas sin hogar. Diferentes organizaciones e instituciones tratan de captar voluntarios para que la cadena de abastecimiento de alimentos no se rompa

Uno de los bomberos voluntarios que reparte comida en Madrid | Foto: Bomberos de Madrid

En su tiempo libre, 80 bomberos de Madrid reparten alimentos en domicilios y comedores sociales. Así lo cuenta a Newtral.es el bombero Julio Cubillo, uno de los promotores de esta iniciativa: “Me enteré de que algunos bomberos estaban llevando alimentos a hospitales de manera voluntaria. Contacté con el jefe del Cuerpo de Bomberos de Madrid y con el Ayuntamiento y pusimos en marcha esto”.

Uno de los bomberos voluntarios que reparte comida en Madrid | Foto: Bomberos de Madrid

La crisis sanitaria ha conllevado una crisis social, como explica a Newtral.es Catalina Perazzo, directora de sensibilización y políticas de infancia en la ONG Save the Children. “Ya en la primera semana de confinamiento, el 60% de las familias (de las 2.000 con las que trabajamos) había visto impactada negativamente su situación laboral; la mayoría, con pérdida de trabajo por parte de ambos progenitores”.

Por ello, alerta Perazzo, las medidas tomadas por el Gobierno, “aunque tienen una mirada social, dejan algunas realidades al margen”: “Hay familias cuya subsistencia es mediante la economía sumergida, como ocurre con trabajadoras domésticas o chatarreros. No solo han sufrido pérdidas de ingresos, sino que no van a poder acceder a ciertas ayudas al no haber estado en el mercado laboral formal”, añade la especialista en pobreza infantil.

Jennifer vive en Barcelona junto a su marido y sus dos hijos, de siete y 13 años, en un piso compartido de 55 metros cuadrados. Ambos han perdido sus respectivos empleos. “Nos ha afectado mucho, porque al no laburar [trabajar] no podemos juntar para el pago de la habitación y comprar alimentos”, contaba Jennifer a Save the Children. Ella es una de las personas que han accedido al programa de intervención social ‘A tu lado’, puesto en marcha por la ONG especializada en derechos de la infancia.

La habitación del piso compartido en el que viven Jennifer, su marido y sus dos hijos | Foto: Save the children

Como la de Jennifer, muchas familias han visto agravada su situación de vulnerabilidad, por lo que han tenido que recurrir a ONGs para poder acceder a servicios básicos como el de la alimentación: “Hay dos tipos de comedores sociales: a los que va población vulnerable para coger comida e irse, y los comedores sociales residenciales, donde la población, que suele ser la sin hogar, come en el mismo centro”, apunta el bombero Julio Cubillo.

Es a la primera tipología a la que, según Cubillo, “más personas estarían recurriendo ante la falta de recursos repentina que han sufrido”. Comedores sociales que, en algunos casos, no han podido atender toda la demanda “al paralizarse la cadena de abastecimiento”: “Normalmente, son organizaciones como el Banco de Alimentos, Cruz Roja o Cáritas las que abastecen estos comedores sociales. Pero estas también han tenido que parar o limitar su actividad por el confinamiento”, señala Cubillo.

En el Banco de Alimentos, por ejemplo, la mayor parte de voluntariado está compuesto por “personas mayores, jubilados casi todos”, cuenta a Newtral.es Ángel Franco, portavoz de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL). “Al ser población de riesgo, hemos tenido que buscar otro tipo de voluntarios que pudieran repartir alimentos, porque los ancianos son población de riesgo”, añade Franco.

Voluntarios más jóvenes se han incorporado al Banco de Alimentos | Foto: FESBAL

Además, a esto se une que su habitual forma de recogida de alimentos no funcionaba en esta ocasión, ya que suponía tener a voluntarios en los supermercados. Por ello, el portavoz de la FESBAL señala que “aunque en Madrid y Barcelona los bancos de alimentos están funcionando casi a pleno rendimiento, en otros lugares no”: “Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Almería, Huelva, La Rioja… Aquí han cerrado o están funcionando con servicios mínimos”, reconoce.

Bancos de alimentos… sin alimentos

El Banco de Alimentos de Ciudad Real alertaba esta semana de que se había quedado sin recursos tras repartir más de 6.000 kilos de comida, labor que realiza en connivencia con los Servicios Sociales de la localidad. “Estamos desbordados, son demasiadas familias las que reclaman nuestra ayuda”, apuntan desde el Banco de Alimentos de Ciudad Real.

En La Rioja, también el Banco de Alimentos y Cruz Roja, en colaboración con la consejería de Servicios Sociales, proporcionan alimentos a las personas sin recursos. Para priorizar aquellos contextos con más urgencia y necesidad, han habilitado el teléfono 941 294 388. Las peticiones de la ciudadanía “serán valoradas según las circunstancias y peculiaridades de cada caso”, informa la concejalía riojana en un comunicado.

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El Banco de Alimentos no solo proporciona comida a diferentes organizaciones (que son las que reparten a domicilio), sino que también abastecen, en muchas ocasiones, a los comedores sociales: “Al reducirse la actividad de los bancos de alimentos, los comedores sociales no tenían comida para repartir. Se rompió la cadena y ahora estamos tratando de reactivarla”, apunta el bombero Julio Cubillo.

Solo esta semana, asegura Cubillo, han repartido “500 menús en pisos tutelados de Madrid y 300 en comedores sociales”. Menús que han sido preparados de manera voluntaria por el restaurante Arzábal con comida recolectada por el Banco de Alimentos o donada directamente por empresas.

En lugares como Barcelona, Sevilla y Córdoba, la cadena “se ha reactivado gracias al voluntariado de muchos universitarios que, conscientes de que los jubilados son población de riesgo, han decidido ayudar a repartir la comida recolectada”, explica Ángel Franco. Y sentencia: “Ahora mismo, toda ayuda es poco. Lo esencial es que no haya ningún hogar sin alimentos”.

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