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75 años de la liberación de Auschwitz
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75 años de la liberación de Auschwitz

Se cumplen 75 años de la liberación de más de 6.000 prisioneros de los campos de Auschwitz, Birkenau y Monowitz.

27 de enero de 1945. Las tropas soviéticas entran en Auschwitz, el mayor complejo de campos de concentración creado por el régimen nazi y administrado por las Schutzstaffel (SS). El conjunto, comenzado a construir en 1940 aprovechando unas barracas abandonadas del ejército polaco, albergó a millones de personas entre los que se encontraban judíos, romaníes, homosexuales o presos políticos -entre otros-, todos ellos víctimas del régimen nazi por razones raciales, sociales o políticas.

Las marchas de la muerte

Los soviéticos se acercaban por el este, y los británicos, los franceses y los estadounidenses por el oeste. Cuando las fuerzas militares alemanas comenzaron a debilitarse y los ejércitos aliados estaban cada vez más cerca de los campos de concentración, los nazis comenzaron con su desalojo y traslado de los prisioneros. Estos desplazamientos, que en la mayor parte de los casos fueron a pie, pasaron a la historia como las ‘machas de la muerte’.

El frío era extremo, las distancias largas y los descansos mínimos o nulos, al igual que la bebida y el alimento. Parar significaba morir. En ocasiones los nazis asesinaban a grupos grandes de prisioneros antes, durante o después de las marchas. Según recoge el Museo del Holocausto, durante una marcha de diez días de 7.000 prisioneros judíos, 700 fueron asesinados. Los que permanecieron con vida, al llegar a la costa fueron fusilados.

La liberación

Cuando los soviéticos entraron en el campo en enero de 1945, encontraron a miles de prisioneros que aún permanecían allí. Según los datos que ofrece el United States Holocaust Memorial Museum (USHMM), los alemanes habían destrozado la mayoría de las instalaciones de los campos, pero entre los que quedaron descubrieron “cientos de miles de trajes de hombres, más de ochocientos mil vestidos de mujeres, y más de catorce mil libras de cabello humano”.

Los prisioneros que lograron sobrevivir lo hicieron en condiciones límite a causa de los trabajos forzados a los que habían sido sometidos, la falta de nutrición adecuada, los habitáculos en lo que había estado hacinados… La debilidad de su estado impedía a muchos de ellos poder moverse y las enfermedades suponían un peligro, por lo que gran parte de los campos tuvieron que ser quemados para prevenir la difusión de epidemias. Los supervivientes, tras la liberación de los campos, comenzaban un largo y difícil camino: el de la superación. 

Maletas que fueron despojadas a los prisioneros a su llegada a Auschwitz | Pxfuel

Las evidencias y el negacionismo 

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial ha existido un movimiento cuya intención principal pasa por negar que el Holocausto haya existido. Dicho movimiento, conocido como negacionismo, ignora las pruebas que avalan su existencia y consideran que se trata de una invención. Algunas de las teorías más difundidas a este respecto son las que argumentan que no hay documentos que describan el Holocausto con la firma de Hitler ordenando su ejecución o que los “pocos” judíos que murieron fue debido a causas naturales o ejecutados legítimamente por delitos reales. Desde distintas plataformas como United States Holocaust Memorial Museum o Yad Vashem, The World Holocaust Remembrance Center, tratan de desmentir todas las informaciones falsas que se difunden sobre el Holocausto. Hoy, los historiadores expertos en la materia rechazan la negación del Holocausto como algo debatible.

Fuentes:

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