Newtral
Miles de voluntarios regalan minutos de compañía ante la soledad de nuestros mayores
Siguiente

Miles de voluntarios regalan minutos de compañía ante la soledad de nuestros mayores

Hablamos con voluntarios, organizaciones y psicólogos especialistas en envejecimiento sobre los efectos de la soledad provocada por el confinamiento

Cortijo Quintana habla con Joaquín a través del teléfono. Ella tiene 30 años y es de Logroño; él, de Córdoba, tiene 78. Nunca se han visto, pero Joaquín le habla de musicoterapia, o de las visitas -virtuales- que hace por el Museo del Prado ahora que sus puertas están cerradas debido a la crisis del coronavirus. Ella le escucha.

Él, estudiante de filosofía con unos añitos de más, le explica a Cortijo que lo que ella hace es algo ‘desinteresado’. Su interlocutora forma parte del programa ‘Minutos de compañía’, una iniciativa de Adopta Un Abuelo puesta en marcha para aliviar la soledad no deseada que genera el confinamiento en las personas mayores.

 “Estoy haciendo acompañamiento telefónico desde que empezó la cuarentena, antes lo hacía en residencias”, explica Cortijo –también a través del teléfono- a Newtral.es. Esta voluntaria cuenta que muchas personas mayores comparten sus lágrimas con ella para no preocupar a sus familias.

Minutos en compañía

“A lo mejor con su familia hacen la típica llamada de dos minutos. Con nosotros se desahogan, te cuentan su vida y se van animando”, dice Cortijo, que pasa entre treinta y cuarenta minutos al teléfono con cada persona que llama.

Con cuidado –como norma de estos operarios solidarios- de no hablar de política ni religión para que la conversación sea “lo más relajada posible”, Cortijo admite que estas conversaciones a ella también le ayudan.

“Llego cansada y salgo revitalizada. Aprendes mucho de ellos y te das cuenta de que somos muy afortunados”, dice esta ‘nieta’ a distancia.

Mientras dura el coronavirus, Cortijo tampoco se olvida de llamar a la que considera su abuela, Cristina. La visitaba todas las semanas en su residencia, y ahora la llama todos los días: “Tengo cien años y al final tengo que acabar así, encerrada”, le dice, confinada en su habitación de una residencia de Logroño.

Adopta Un Abuelo

En ‘Minutos en Compañía’ han recibido 4.000 llamadas en dos semanas. La iniciativa está creada por Adopta un Abuelo, y en ella participan empresas y entidades como el Ayuntamiento de Madrid o la Junta de Andalucía.

A través de un teléfono gratuito, atienden a personas mayores de toda España que viven solas, confinadas en sus habitaciones de residencia, o en sus casas. Muchos de ellos no tienen otra compañía que la llamada de ese –en muchas ocasiones- desconocido. La organización calcula que han repartido 72.000 minutos de compañía.

“Nos dedicamos a conectar generaciones y dotar de herramientas de sociabilización a uno de los colectivos más vulnerables”, explica a Newtral.es Alberto Cabanes, fundador de Adopta Un Abuelo.

Llevan desde 2014 visitando a ‘sus abuelos’ en residencias y ahora lo siguen haciendo,  pero guardando las distancias: “El problema es que muchos abuelos no entienden la tecnología como nosotros, por eso lo que mejor funciona es la llamada tradicional”, dice Cabanes.

Adopta Un Abuelo ha puesto en marcha una centralita que recoge todas las llamadas en su número gratuito. Cuando llama una persona mayor, es atendida por profesionales de la entidad y del Ayuntamiento de Madrid para evaluar su situación, antes de que la llamada se derive al voluntario.

“Que no se puedan hacer visitar recurrentes no significa que no se puedan hacer visitas”, cuenta Cabanes, “es verdad que nada va a sustituir el verte en persona, pero este acompañamiento sirve para que se sientan escuchados, acompañados y queridos”.

El proyecto ‘Minutos en Compañía’ recibió más de 3.000 solicitudes de nuevos voluntarios durante sus primeras veinticuatro horas de vida.

Compañía de ida y vuelta

Cristina de Dios pasó mucho tiempo ingresada en un hospital, con ancianas como compañeras de habitación y de días. Antes nunca había pensado en este colectivo, y ahora devuelve esa compañía con una veintena de llamadas a la semana.

Esta voluntaria de la ONG Grandes Amigos cuenta a Newtral.es –también con una llamada- que debido al estado de alarma, han sustituido las visitas a residencias por el teléfono: “llamamos a mayores que están solos, me levanto pensado en ellas, con algunos se ha creado un vínculo casi de familia”.

“Busqué la manera de compensar lo que habían hecho por mí, aunque el acompañamiento es mutuo”, admite esta voluntaria, fascinada con la capacidad de ‘sus abuelas’, de relativizar la situación actual.

Y al final, son ellas las que acaban tranquilizando a Cristina: “te dicen que no te preocupes, que ellas llevan mucho sin salir porque no andan bien y que no lo llevan mal”. Para Cristina estas llamadas son de ida y vuelta, una ayuda mutua.

Grandes Amigos

La ONG Grandes Amigos pretende mantener este servicio telefónico cuando el estado de alarma, y el coronavirus, lleguen a su fin. “La iniciativa ha tenido muy buena acogida, estamos buscando recursos para que la rueda no pare”, explica a Newtral.es José Ángel Palacios, portavoz de la organización.

Grandes Amigos coordina una red de 2.000 personas, entre mayores y voluntarios, y se empeña en crear redes de apoyo cercanas, de vecinos o conocidos.

“También estamos haciendo una tarea de detección y refuerzo de los mayores más vulnerables”, cuenta Palacios. Sus voluntarios se coordinan para que estos mayores más vulnerables reciban una llamada cada día y cuenten con el apoyo del equipo profesional, formado por psicólogos o educadores sociales.

El valor de una vida

Muchos años, muchas etapas, y muchos capítulos duros. Eso lo da la experiencia. “Han vivido la posguerra, han sacado adelante un país”, dice Palacios. Para él, esa capacidad y perspectiva de los años “hace que en general lo estén llevando bastante bien”.

Con la crisis del coronavirus, Grandes Amigos ha notado una “cierta estigmatización” de los mayores. “Al principio se creía que solo afectaba a personas mayores y quizá por eso tampoco se le dio la importancia debida”, explican, e invitan a reflexionar sobre “qué valor le damos a los derechos y a la vida” de nuestros mayores, sentencia Palacios.

Cartas a nuestros mayores

En España hay 2.009.100 personas mayores de 65 años que viven solas. Y, según el INE, solo un 11,9% de las personas mayores de 75 años hace uso diario de Internet. En muchos casos la red social queda reducida a las llamadas telefónicas.

Además del coronavirus, la soledad en las personas mayores también es un enemigo a combatir para Beatriz Meliá, coordinadora del Grupo de Envejecimiento del Colegio Oficial de Psicólogos de Castellón.

“En momentos de incertidumbre esta soledad puede generar sentimientos negativos, de tristeza, ansiedad o estrés”, explica Meliá en conversación telefónica con Newtral.es.

Por eso, esta psicóloga y su equipo recopilan cartas de ánimo, escritas por voluntarios, para luego enviarlas a residencias y hogares donde viven mayores que están solos. “Las cartas hablan de lo que esta generación ha hecho por nosotros, y que ahora los jóvenes se lo tenemos que devolver”, dice.

Quien está peor no pide ayuda

Una de las mayores preocupaciones de Vanesa Pla es que quienes están peor “no van a pedir ayuda”, afirma a Newtral.es esta psicóloga especialista en Envejecimiento.

Pla advierte que “cuando hay situaciones de depresión o estabilización previa, la sintomatología se dispara”. Ahí es cuando tiene que intervenir un especialista. “Los dolores –físicos y emocionales- están a la orden del día”, explica esta psicóloga.

¿Con cuántas personas ha hablado esta semana? ¿Está comiendo bien? ¿Y durmiendo? ¿Está todo el día viendo la televisión? Estas son algunas de las preguntas que hacen los expertos para evaluar el estado de las personas mayores que están solas.

Las dos soledades

Jaime Gutiérrez, responsable del grupo del Envejecimiento del Consejo General de la Psicología de España explica a Newtral.es, a través del teléfono, que hay dos tipos de soledades: “Una soledad deseada, en la que las personas quieren vivir solas y se encuentran bien con ello, y otra no deseada”.

Los problemas empiezan con la soledad no deseada, cuando no se puede acceder a los seres queridos. “El primer aspecto es físico, muchos no pueden salir a la calle y los humanos necesitamos movernos”, dice Gutiérrez.

Este psicólogo siempre recomienda a sus pacientes ‘cambiar las pastillas por zapatillas’, también en casa, mientras dure el confinamiento. “Hay que buscar aficiones dentro de casa y fórmulas para moverse”, insiste.

El miedo que paraliza

Alrededor del 90% de los fallecidos con coronavirus tiene más de 70 años, según las actualizaciones diarias de datos del Ministerio de Sanidad. Por eso no es de extrañar que, entre los ancianos confinados, el segundo factor sea psicológico, el miedo.

Un miedo que paraliza y discapacita, según Gutiérrez: “esto puede llevar a mayores a somatizar, o a estar en estado de hiperalerta”.

Un miedo que Gutiérrez define como “libre” y que puede surgir de cualquier bulo o comentario. Por eso también recomienda no estar todo el día pegados a la televisión.

Otra buena práctica, dice Gutiérrez, es ‘tirar de redes sociales’: “Igual que nosotros cogemos el Whatsapp, que abran la agenda telefónica y llamen a amigos y familiares lejanos”. Un método efectivo a la hora de remediar esa soledad que a veces parece irremediable.

Recursos para la soledad

Este psicólogo ve en las iniciativas de Adopta Un Abuelo o la ONG Grandes Amigos una buena oportunidad para “sustituir esos centros de mayores que ahora están cerrados y cumplían una función fabulosa”, la de mantener viva la comunicación.

Frente al coronavirus, los mayores son los más vulnerables, pero el responsable del grupo del Envejecimiento del Consejo General de la Psicología de España ve en ellos una gran fuerza: “muchas veces son los mayores los que más recursos tienen para la soledad, ya que han vivido muchas crisis”.

“Se trata de recoger lo que vivían de jóvenes e intentar adaptarlo”, explica Gutiérrez “el que es pesimista está viendo en esto el fin del mundo, pero el que es optimista está viendo un recurso”.

12 Comentarios

  • Holaaa, me encantaría poder participar en esta iniciativa tan humana, con nuestros mayores tan necesitados de un poquito de cariño aunque sea telefónico

    • Tengo a mi padre que está acostumbrado a hablar con gente y desde que está en casa con el comfinamiento se está poniendo un poco desesperado

  • Me parece una magnifica iniciativa a la que me gustaría sumarme. No podemos dejar indefensas e incomunicadas a las personas que han sido un referente para nuestra generación.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente