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Valle-Inclán, la vida política del creador del esperpento
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Valle-Inclán, la vida política del creador del esperpento

En su vida política paralela a la literaria, el autor se convirtió en un representante del conservadurismo europeo

Valle Inclán, en 1910, posa para la revista 'Sucesos'.

28 de octubre de 1866. Nace en Pontevedra Ramón María del Valle-Inclán. Padre del esperpento, el gallego fue una de las figuras literarias más relevantes del siglo XX. Desde joven mostró un gusto especial por la letra escrita, participando en varias revistas de la época tanto dentro como fuera de España.

A pesar de que también era ducho en la novela, Valle-Inclán pasó a la historia de la literatura por sus aportaciones al género dramático. En 1899, estrenaba su primera obra teatral, Cenizas, que daría paso a una vida llena de firmas.

Una vida política 

Valle-Inclán, además de su faceta literaria, gozó de una vida política muy activa. Desde su acercamiento al carlismo a comienzos del siglo XX, el autor se convirtió en un representante del conservadurismo europeo. Hasta llegó a ser candidato de la Comunión Católico-Monárquica en 1910.

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el dramaturgo fue una cara visible de los aliados e incluso hizo acto de presencia en el frente de batalla como corresponsal de guerra para El Imparcial. Pero su postura política cambiaría poco después del conflicto.

Tras el fin de la Gran Guerra, el autor visitó México, lo que lo impregnó de ideas revolucionarias. A su vuelta a la Península Ibérica, Valle-Inclán se convirtió en unas de las figuras más críticas con la dictadura de Primo de Rivera. Hasta llegó a pasar por prisión.

Padre del esperpento

En 1920, Valle-Inclán público por fascículos Luces de bohemia, la obra más relevante del autor. La firma del gallego verso sobre el concepto de esperpento: la deformación descarada y grotesca de la realidad. Para visualizarlo, Valle-Inclán ilustra el reflejo de los espejos cóncavos del Callejón del Gato, un local ficticio que hace referencia a la calle Álvarez Gato.

A través del esperpento, Valle-Inclán muestra con superioridad moral y real unos personajes semejantes a marionetas. Los convierte en objetos sin compasión y los muestra como seres vulgares y totalmente prescindibles para la realidad. El personaje parece más un obstáculo que un punto de inflexión.Esto hace a los personajes un absurdo, pero Valle-Inclán los sitúa en una realidad trágica. Por lo que, lejos de convertir la narrativa en una comedia, hace de Luces de Bohemia una sátira exagerada a la situación social del momento.

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