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Nos preguntáis por estas imágenes de un «atentado ficticio» y sobre quién sería el autor del montaje
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Nos preguntáis por estas imágenes de un «atentado ficticio» y sobre quién sería el autor del montaje

Las imágenes corresponden a una operación de contraespionaje contra el Estado Islámico orquestada por el ejército iraquí que tuvo lugar en Bagdad en 2017, según publicó The New York Times

Nos habéis preguntado a través de las redes sociales y por nuestro servicio de verificación de WhatsApp (+34 682 58 96 64) por un vídeo en el que una persona asegura que las imágenes que está comentando son una «operación de falsa bandera» con la idea de convencer a Occidente de que hay una guerra en Oriente Medio que no existe y así hacer llegar a más refugiados. Sin embargo, la realidad difiere de lo que se está viralizando en las redes sociales.

En primer lugar, ¿qué es una operación de falsa bandera? Se trata de una acción llevada a cabo por un Gobierno, institución u organización para tratar de convencer de que esta acción fue llevada a cabo por el enemigo y fingir así ser víctimas de, por ejemplo, un ataque, como en este caso. Sin embargo, no es la realidad detrás del vídeo.

A través de la búsqueda de varios frames del vídeo que aparecen en el tuit hemos logrado encontrar el vídeo original. En efecto, es una explosión ficcionada, pero la operación está llevada a cabo por varios espías infiltrados en el Estado Islámico en Bagdad en 2016, según un reportaje de investigación publicado por The New York Times. Aquí puede verse el vídeo comentado por una persona que acusa de que esto es una operación de falsa bandera.

La persona que pone la carga explosiva en el coche y que sale de la furgoneta blanca es el capitán Harith al Sudani, un espía chiíta del ejército iraquí que estuvo infiltrado en las filas del Estado Islámico en Iraq bajo el nombre de Abu Suhaib, tal y como reportó la periodista Margaret Coker, corresponsal en Baghdad, para varios medios internacionales, que narraron cómo esta operación supuso el fin para este espía.

Al Sudani formaba parte de Los Halcones, un grupo desconocido incluso para los más altos niveles de las agencias de inteligencia iraquíes o de países aliados y que habrían conseguido frustrar un centenar de ataques terroristas en Iraq y abatir a siete líderes del Estado Islámico.

Las imágenes de las que es protagonista Al Sudani fueron grabadas el 31 de diciembre de 2016, día en que el comandante en Mosul del Estado Islámico le llamó para participar en un ataque en la víspera del Año Nuevo que consistiría en un conjunto de bombardeos en ciudades de todo el mundo. La periodista Margaret Cooker reportó aquella operación.

La operación para desarticular la bomba

Siempre según la periodista de The New York Times, Sudani tomó un Kia blanco cargado de explosivos, la misma furgoneta que puede verse en el vídeo, y llamó a los Halcones para avisarles dónde lo podrían interceptar. Ocho agentes desmantelaron la bomba. Quitaron el detonador electrónico, veintiséis bolsas de plástico de C4 y el nitrato de amonio del chasis y de los paneles de la puerta del vehículo. En cuestión de minutos, Sudani estaba de regreso en la carretera hacia el mercado donde el Estado Islámico le había dicho que debía detonar la bomba.
Justo antes de la medianoche en la víspera de Año Nuevo, los medios árabes reportaron, con citas a funcionarios iraquíes de seguridad, que se había producido una explosión fuera del cine Al Baida en Bagdad, sin dejar muertos. La misión de Sudani parecía ser un nuevo éxito. Pensando que se había llevado a cabo un plan terrorista asesino según lo planeado, la Agencia de Noticias Amaq, vinculada al Estado Islámico, reclamó el atentado.

Pero el «ataque», incluida la llegada de las víctimas falsas, había sido captado por CCTV (las que podemos ver más arriba) desde un edificio vecino, y las imágenes posteriormente se filtraron. Los funcionarios de seguridad cerraron los rumores de un engaño, y algunos afirmaron que la escena era en realidad un set de filmación. Lo que no sabían los Halcones es que el Estado Islámico había plantado dos interceptores en la camioneta, lo que permitió que los terroristas escucharan toda la conversación con los Halcones.

A principios de enero de 2017, el Estado Islámico llamó a Sudani para realizar otra misión, pero se trataba de una trampa para acabar con él tras descubrir que era un espía encubierto.

Fuentes

  • The New York Times

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