Newtral


No lo llames vapear, llámalo fumar
Siguiente

No lo llames vapear, llámalo fumar

Los cigarrillos electrónicos o vapeadores comparten sustancias peligrosas con los cigarrillos normales. Sus efectos sobre la salud no son concluyentes aún, pero sí hay evidencia de que son nocivos. Tampoco se ha podido demostrar que sirvan para dejar de fumar tabaco convencional

Michigan se ha convertido en el primer estado de EEUU en prohibir el uso de vapeadores o cigarrillos electrónicos de sabor, según informaba ayer miércoles el Washington Post. Esta decisión llega justo después de que las autoridades sanitarias de Estados Unidos comenzaran a investigar alrededor de 100 casos de enfermedades pulmonares misteriosas relacionadas con el uso de vapeadores en 14 estados.

«Muchos de estos casos pertenecen a adolescentes o adultos jóvenes, pacientes que han sido hospitalizados o que están en cuidados intensivos y con respiración asistida», informaba el Washington Post a mediados de agosto sobre una alerta sanitaria de la que ya incluso se dio a conocer una muerte, según anunciaba el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos en un comunicado.

En Estados Unidos, el consumo de cigarros electrónicos se ha calificado de «epidemia», ya que se estima que lo usan diez millones de personas, según una encuesta publicada en Annals of Internal Medicine y de la que se hace eco el New York Times. De los usuarios, la mitad son jóvenes de entre 18 y 24 años.

En España, según datos de la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE) recogidos por la agencia EFE, «en 2016 vapearon al menos una vez a lo largo del año 350.000 personas». En julio de 2019, según recogía Europa Press, la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV) afirmaba que, de continuar con la tendencia actual, a finales de 2019 habrá 600.000 personas que usan este dispositivo.

Respecto al problema en Estados Unidos, por el momento, el CDC parte de una pista: todos los afectados consumían cigarrillos electrónicos, pero se desconoce si el problema está en los dispositivos en sí, en los componentes o en las sustancias específicas que se consumen.

Más allá de este caso concreto, ¿qué sabemos sobre los posibles perjuicios de los vapeadores o cigarrillos electrónicos para la salud tanto de consumidores como de quienes están alrededor? ¿Es cierto que son un método terapéutico útil para dejar de fumar tabaco convencional?

¿Qué sustancias contiene el vapeador?

Según Carlos Jiménez, neumólogo y presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), los vapeadores y los cigarrillos convencionales tienen varias «sustancias en común como son la acroleína, el formaldehído, el acetaldehído y las nitrosaminas». «Todas ellas son sustancias asociadas con el incremento de riesgo de padecer cáncer», explica a Newtral.

No todos los cigarrillos electrónicos contienen nicotina, según el neumólogo, pero la mayoría sí. «Esto significa que otra sustancia en común es la nicotina, a una dosis que se absorbe de manera muy similar a la que se absorbe con los cigarros normales», señala el neumólogo.

Antonio Vallejo, enfermero y vicepresidente de la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET), apunta en conversación con Newtral que «el nivel de sustancias peligrosas es difícil de concretar porque depende del fabricante», pero cita a la FDA —la agencia gubernamental estadounidense responsable de la regulación de alimentos y medicamentos—:

«Los estudios disponibles demuestran que, por lo general, el vapor contiene compuestos carcinógenos y otras sustancias tóxicas que se encuentran en el humo del tabaco, pero en niveles medios de 1 a 2 órdenes de magnitud inferiores al humo de tabaco tradicional, aunque superiores al de un inhalador de nicotina, utilizado como medicamento-dispositivo para dejar de fumar. En ciertos casos, se ha observado que el nivel de algunos de esos agentes carcinógenos, entre ellos el formaldehído y otras sustancias tóxicas como la acroleína, es tan alto como el del humo producido por algunos cigarrillos (OMS, 2010)».

Tanto Vallejo como Jiménez señalan que los cigarrillos electrónicos contienen también «metales pesados» como «plomo, níquel y estaño», sustancias que forman parte del «atomizador», indispensable para que este producto funcione, según explica el presidente de la SEPAR: «Tiene tres partes diferenciadas: la batería, un cartucho que está cargado de un líquido —que es el que contiene nicotina—, y otra parte es un atomizador —que es el que se calienta cuando entra en funcionamiento la batería—. Aquí es donde cae el líquido, que al entrar en contacto con esa zona caliente, se convierte en vapor. De ahí su nombre».

El neumólogo explica que el mercado ha ido perfeccionando las baterías de los vapeadores: «Son más potentes y calientan más el atomizador. Así, el vapor que procede del líquido que cae en este atomizador más caliente es más fino. Esto significa que las partículas son más finas y alcanzan muy fácilmente el alveolo».

¿Qué efectos produce?

No hay documentos concluyentes sobre los efectos que producen los cigarrillos electrónicos, ya que según Antonio Vallejo, especialista en tabaquismo, «se necesitarían estudios longitudinales». Sin embargo, añade: «Sí podemos afirmar que los cigarrillos electrónicos contienen sustancias potencialmente cancerígenas y tóxicas para el pulmón que, a largo plazo, pueden provocar enfermedades graves. En consulta aún no hemos detectado la relación entre vapear y padecer una patología respiratoria. El fenómeno del cigarrillo electrónico es muy reciente y el número de consumidores, aunque in crescendo, es limitado y, por tanto, se necesita tiempo para poder observar sus efectos en la salud».

«Algunos estudios apuntan que vapear produce lesiones muy similares al enfisema. Además, las primeras evidencias señalan que las concentraciones de tóxicos en el ambiente derivadas del uso de este dispositivo se pueden equiparar a estar con alguien que fuma siete cigarrillos al día», cuenta el neumólogo Carlos Jiménez.

Por ello, el vapor de estos cigarros podría ser también perjudicial para quienes están alrededor de alguien que consume este producto: «Se han detectado partículas de formaldehído y nicotina en personas que no son fumadores pero que están cerca de vapeadores. Sin duda, existe un tabaquismo pasivo también con los cigarrillos electrónicos», añade el neumólogo.

Según un informe del Ministerio de Sanidad publicado en julio de 2014, «a corto plazo, se han hallado efectos fisiológicos adversos en las vías respiratorias similares a aquellos asociados al humo del tabaco», y «se han descrito numerosas intoxicaciones y efectos adversos relacionados con estos productos, algunos severos». Además, «la utilización de estos productos genera emisión de propilenglicol, partículas PM2.5, nicotina y sustancias cancerígenas que pueden contaminar los espacios cerrados, con los consecuentes riesgos por exposición pasiva».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) «desaconseja el uso de dispositivos de liberación de nicotina como los cigarrillos electrónicos, hasta que su efectividad y calidad hayan sido demostradas por algún organismo regulador nacional competente».

«Para mostrar su efectividad a largo plazo tendríamos que esperar 40 o 50 años», señala el enfermero y especialista en tabaquismo Antonio Vallejo. «Lo ideal no es esperar a que esté asentado en el mercado. Si comprobamos que sus efectos son tan nocivos como presuponemos por las sustancias que contiene, ¿qué haremos entonces? Hay que tomar medidas preventivas ya», opina Vallejo.

«Llamarlo vapear es puro marketing», señala el neumólogo Carlos Jiménez. «Es fumar», añade, «y, por tanto, hay que restringir su publicidad y alertar en el producto de los posibles riesgos». En 2014, «vapear» —del inglés, «vape»— fue elegida palabra del año por el diccionario de Oxford.

«Es un producto muy bien diseñado para dirigirlo a los jóvenes con la idea de que vapear es totalmente distinto a fumar; con la idea de que es una forma nueva y segura de fumar; y con la idea de que es un método acorde con los nuevos tiempos porque es electrónico. Las empresas están buscando un recambio generacional y debemos evitarlo», concluye el presidente de la SEPAR.

¿Sirve como método para dejar de fumar tabaco convencional?

Tanto Vallejo como Jiménez opinan que no.

«Los estudios que se han realizado han demostrado que ests dispositivos no ayudan a dejar de fumar. No es un tratamiento eficaz ni seguro para este propósito», explica el neumólogo. «Entre un 60 y  un 65% de los sujetos que los empiezan a utilizar para dejar de fumar se convierten en fumadores duales, es decir, que combinan el uso de los cigarrillos electrónicos con los convencionales», añade.

Sin embargo, en los estatutos de la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV) se asevera que es «el medio más efectivo y saludable que se puede ofrecer a los fumadores para abandonar el tabaco definitivamente». No citan estudio alguno, sino que afirman que es la propia UPEV quien lo considera así.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), en su informe de 2016 sobre la seguridad de uso de los cigarrillos electrónicos, señalaba que «no hay estudios a largo plazo que demuestren que el uso estos cigarrillos sea eficaz para tratar la adicción al tabaco» pero tampoco «estudios de toxicidad crónica en roedores para conocer los efectos a largo plazo de la exposición por su uso». «A corto plazo incluyen inflamación de boca y garganta, nauseas, vómitos y tos», añade el documento de la AECOSAN.

Y según el neumólogo Juan Antonio Riesco, miembro también de la SEPAR, «los estudios en EPOC han revelado que los pacientes con EPOC con cigarrillos electrónicos no solo no dejan de fumar, sino que empeoran la severidad de su enfermedad con mayor pérdida de función pulmonar, aumento del riesgo de exacerbaciones y mayor frecuencia e intensidad de la sintomatología. Estos datos también se han observado en pacientes cardiovasculares».

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo

Los e-cigarrillos y otras nuevas formas de fumar también son un factor de riesgo para desarrollar EPOC y asma (Nota de prensa de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica)

Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad  Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) sobre la seguridad de uso de los cigarrillos electrónicos

Estatutos de la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo

Informe sobre los cigarrillos electrónicos: situación actual, evidencia disponible y regulación (Ministerio de Sanidad)

Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos

Prevalence and Distribution of E-Cigarette Use Among U.S. Adults: Behavioral Risk Factor Surveillance System (Annals of Internal Medicine)

Carlos Jiménez, neumólogo y presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

Antonio Vallejo, enfermero y vicepresidente de la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET)

10 Comentarios

  • Lo cierto es que, a nivel personal, después de 32 años fumando sin parar hasta 3 paquetes diarios, sin haber logrado nunca dejarlo, ni estando enfermo ni cuando tenía ataques de asma, me dio por comprarme un cigarro «electrónico», como se llamaba al principio. Estuve un mes vapeando con nicotina y otros tres meses sin nicotina y terminé por dejarlo por aburrimiento (carga de baterías, pérdidas de líquido, nunca das con el dispositivo idóneo…). El caso es que llevo 9 años sin probar un cigarro ni vapear, y eso que era de los que tenía una adicción tremenda.
    Puede que no esté demostrado que sirva al 100% para dejar de fumar, pero, siendo, como mucho, tan malo como el tabaco convencional, por no decir que no es tan malo ¿por qué negar la posibilidad de intentar dejar de fumar vapeando?

  • Buenas noches. Soy un Vapeador de Portugal. Hace 7 años que Vapeo. Hoy tuve conocimiento de NEWTRAL!! Es increíble lo que alguien intitulada como NEWTRAL y que sigue la verdad ponga en su website información falsa como esta. Entiendo que no tenga permiso para hablar de la verdad pero no engañemos lo público. Hablamos de millones de personas en lo Mundo. Un día toda la verdad vaya ser publicada. Me gustará mucho mirar lo que harán los jornaleros sin ninguna calidad como quién escribe este artículo.
    Una vergüenza para un País como España.

  • SEPAR, que fuente tan neutral y fiable… La misma en cuya web figura como «patronos y mecenas» las principales farmacéuticas que se lucran con el tabaquismo, entre ellas Pfizer denunciada por financiar campañas anti Vapeo…
    SEDET, la que argumenta con estudios que han sido rebatidos por haberse realizado en un modo no extrapolable al uso racional y sensato de estos dispositivos, que no duda en falsear y manipular titulares y noticias…
    El Vapeo, que usa, opcionalmente, nicotina, la misma que se utiliza en parches, chicles e inhaladores, también propenglicol y glicerina (igualmente usado en sus productos farmacéuticos – ver ingredientes del nicorette) ha resultado, les guste o no a Pfizer, Novartis, J&J… y a sus pupilos de SEPAR, ANIS y demás cruzados anti Vapeo, el mejor método hasta la fecha para la reducción del daño provocado por el tabaquismo, la mejor herramienta para su abandono y, ahí es dónde más les duele, un fabuloso negocio que compite directamente con sus catálogo de producto.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente