La imagen que circula de nuevo por redes sociales tiñe de azul un lugar concreto del Atlántico, debajo de Groenlandia. Se trata de un mapa de anomalía de temperaturas superficiales que viene a representar cuánto se están calentando tierras y mares en los últimos años. Exceptuando las aguas antárticas, en todas partes domina el color rojo; están subiendo las temperaturas del agua, excepto en un misterioso punto del Atlántico norte, donde bajan. ¿Por qué se enfría este punto y sólo este punto, en pleno calentamiento global? ¿Por qué esto no es nuevo? ¿Y qué tiene que ver con las corrientes conocidas como AMOC?
Un estudio publicado el pasado 16 de junio en la revista Geophysical Research Letters ofrece más evidencia para la explicación más sólida al misterioso punto azul. El trabajo, liderado por el oceanógrafo Stefan Rahmstorf (Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático), da nuevas pruebas que lo relacionan con la ralentización del grupo de corrientes que transporta aguas cálidas desde el trópico americano (AMOC). Dicho de otro modo: el Atlántico norte se está parando.
The cold blob, situada al sur de Groenlandia y al oeste de las islas británicas, es prácticamente la única región del planeta que se ha enfriado mientras el resto del océano se calienta, como recoge la NASA. No es un fenómeno sólo de la capa superficial (aunque los mapas de la NASA reflejan temperaturas en superficie, tanto oceánica como terrestre). Se ha probado que el agua ha perdido calor en profundidad. Pero este fenómeno sólo se ha observado en los últimos años. Es decir, que hay algo que ocurre en paralelo al cambio climático. Los equipos científicos la vigilan porque puede alterar la corriente en chorro de la atmósfera (jet stream) y la actividad de las tormentas, con consecuencias para fenómenos extremos en Norteamérica y Europa.
A vueltas con el colapso de la corriente AMOC (o la del Golfo)
La AMOC es un sistema de corrientes de agua, que inlcluye una superficial y clave para Europa, llamada corriente del Golfo. Funciona como una cinta transportadora. Lleva agua cálida y salada desde los trópicos hacia el Atlántico Norte, donde se enfría, se vuelve más densa y se hunde, para regresar luego hacia el sur. Si esa corriente se ralentiza, llega menos calor al norte.
Así lo explica la física y meteoróloga Isabel Moreno, que trabajó con esta corriente durante su máster: “Nos está trayendo agua cálida en superficie. Por lo tanto, si esa corriente va más lenta, llega menos calor ahí y, por tanto, tú esperarías ahí una mancha fría, que es lo que estamos observando”.
¿Significa eso que la corriente ya se ha frenado? “Pues tiene pinta”, responde. ¿Significa que se va a parar? “No lo sabemos. Cada vez tenemos más estudios que nos dicen que esa parada está más cerca de lo que creíamos”.
- Contexto. El primer estudio observacional que aportó indicios directos de una ralentización de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés) data de 2005. Publicado por Harry L. Bryden en Nature, comparó instantáneas de las temperaturas y densidades oceánicas de 1957, 1981, 1992, 1998 y 2004. Es cierto que fue criticado por sobreestimar la ralentización, dado lo limitado de su metodología. El océano es un sistema que varía muchísimo y es complicado observar tendencias a largo plazo. Sin embargo, con las mejoras en tecnologías de sensores, se han ido confirmando algunos de los indicios presentados entonces. En 2015, el propio Rahmstorf aportó nuevas evidencias y en 2023, otro equipo desató un importante revuelo en Nature Communications al atreverse a poner fecha estimada para el colapso de la AMOC. La corriente que nos calienta podría pararse en pocos años, con total seguridad antes de 2050. ¿Apocalipsis propia de El día de mañana?

No sería El día de mañana
Un frenazo de la corriente atlántica es lo que retrató la película El día de mañana (Roland Emmerich, 2004). Pero “en ningún caso esperamos una glaciación en Europa”, como sugiere la ficción con EEUU, subraya Moreno. “Si se para la corriente atlántica, vamos a tener consecuencias terribles, pero no una glaciación”.
El propio estudio de Rahmstorf sitúa el riesgo en su contexto. La AMOC tiene un punto de no retorno a partir del cual podría apagarse. Existen indicios extra de que se está debilitando, como datos paleoclimáticos que sugieren que estaría en su nivel más débil del último milenio. Rahmstorf recuerda que hay otras muchas evidencias de que la AMOC se está debilitando, al margen de la mancha fría. Aun así, los autores son prudentes: persiste mucha incertidumbre sobre cuán cerca está realmente ese umbral.
No todos los investigadores dan por cerrado el debate. René van Westen, investigador de la Universidad de Utrecht que no participó en el trabajo, señala que estudios previos han demostrado que es posible generar una mancha fría sólo con condiciones atmosféricas. O sea, que tenga que ver con un enfriamiento del (o por) aire. Con todo, valora que el nuevo análisis encuentre resultados consistentes entre distintos conjuntos de datos, lo que refuerza la solidez de las conclusiones.
Por su parte, la climatóloga polar Dorthe Dahl-Jensen explicaba en 2024 a Newtral.es que, siendo verdad que en “épocas glaciares hubo eventos en los que la circulación se detuvo completamente debido al aporte de grandes cantidades de agua dulce”, no es seguro que esto vaya a pasar ahora sí o sí. “Hay estudios que sugieren que la corriente del Golfo podría detenerse, pero diría que la evidencia aún es débil. Necesitamos más tiempo de observación”.
De lo que hay también indicios, señala Moreno, es de que de fondo está el deshielo groenlandés. El agua dulce procedente de la isla es menos densa y dificulta que se hunda, lo que frena el flujo hacia el sur.
No a los recortes. Más allá del hallazgo, tres oceanógrafos europeos, Penny Holliday (National Oceanography Centre), Femke de Jong y Sjoerd Groeskamp (ambos del Real Instituto Neerlandés para la Investigación del Mar, NIOZ) han lanzado una advertencia en The Guardian que apunta a algo que recalca Moreno: “Hay mucho que aún no sabemos”. La vigilancia sistemática de la AMOC empezó hace apenas dos décadas y hoy está amenazada por recortes de financiación, justo cuando más se necesita. Sin observaciones sostenidas, alertan, no podremos saber qué nos espera. Si será un colapso inminente, si está a un siglo de distancia o si nunca ocurrirá porque, entre otras cosas, nos tomemos en serio la descarbonización de nuestras sociedades, señalan.