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Mamparas, ¿las nuevas mascarillas?
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Mamparas, ¿las nuevas mascarillas?

Algunos establecimientos apuestan por los separadores de metacrilato para ofrecer más tranquilidad a sus clientes, lo que ha llevado a una subida de los precios

Juan Herrero (Efe)

La desescalada y la relajación poco a poco de las distintas medidas del confinamiento supone navegar de nuevo la vuelta a los espacios públicos y sociales. Mientras que se permite volver a terrazas, comercios o restaurantes, los distintos actores estudian cómo llevar a cabo dicho regreso con la mayor protección posible.

Ocurrió con el uso de las mascarillas, que pasaron a convertirse en un elemento de seguridad indispensable en situaciones específicas. Ahora, distintos sectores especulan si ocurrirá lo mismo con las mamparas, un separador transparente que puede utilizarse para reforzar la seguridad entre clientes o entre vendedor y cliente.

De momento, el producto ha encarecido su precio, ha empezado a escasear el metacrilato con el que se fabrica e incluso algunas empresas han cambiado su actividad principal para explotar este nuevo nicho de mercado. Pero ni es obligatorio, ni su utilización está regulada y sectores como la hostelería denuncia que se está creando confusión frente a su uso.

[¿Se puede limitar el precio de las mascarillas?]

Sin legislación al respecto

Pese a que el uso de las mamparas por algunos establecimientos es algo que va en aumento, no hay ninguna norma que establezca el uso de la misma para poder abrir los locales.

La Guía de Buenas Prácticas para Establecimientos del Sector, del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo no hace mención más allá de una recomendación: «Se recomienda el uso de mamparas o elementos físicos que aseguren la protección de vendedor/cliente, se debería instalar en las cajas de cobro mamparas de plástico o similar, rígido o semirrígido, de fácil limpieza y desinfección de forma que una vez instalada quede protegida la zona de trabajo».

También se recoge información sobre estos elementos en el Procedimiento para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-CoV-2, del Ministerio de Sanidad. En este informe, al hablar del riesgo de exposición diferencian entre niveles más o menos expuestos. En el de baja probabilidad engloba a aquellos trabajadores «que no tienen atención directa al público o, si la tienen, se produce a más de dos metros de distancia, o disponen de medidas de protección colectiva que evitan el contacto (mampara de cristal, separación de cabina de ambulancia, etc.)».

«Hay muchos supuestos referentes para la vuelta a la realidad que todavía no se han planteado»

«Lo mismo ocurrió con las mascarillas. Al principio no eran obligatorias se veían como un elemento extra de protección y ahora se plantea su uso obligado en ciertos espacios públicos», recuerda Ana Jiménez Zarco, profesora de Estudios Económicos y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que cree que «iremos copiando lo que vaya ocurriendo en otros países del entorno«.

De hecho, Zarco comenta que «hay muchos supuestos referentes para la vuelta a la realidad que todavía no se han planteado». «Está todo muy verde y lo de las mamparas casi que no lo tienen ni pensado desde la Administración. Los que sí se adelantan son algunos negocios como por ejemplo, los supermercados o establecimientos que atienden a través de una ventanilla, como las farmacias», alega.

«Es muy posible que en cierto tipo de establecimientos en los que haya una cercanía entre el cliente y el vendedor lo impongan, pese a que de ahora no hay normativa al respecto», aclara. En caso de exigir la instalación de separadores, la profesora de la UOC cree que se regularía un sello de calidad a nivel administrativo para que cumplieran los mínimos detalles para aislar y proteger.

Por su parte, la Confederación Española del Comercio (CEC) denuncia «el contexto de incertidumbre y desinformación con los protocolos de seguridad y aspectos concretos en los que se está llevando a cabo esta vuelta a la actividad».

Competencia por la seguridad

La profesora de la UOC remarca que pese a que no existe una normativa sobre su uso, «muchos establecimientos lo usan para diferenciarse al ofrecer un plus de seguridad«. «Si estoy compitiendo con otros negocios si utilizo mamparas puedo asegurar que el porcentaje de gente de aforo que pueda recibir decida venir a mi establecimiento y que por lo menos lo haga con ciertas garantías», comenta Zarco que incide en que «la gente tiene mucho miedo a salir».

Así, cree que en estos momentos «la seguridad va a ser un valor mucho más importante que se va a tener en cuanta a la hora de decidir, por ejemplo, en qué restaurante quiero comer». «Si el local está ofreciendo un plus de seguridad, mejor. Va a ser un modo de garantizar la seguridad y el atraer al cliente», comenta.

«Otra cosa es», añade Zarco, «si como establecimiento sale a cuenta colocar las mamparas o va a compensar ponerlas, ya que es una inversión». «Hay mucho autónomo y pequeño local que económicamente están muy justos. Es un sobreesfuerzo y tienen que ver si disponen o no de los medios para hacerlo». Aún así, la profesora cree que «a corto o medio plazo las mamparas se van a consolidar como las nueva mascarillas, como el plus de seguridad».

«Los negocios que lleguen a abrir y tengan venta de cara al público tendrán que adaptar el espacio si o si: mantener distancias de seguridad, servicios de protección, instalar mamparas y tendrán que empezar a pensar en un nuevo modelo de negocio: venta digital, menos contacto etc. Va a haber un reinvención en los negocios para limitar el riesgo al cliente«, explica Ana Jiménez Zarco.

Un nuevo nicho de negocio

No obstante, que no sea obligatorio su uso, no evita que la demanda de las mamparas haya crecido exponencialmente. Tanto que hay negocios que han decidido reconvertirse y dejar de lado su función principal para dedicarse a la venta de mamparas de separación. Eso es lo que hizo Jesús Alberto Medina, dueño de Visual Dreams Fuenlabrada, una empresa de rotulación que ahora se dedica a la fabricación y venta de mamparas de metacrilato.

«Las mamparas se hacen sobretodo con metacrilato porque en relación calidad precio era la opción más asequible. También es muy importante que las mamparas sean móviles o poco pesadas», explica Medina. Ahora, sin embargo, reconoce que «el metacrilato está prácticamente agotado«. «El stock es muy escaso, ha subido mucho de precio por la demanda y ahora la gente está buscando otro tipo de materiales, incluso materiales que ya apenas no son ni transparentes, ya con translúcido vale», comenta. 

El propietario cuenta que «ha habido mucha demanda», aunque comenta que «luego se ha ido frenando». «No sé si es porque la mayoría de la gente tiene ya sus mamparas o por qué, puede ser que haya burbuja. En el tema del metacrilato, sí la hay«, confirma. 

De hecho, asegura que a uno de sus proveedores de metacrilato «le llega gente de todo tipo de negocios para hacer mamparas de todo tipo de materiales». «Todo el mundo está intentando mantener a sus clientes independientemente del sector del que venga. Se transforman empresas de construcción, de mantenimiento, de servicios… e incluso de limpieza», comenta Medina que explica que el cambio se hace porque «es una manera de seguir facturando». 

Entre los negocios que más lo han adquirido, según cuenta Medina están «con mucha diferencia» el pequeño comercio, las peluquerías, centros de estética y manicura. Además, ya las utilizaban empresas como las farmacias, algunos supermercados —como anunció Mercadona— y panaderías. «La hostelería se informa mucho pero no ve claro que pueda llegar a ser viable ni obligatorio. Se esperarán hasta el último momento y cuando esté legislado», asegura.

Las mamparas en la hostelería

Sin embargo, la Confederación Empresarial de Hostelería de España (Cehe) quiere reiterar que las mamparas no son obligatorias. «Se está creando una confusión entre los hosteleros. No son obligatorias, nunca nadie las ha pedido obligatoriamente y dejemos de tratarlas como si fueran una medida necesaria en esta situación, porque no lo es», alegan fuentes de la Confederación. 

Además, recuerdan que Sanidad «solo ha sacado la guía que marca todas las medidas sanitarias». «Nosotros le hemos dicho a los negocios desde el primer momento que esperen a lo que diga Sanidad antes de hacer nada», comentan fuentes de la Confederación, que creen que «no van a terminar siendo obligatorias porque a día de hoy Sanidad ha dicho que no son necesarias».

Así, la Confederación Empresarial de Hostelería de España recuerda que la hostelería es un sector que «está pasando penurias económicas» y esta situación crea «sensación de desconcierto». «Poner mamparas no es algo que se puedan permitir todos los negocios, sino que forma parte de la elección individual de cada empresario. Se pueden poner si quieren, por dar una sensación de mayor seguridad a sus clientes, pero obligatoriedad no hay», sentencia.

El Cehe ha lanzado un «sistema integral para la preparación de bares y restaurantes«. Con esta iniciativa, buscan acreditar los locales que ofrecen una «hostelería segura» frente al coronavirus. «Ayudamos a gestionar los riesgos derivados de la aparición del COVID-19 y cumplir los requisitos en la prestación del servicio, en las instalaciones, equipamientos y personal del establecimiento», anuncian.

Por otra parte, han aparecido iniciativas como la de Llena tu bar que apuesta por poner mamparas o separadores transparentes entre los clientes incluso en una misma mesa «para que no se pierda espacio en la hostelería». Es decir, que si hay 20 mesas en el local, se puedan usar dichas mesas.

El control de precios

Según comenta Medina, los precios de las mamparas «han subido básicamente por el déficit de stock«. «Cuando no hay stock, se tiene que comprar más caro lo poco que hay, y eso repercute en el consumidor final». Así, explica que el producto no tiene un precio fijo, por lo que se va encareciendo según va faltando.

Por su parte, la profesora de la UOC cree que «se irá regulando» el precio a medida que las mamparas cojan protagonismo. «Regular está muy bien, pero hay que ser realistas. Tampoco se puede intentar poner un precio tan popular que ni el fabricante ni el distribuidor cubran gastos, porque entonces no se van a dedicar a eso», explica.

Por otro lado, comenta, está el tema de los fabricantes de mamparas y los que suministran los materiales: «Si hay mucha demanda y poca oferta, obviamente los precios se van a inflar».

Además, Zarco cree que en caso de que el Ejecutivo conviertan las mamparas en muy recomendables o incluso obligatorias en ciertos establecimientos «lo lógico sería que hubiera algún tipo de ayudas o incentivos para hacerlo«. «Va a haber mucha pequeña empresa que no va a poder llegar, no porque no quiera, sino porque no va a tener los incentivos públicos o apoyo por parte de entidades financieras para hacerlo. Alguna ayuda tendría que haber si se convierte en un requisito, porque si no muchas se van a quedar fuera», sentencia.

Eso sí, «con coherencia», añade Zarco. «Si al final entramos en la espiral de regular, lo que es el libre mercado al final puede sufrir mucho», adelanta la profesora especializada en Estudios Económicos.

Fuentes:

1 Comentario

  • Hay un whuatApp,que dice que en Italia,después de hacer auptosias a muertos por covi19,se ha descubierto que no es un virus sino una bacteria,el tratamiento antibióticos y aspirina.,

    Es falso?

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