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Los políticos, bajo mínimos en el CIS
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Los políticos, bajo mínimos en el CIS

Mientras cae la valoración que les otorgan los ciudadanos a los dirigentes, aumenta al máximo histórico el porcentaje de quienes les ven como “un problema” para el país.

El anuncio en el que Felipe VI comunicaba que no iba a designar a ningún candidato para la investidura confirmaba que España viviría la segunda repetición electoral desde 2015. Al día siguiente, el 18 de septiembre, el CIS terminaba el trabajo de campo de su último barómetro, que refleja un rechazo tan inédito hacia los políticos como la causa que ha generado este desapego: la celebración de 4  elecciones generales en 4 años

Precisamente, un 4,3 es la nota más alta que los ciudadanos conceden a un líder político: Pedro Sánchez. Este duplica la valoración de 2,2 de Santiago Abascal  y apenas aventaja en un punto al resto de líderes: Albert Rivera (3,2), Pablo Casado (3,1) y Pablo Iglesias (3,1). Con independencia del partido, el suspenso es generalizado. 


Este cansancio se extiende, además, a la política como clase. Por primera vez desde que hay registros, el porcentaje de encuestados que la señala como uno de los principales problemas del país llega al 45,3%. Esto es, 24 puntos más que en mayo de 2016, mes en el que se anunció la repetición electoral de 2016. 

Desde que hay registros, solo 5 cuestiones han alcanzado este nivel de ‘preocupación’: el paro, el terrorismo/ETA, los problemas de índole económica, la corrupción y el fraude y la inmigración.

El 42,3% de los encuestados asegura que no vio, ni oyó ni se interesó por el debate de investidura del mes de julio. Y, de los que sí lo hicieron, el 45,7% definen como “muy negativamente” lo percibido. Llevada al detalle, esta percepción varía ligeramente en función de los líderes. 

Aitor Esteban, portavoz del PNV, es el dirigente cuya postura en la sesión genera un menor rechazo por parte de los ciudadanos: el 32,7%. Le siguen la de Pedro Sánchez (47,1%) y Gabriel Rufián (47%), de ERC. Con una oposición de 6 de cada 10 encuestados, las intervenciones de Santiago Abascal y Pablo Casado son las más censuradas.

Se trata de unos porcentajes muy superiores a los registrado en 2008 por José Luis Rodríguez Zapatero (el 14,5% reconoció que su actuación en el pleno le había parecido muy mal o bastante mal) o Mariano Rajoy (24%), por entonces líder de la oposición. Tampoco en las diferentes investiduras de Felipe González  y José María Aznar. 

El expresidente popular, sin embargo, fue el protagonista del debate menos seguido por los ciudadanos. En su elección del año 2000, precedida por una mayoría absoluta en las urnas, el 47,9% de los encuestados reconoció que no había oído o leído nada de  la investidura.


El pasado mes de julio, ese dato ha sido del 42,3% de los ciudadanos, proporción que incluye a quienes reconocen que no se han informado porque no les interesaba el pleno. Un desinterés que desigual en función de la edad:  registra sus cuotas más altas en los dos extremos del espectro, en los menores de 24 años (51,1%) y los mayores de 65 (45,9%)

No existen diferencias generacionales en la idea de que hay riesgo de parálisis político ni tampoco en la solución para este desbloqueo. La opción mayoritaria en todas las franjas de edad es la de potenciar una cultura de pactos entre los partidos, frente al 37,8% que apuesta por introducir reformas legales para evitarlo. 

1 Comentario

  • Ante la opinión pública, los políticos mal en general pero ¿es que los periodistas están mejor?.Es una cuestión relevante porque la conducta de los políticos está muy condicionada por lo que dicen y dirán los medios de comunicación. en las últimas semanas, sentí vergüenza ajena ante el comportamiento de algunos periodistas que usando el truco de la equidistancia como si fuera el paraguas de la imparcialidad, presionaron, hasta bordear el chantaje, a Sánchez para que compartiera gobierno con Iglesias, mientras se preparaban para apalearlo cuando ese inestable gobierno fracasase. Consiguieron lectores encantados de la trifulca, jalearon al público para que exigiera ese matrimonio forzado, quedaron como defensores del interés de los españoles y ,además, el desastre de ese gobierno no habría sido responsabilidad suya. Muy bien, pero no dieron información capaz de formar la opinión de sus lectores

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