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Listas de espera en la sanidad pública y los otros problemas de salud que no son el COVID-19
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Listas de espera en la sanidad pública y los otros problemas de salud que no son el COVID-19

La urgencia por atender casos vinculados a la pandemia y la prudencia por no generar contagios ha pospuesto la atención y tratamiento de enfermos crónicos

Ilustración: Carlos Palanca | Newtral

La pandemia ha puesto no solo países enteros, sino la propia vida en un paréntesis. Si bien la crisis del COVID-19 es una crisis sanitaria, esta arrastra otros problemas de salud que no son el propio virus: todas aquellas enfermedades y afecciones cuyos tratamientos y diagnósticos han sido pospuestos. De repente, la sala de espera ya no es esa estancia del hospital donde esperas tu turno, sino un tiempo incierto donde cientos de miles de pacientes aguardan a que las consultas vuelvan a su actividad. 

Sonia Polonio, de 37 años, está «de baja laboral desde noviembre del año pasado», cuenta. A los 16 la diagnosticaron como paciente de Crohn, una enfermedad crónica que afecta al intestino. A causa del último brote, Sonia tiene una fístula anal que le impide trabajar «por el sangrado constante y el dolor, que es insoportable». «Soy limpiadora y me pasaba el día de pie, de aquí para allá. Estuve unos meses aguantando hasta que ya no podía más», relata a Newtral.es.

En su hospital, el Sant Joan de Déu de Manresa (Barcelona), su digestóloga la derivó al cirujano, quien decidió que había que realizar una intervención quirúrgica. «Tenía que esperar a que me llamasen para darme cita, pero a la semana siguiente fue cuando declararon el estado de alarma», recuerda Sonia. 

Un 32% más de tiempo medio de espera en cirugías

En Cataluña en el mes de abril, últimos datos disponibles del Servei Català de Salut (CatSalut), había 185.848 personas esperando una cirugía. Esto supondría un aumento del 4% respecto al mismo periodo del año anterior (abril de 2019), cuando había 178.592 pacientes en lista de espera para intervenciones quirúrgicas.

Según estos datos, cualquier intervención que no sea cardiaca, oncológica, de cataratas y de prótesis de cadera o rodilla conlleva un tiempo medio de espera de 210 días, mientras que en 2019 era de 159. Es decir, de un año a otro (comparando el mismo periodo), el aumento sería del 32%.

En consultas externas de especialidades, el tiempo medio de espera en abril de 2020 era de 131 días. El incremento respecto a abril de 2019 es del 35%, cuando el tiempo medio de espera era de 97 días, según los datos de CatSalut. Los mayores incrementos se dan en Digestivo y Otorrinolaringología (57% cada una), Traumatología (56%), Dermatología (47%), Ginecología (41%) y en otras especialidades (46%). 

En total, en abril de 2020 en Cataluña, había 439.271 pacientes en lista de espera para acudir a una consulta con el especialista. Sonia es una de ellas. Para controlar su brote, la médica modificó su medicación: «Me tienen que hacer analíticas para ver si me está funcionando y en qué medida. Pero, de momento, ni cirugía ni consulta en Digestivo. Yo sé que lo grave ahora era es el coronavirus, pero es que somos muchos los que tenemos problemas de salud que nos quitan muchísima calidad de vida».

Roberto Saldaña, también paciente de Crohn y portavoz de la Confederación de Asociaciones de personas con Crohn y Colitis Ulcerosa (ACCU España), advierte de que «dentro de un tiempo se verán las consecuencias en la salud de muchos pacientes cuya atención ha sido pospuesta»: «El Crohn y la colitis ulcerosa son enfermedades que, sin un buen seguimiento, pueden generar un deterioro importante. Además, las recaídas [o brotes] que se producen cuando un medicamento deja de funcionar no son repentinas, sino que suelen aparecer a los seis meses», añade en conversación con Newtral.es.

Él también es uno de los enfermos crónicos cuya prueba ha sido aplazada: «Tenía una colonoscopia preferente en marzo, que era importante para poder tomar una decisión informada sobre mi tratamiento. Como la colonoscopia no se pudo hacer, hubo que modificar el tratamiento a ciegas».

Tiempo de espera para pruebas diagnósticas

Saldaña también señala que una colonoscopia es una prueba diagnóstica importante «para pacientes con enfermedades inflamatorias del intestino en los que haya sospecha de cáncer de colon«: «En pacientes como nosotros juega en contra que la medicación nos inmunodeprime, por lo que frente al COVID-19 somos pacientes de riesgo. En muchos casos, sobre todo en enfermos más mayores, ha habido que parar el tratamiento porque implicaba ir al hospital de día, siendo este un foco de contagio».

Según los datos de CatSalut, el tiempo medio de espera para pruebas diagnósticas ha aumentado un 43% respecto a abril de 2019, pasando de 79 días a 113

Por ello, concluye el portavoz de ACCU España, el dilema era inaplazable: «Elegir parar el tratamiento y sufrir con toda probabilidad un brote, que no es mortal pero te hace perder muchísima calidad de vida, o seguir con el tratamiento arriesgándote a contagiarte de un virus que sí puede ser mortal».

Según los datos de CatSalut, el tiempo medio de espera para pruebas diagnósticas ha aumentado un 43% respecto a abril de 2019, pasando de 79 días a 113, con 162.151 pacientes aguardando. 

Marciano Sánchez Bayle, médico jubilado y portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), explica a Newtral.es que «las listas de espera podrían aumentar por dos motivos». Por un lado, «los pacientes que estaban esperando un diagnóstico, cuando lo tengan, pasarán a necesitar una consulta o intervención, por lo que se sumarán a la lista de espera de pacientes que requieren una cirugía o que tenían una cita para consulta y fue aplazada».

Por otro lado, «en aquellos pacientes ya diagnosticados que no han recibido la atención sanitaria que precisaban, sus patologías podrían haber evolucionado negativamente y su salud haber empeorado», por lo que, según Sánchez Bayle, «esa atención sanitaria que no se ha dado a tiempo podría ser más compleja para el sistema sanitario».

Miedo de acudir al hospital en plena pandemia

El miedo es uno de los factores por el que muchos pacientes habrían dejado de acudir a centros sanitarios a pesar de que su salud se resentía. Sánchez Bayle pone el ejemplo de una persona cercana: «Tenía una enfermedad muy grave, una leucemia. Se encontró peor, pero por miedo no acudió al hospital y falleció».

El cardiólogo Oriol Rodríguez, uno de los investigadores principales del estudio «Impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la actividad asistencial en cardiología intervencionista en España», expone que «muchos pacientes han tenido miedo y no han acudido al hospital».

Esta interpretación procede de uno de los datos que arroja el estudio: en la primera semana del estado de alarma, se produjo una reducción del 40% en el tratamiento del infarto. Para el análisis, Rodríguez y su equipo llevaron a cabo una encuesta telemática a 71 servicios de Cardiología de las 17 comunidades autónomas «donde se realizan procedimientos de ‘código infarto'». Recopilaron datos de la semana del 24 de febrero al 1 de marzo (anterior a la pandemia) y del 16 al 22 marzo (durante la pandemia). 

En la primera semana del estado de alarma, se produjo una reducción del 40% en el tratamiento del infarto

«El consejo que se daba a la población era el de que, a no ser que se encontrasen realmente mal, evitasen ir a Urgencias porque los hospitales estaban colapsados», apunta el cardiólogo en conversación con Newtral.es.

Rodríguez reconoce que la reducción del 40% en tratamientos de infartos en el ámbito hospitalario «podría deberse también a una disminución de la contaminación atmosférica, un factor que puede ser desencadenante de infartos». Sin embargo, reconoce que «esto explicaría una pequeña parte, pero no el 40%».

Por tanto, según Rodríguez, «hay pacientes que han sufrido un infarto y no han acudido a un hospital», por lo que el cardiólogo advierte de que «muchos de los que no consultaron en su momento, y que no murieron, terminarán entrando en el sistema sanitario por las secuelas».

A esto habría que añadir que «durante muchas semanas, los hospitales han dedicado casi todos los recursos al COVID-19», por lo que «a los pacientes que ya estaban en lista de espera y que la pandemia ha dejado en standby, se sumarían estos nuevos pacientes que no entraron por código infarto», alerta el cardiólogo. 

El cardiólogo Oriol Rodríguez advierte de que «el pico de sobrecarga del sistema por pacientes que no han sido atendidos en su momento está por llegar»

Las consecuencias de patologías agudas no tratadas de manera urgente también han sido detectadas en el ámbito de la Atención Primaria. Salvador Tranche, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), expone algunos ejemplos en conversación con Newtral.es: «Yo ya he visto pacientes que tienen dolor torácico desde hace varias semanas y, al explorarles, resulta que se trata de un infarto. O pacientes con dolor abdominal que tampoco han ido a Urgencias por miedo a contagiarse y que tienen nada menos que una apendicitis con abscesos en la tripa».

Por ello, el cardiólogo Oriol Rodríguez advierte de que «el pico de sobrecarga del sistema por pacientes que no han sido atendidos en su momento está por llegar».

Por su parte, Tranche recuerda que desde los ambulatorios han actuado como «diques de contención»: «No solo con casos de COVID-19, sino también con pacientes crónicos que habitualmente acuden a revisiones con el especialista. Hemos tenido que tratar, aunque fuese de forma telefónica, a diabéticos, hipertensos…». 

Retraso en el diagnóstico de enfermedades

También el retraso en pruebas diagnósticas puede tener consecuencias: «Vamos a ir viendo diagnósticos de cáncer con retraso porque el paciente no ha consultado por miedo, pero también porque no se han realizado las pruebas. Desde atención primaria no estamos derivando, pero los problemas de salud siguen ahí», explica Tranche. 

Nuria Gurrea, que trabaja en Anatomía Patológica de un hospital de Zaragoza, advierte de que «si se aplazan cirugías y tomas de muestras en consultas, se retrasan los diagnósticos» que emiten los patólogos.

«Nuestro trabajo depende de los quirófanos, y con esta crisis se paralizó todo lo que no fuera muy urgente para destinar la mayor parte de recursos humanos y materiales a contener la pandemia. Nos dijeron que a los pacientes oncológicos que precisaban cirugía se les suministraría quimioterapia u otros tratamientos adyuvantes para tratar de contener el tumor y aplazar la operación unas semanas. Esto era porque se necesitaban las UCIs y el material para el COVID-19″, explica Gurrea a Newtral.es.

Esta patóloga refiere haber notado «un aumento del número de muestras», lo que implicaría una vuelta a la normalidad de manera progresiva. «Lo que también estamos viendo es que las piezas quirúrgicas que nos están llegando son bastante complicadas y con tumores grandes. Pregunté a otros patólogos y a los residentes y me dijeron que, en parte, era por el retraso de las operaciones».

Irene Sierra, de 28 años y residente en Avilés (Asturias), ha tenido que recurrir a la sanidad privada para recibir un diagnóstico: «No podía esperar más. Llevo con un dolor terrible de rodilla desde diciembre de 2019. Pensaba que se me había pasado con el reposo del confinamiento, pero después de unos paseos, he vuelto a no poder caminar sin muleta», cuenta a Newtral.es.

Su médica de cabecera la derivó al traumatólogo, en el Hospital Universitario San Agustín, en febrero. «Imaginaba que había que esperar, pero justo a las semanas se decretó el estado de alarma. Me confiné y la pierna empezó a mejorar. Pero en mayo, con los paseos, fue a peor otra vez».

Irene llamó entonces al hospital para tratar de averiguar cuándo le darían cita en Traumatología: «Me dijeron que todas las citaciones, excepto las de fracturas, se habían paralizado, y que estaban reactivándose poco a poco. Me comentó que seguramente ya me darían cita para noviembre o diciembre. Era insostenible, así que fui al privado«. 

Maribel Rivero, de 55 años, lleva tres años tratándose en el Hospital 12 de Octubre, después de que le diagnosticaran una «fascitis necrotizante provocada por la bacteria ‘come carne'»: «Perdí la mama derecha y los ganglios linfáticos. El proceso de reconstrucción implicó que me pusiesen un expansor en la espalda. Ahí se me acumula líquido, por lo que tengo que ir al hospital a drenármelo», explica a Newtral.es.

A eso se suma un «linfedema en el brazo» provocado por la pérdida de los ganglios linfáticos. «Para el linfedema tengo que hacer rehabilitación. Me dieron cita para el 27 de abril, pero con todo esto se ha pospuesto y no sé cuándo la tendré», relata Maribel.

En la Comunidad de Madrid, donde los últimos datos disponibles son de febrero de 2020, el número de pacientes para intervenciones quirúrgicas es de 78.171, de 453.117 para consultas externas de especialidades, y de 152.590 para pruebas diagnósticas y terapéuticas.

En el caso de Maribel, a la cita aplazada para rehabilitación se une la dilatación de las citas para drenarse el líquido que se le acumula en la espalda: «Me lo venían haciendo cada semana, pero cuando se declaró la pandemia, me dijeron que no podían darme cita, que aguantase hasta que no pudiese más y entonces llamase. Estuvo cinco semanas hasta que ya no pude más del dolor«.

La pandemia podría haber modificado la idea de bienestar. Frente a la ausencia de dolor, la supervivencia. En este sentido, Salvador Tranche, portavoz de la SEMFYC, señala: «Hay cuestiones de salud que quizá no son cuestión de vida o muerte, pero que hacen que la persona pierda mucha calidad de vida. Si no se tratan, el paciente se va deteriorando».

5 Comentarios

  • En Hospitalet de Llobregat, varios centros de atención primaria han permanecido cerrados desde que se inició la pandemia. Después de 2 meses abren en lo que CAT SAlut llama la nueva normalidad …. 3 días a la semana de visita presencial y 1 día de pediatría…… se prima la telemedicina y la APP ….. se pierden puestos como aux. de enfermería que hacían control de hipertensos y diabéticos …. para que cada persona se haga el control en casa….. las tiras para el control del azúcar serán entregadas por aux. Administrativos…… Todas estas medidas fueron explicadas por el director de uno de los centros cerrados…… Están deshumanizando la sanidad

  • Gracias por este artículo. Somos muchas personas que nos hemos quedado colgadas porque no se ha contratado el personal suficiente para hacer frente a ambas cosas.

  • A que espera el Gobierno para hacer que la Sanidad sea al 100% publica y el que quiera privada que la pague. Llenar los hospitales de personal sanitario de sobra, hay plantas vacías en hospitales públicos, gestionados por empresas privadas y claro, lo privado está para ganar y ganar a costa de todo.
    Fuera la gestión privada de los hospitales públicos.
    Gracias.

  • La Sanidad Pública va desde hace años,porque se va privatizando. Quien tenga dinero ,se trata en la privada y el que no se aguanta. Pero cuando viene una pandemia,sin una Sanidad Pública fuerte,los muertos aumentan. Véase el ejemplo,las sociedades médicas no lo cubren,y lo que han colaborado lo van a cobrar con creces. Quizá sería bueno intentar luchar por lo que es de todos y no mirar a otro lado.

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