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La rebelión de las masas: sobre Europa, el liberalismo y la paz
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La rebelión de las masas: sobre Europa, el liberalismo y la paz

El 28 de noviembre de 1930 se publica el libro ‘La rebelión de las masas’, el ensayo más famoso del flósofo madrileño José Ortega y Gasset

28 de noviembre de 1930. Tras un año desde el primer artículo, se publica la recopilación de La rebelión de las masas, el ensayo más importante de José Ortega y Gasset (1883-1955). En él, el autor aspiraba a advertir sobre el devenir del viejo continente y la necesidad de retomar el cauce del “liberalismo” y la materialización de Europa.

Ortega y Gasset es uno de los filósofos españoles más relevantes, tanto nacional como internacionalmente, del siglo XX. Situado en el centro político y defensor del liberalismo económico, nació en el seno de una familia de la alta burguesía madrileña y logró ocupar la cátedra de metafísca de la Universidad Central de Madrid, tras un largo viaje por Alemania.

La rebelión de las masas supone, junto con España invertebrada (1921), la obra más representativa del pensamiento de Ortega y Gasset y que pertenece a su etapa más madura.

“Los Estados Unidos de Europa”

La obra comienza con un saludo para Francia: Prólogo para los franceses. Tras percibir una cálida acogida en el país vecino, Ortega y Gasset incluye un prólogo a sus ensayos en el que aborda la cuestión del lenguaje, pero, sobre todo, la idea de Europa.

El filósofo podría considerarse europeísta. Tanto en sus discursos como en este fragmento, Ortega y Gasset definía Europa como “una realidad misma”:

 “La unidad de Europa no es una fantasía, sino que es una realidad misma, y la fantasía es precisamente lo otro, la creencia de que Francia, Alemania, Italia o España son realidades sustantivas e independientes (…) Europa no es una ‘cosa’, sino un equilibrio”.

Ortega y Gasset defendía que el viejo continente era tal: una realidad como “equilibrio”, haciendo referencia a las relaciones entre países. Uno de los conceptos más recurrentes del autor es el de “opinión pública”, en términos similares a lo que se entiende en la actualidad, y que era esta el constitutivo de una (posible) figura:

“Donde hay opinión pública, ¿cómo podrá faltar un poder público (…)? Ahora bien: que desde hace siglos y con intensidad creciente existe una opinión pública europea, es cosa incómoda de negar”.

El español veía, ante el ascenso de nuevos regímenes en Europa, la necesidad de empezar a materializar aquella idea de la “opinión pública europea” que luego en Epílogo para lo ingleses retomará para defender el pacisfismo europeo. De esta manera, Ortega y Gasset se adelantaba a lo que, años más tarde, sería la Comunidad Económica Europea y que, en la actualidad, recibe el nombre de Unión Europea.

“El liberalismo es la suprema generosidad”

A pesar de que adelanta en el prólogo que “ni es te volumen ni yo [él] somos políticos”, Ortega y Gasset, quien además fue diputado en la Segunda República, argumenta en La rebelión de las masas el liberalismo como la representación de “la más alta voluntad de convivencia”.

El liberalismo es suprema generosidad: es el derecho que la mayoría otorga a la minoría y es, por tanto, el más noble grito de convivir con el enemigo: más aún, con el enemigo débil”

Su defensa férrea sobre este sistema en el ensayo, entre otros motivos, versa sobre la animadversión de la masa a “convivir con el enemigo”. En el contexto histórico en el que se redacta esta obra, hay que recordar el surgimiento de los nuevos modelos: el comunista y el fascista.

A pesar de tener postulados intervencionistas, Ortega y Gasset argumenta sobre «los peligros» que acarrea el «Estado contemporáneo» en la misma línea liberal:

«La estatificación de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado: es decir, la anulación de la espontaneidad histórica que nutre y empuja los destinos humanos (…) este es el mayor peligro».

El filósofo afirma que el modelo contemporáneo es una consecuencia de la «masa» quien, anónimamente, se ve reflejada en el Estado – «La masa dice: ‘El Estado soy yo'» -, también anónimo. A lo que se refiere el autor cuando califica dichas entidades de «anónimas» es a la «homogeneización» que provocan las masas: el individuo se deja «engullir» por las aglomeraciones.

Y para los ingleses

El ensayo termina como empieza: con una carta a los ingleses (Epílogo para los ingleses). En ella, tras una introducción, se centra en el concepto «pacifismo». Ortega y Gasset critica la concepción de esta corriente, centrado en el caso particular de Reino Unido, y su rechazo hacia la guerra.

«El defecto mayor del pacifismo inglés ha sido subestimar al enemigo. El pacifismo ve en la guerra un daño, un crimen o un vicio (…) pero olvida que, antes que eso y por encima de eso, la guerra es un enorme esfuerzo que hacen los hombres para resolver ciertos conflictos».

De esta manera, el filósofo entiende que la guerra «no es instinto, sino un invento». Una herramienta «que lo primero que enseña es disciplina» y a la que no se puede exorar de su «utilidad». Por lo que Ortega y Gasset no es que defienda la guerra, sino la necesidad de considerar cada suceso en su momento histórico (una consecuencia del perspectivismo).

Fuentes

  • ORTEGA Y GASSET, José; La rebelión de las masas; Espasa-Calpe; Cuarta edición, 1981.
  • Consultas en la web de Fundación José Ortega y Gasset – Gregorio Marañón
  • La rebelión de las masas, artículo de Mario Vargas Llosa en El País.

1 Comentario

  • CERTERO Y CON UNA VISION DE FUTURO MUY CERCANA A LA REALIDAD QUE ESTAMOS VIVIENDO EN PLENO SIGLO XXI

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