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La ‘photo finish’ de Mario Draghi
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La ‘photo finish’ de Mario Draghi

Se espera que el BCE presente este jueves un paquete de medidas que permita hacer frente a la desaceleración en la economía europea. Será el último estímulo de Draghi antes de dejar el cargo el 31 de octubre.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en una imagen de archivo | Comisión Europea

El consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebra este jueves una reunión ordinaria de política monetaria. Se trata del penúltimo de los consejos que le quedan al italiano Mario Draghi al frente del BCE, antes de pasarle el testigo a la exdirectora gerente del FMI y exministra francesa de Christine Lagarde, cuya llegada al organismo está prevista para el 1 de noviembre. Según adelantó el BCE en julio, si la inflación se mantenía a la baja al medio plazo, el Consejo de Gobierno estaba “listo para actuar” y aplicar un ajuste de los instrumentos a su alcance, entre ellos el tipo de facilidad de depósito, en el -0,4%, y el principal, en el 0% desde marzo de 2016. 

¿Por qué es importante?

Draghi tiene el reto por delante de dejar un paquete de estímulos sólido como broche a sus ocho años de mandato, en un momento delicado para la economía europea que a buen seguro abrirá un pulso apretado entre halcones y palomas. El diario alemán Süddeutsche Zeitung lo describe más bien como un “paquete de rescate” que contenga la “recesión económica inminente” y permita al “mago” del euro cerrar su gestión por todo lo alto en los albores de la desaceleración. Mientras, el Financial Times explica los motivos por los que Draghi está “bajo presión”. En julio, Draghi advirtió también de que el BCE estudia medidas que permitan mitigar el impacto de los tipos negativos para la banca, cuyo negocio se ve perjudicado en cada rebaja de tipos.

¿Cuál es el contexto?

Los tipos son una de las medidas que tiene a su alcance el BCE para abordar una política “acomodaticia”, pero no es la única. Otra opción es una hipotética reactivación del programa de compra de activos, aún más polémica. Y como recuerda este lunes El Confidencial, en el Consejo de Gobierno medidas como esta suscitan ciertas tensiones. El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, por ejemplo, cuestionaba que haya que entrar en pánico y recurrir a grandes estímulos, a pesar de ser Alemania una de las economías más expuestas, puesto que si en el tercer trimestre su economía vuelve a contraerse, entrará en recesión técnica. El jefe del banco central finlandés, Olli Rehn, por otra parte, fue el primer miembro del Consejo de Gobierno del BCE en proponer la compra de acciones como posible medida de emergencia: “Es preferible que el BCE se exceda en sus nuevas medidas a que decepcione las expectativas del mercado”, dijo en el Wall Street Journal.

En cualquier caso, señalaba Reuters, la amplia gama de herramientas que el banco tiene a su disposición plantea desafíos y complicaciones por su “eficacia cuestionable” o por sus grandes efectos secundarios” y oposición frontal de algunos protagonistas clave de la política económica europea. Y además, los grandes problemas que asolan a la zona euro están fuera de control para el BCE. Ninguna medida de estímulo del emisor europeo puede arreglar las resentidas relaciones comerciales entre China y Estados Unidos, ni lograr que se firme un acuerdo para la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Ante este panorama, puede que los mercados reaccionen sumidos en una profunda decepción.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Aparte del paquete de estímulos, el BCE tiene por delante un debate más delicado entre manos, que es la posibilidad de cambiar el objetivo de inflación, fijado en el 2%. Los llamados halcones, países ortodoxos que tienden a defender tipos de intereses altos que controlen la inflación, vienen cuestionando las políticas expansivas de Draghi para paliar que la tasa de inflación interanual de la zona euro se haya instalado en julio en el 1%. 

Un nuevo actor gana tiempo en escena: el director del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, que comienza a alzar la voz en el lado de las palomas, los partidarios de una política más flexible que impulse el crecimiento a través de tipos bajos y aumento del gasto. Según El País, con Hernández de Cos el BdE ha reforzado el departamento de política monetaria y se esmera en producir estudios que influyan en las decisiones. Además, ya preside en el seno de la institución europea los trabajos para de detectar riesgos sistémicos o el comité de regulación bancaria internacional de Basilea.

#Fact 

Al margen de este esfuerzo en la política de posiciones en el interior del BCE, el organismo sigue trabajando en sus boletines económicos y España no sale bien parada. No solo no aparece entre los países con posiciones fiscales saneadas, sino que está en la cola, seguida por Italia, Francia y Bélgica debido a la combinación de deuda pública y de déficit público estructural. Esto implica que no hay margen ni para subir el gasto ni para bajar los impuestos, algo que tendrá que tener en cuenta el futuro Gobierno de España.


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