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La eutanasia en Europa: un debate eterno
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La eutanasia en Europa: un debate eterno

El hecho de que exista una ley que regule la muerte digna no implica que ya no existan discusiones sobre su alcance

Fuente: Shutterstock

El Congreso ha dado luz verde a la proposición de ley de eutanasia. Este nuevo intento de regular la eutanasia en España es el tercero en los dos últimos años. Si se aprueba la propuesta de ley del PSOE, nuestro país sería el cuarto estado de la Unión Europea en tener una norma que permite poner fin a la vida con la intervención de un profesional de la salud en caso de enfermedad incurable, grave, crónica e invalidante ¿Qué debates existen o han existido en otros países de Europa? Hacemos un repaso.

El primer Estado que legalizó la eutanasia fue los Países Bajos, en abril de 2002. Poco después, Bélgica y Luxemburgo le siguieron los pasos, en mayo de 2002 y 2009 respectivamente. En la actualidad, son los tres únicos lugares de Europa donde se permite la muerte asistida.

Sin embargo, el hecho de que exista una ley que regule la muerte digna no implica que ya no existan discusiones sobre la cuestión. Las legislaciones vigentes, sus aplicaciones y sus ampliaciones son objetos de una supervisión constante y en algunos casos, desatan nuevos debates. 

Primer litigio penal en Bélgica

Hace más de dos semanas, Bélgica se enfrentó por primera vez a un litigio penal contra tres médicos desde la instauración de la ley de eutanasia. El pasado 31 de enero, la justicia decidió absolver al personal sanitario acusado de asesinato con agravante de envenenamiento por aplicar la eutanasia a una paciente de 38 años que les solicitó acabar con su vida en 2010. 

El juicio duró 10 días y como recogió el diario francófono Le Soir, acaparó la atención de algunos políticos, entre ellos la del ministro de Justicia Koen Geens. Su partido, el cristiano demócrata flamenco (CD&V), pide desde 2017 que se adapte la ley para precisar y redefinir el significado de los “sufrimientos psíquicos” que permiten la eutanasia.

Pese a que al final no hubo condena, el caso —sin precedentes en el país— abrió el debate sobre la delimitación del marco de la ley. “La ley de eutanasia en Bélgica propone un cuadro pero no da soluciones a todos los casos singulares que pueden presentarse”, señala Jacqueline Herremans, presidenta de la Asociación belga por el Derecho a Morir Dignamente a Newtral.es, que recuerda que inicialmente la norma fue pensada para pacientes con cáncer. El debate se da a menudo con pacientes psiquiátricos

Herremans asegura que la orden de médicos ya propone normas deontológicas más estrictas sin que sea necesario modificar la ley. En 2018, 2.357 personas recurrieron a la eutanasia en Bélgica. El 55% de los pacientes tenía entre 70 y 89 años. 

En los Países Bajos, el debate sobre el alcance de la eutanasia

A pesar de que hayan pasado casi dos décadas desde la legalización de la eutanasia, su alcance está al orden del día. El pasado septiembre, un médico fue absuelto por ayudar a morir a un paciente con demencia.

Recientemente, se publicó un estudio, a petición del Gobierno, sobre personas mayores de 55 años que ya no quieren vivir. El documento demostró que actualmente existen 10.000 personas —un 0,18% del total de ese grupo de edad— que pondrían fin a su vida y no pueden acceder a la eutanasia bajo la actual legislación porque su sufrimiento no tiene suficiente base médica. La muerte asistida solo se puede conceder a personas que sufren una enfermedad incurable, que luchan contra un dolor insoportable y que piden, de forma reiterada, morir.

El trabajo pretendía dar más luz al debate en torno al concepto de cansancio vital, para saber si debe regularse en el marco de la Ley de eutanasia. El Ejecutivo, liderado por una coalición de cuatro partidos [liberales de derecha, cristianodemócratas, unión cristiana de orientación protestante y liberales de izquierda], está dividido. Ante los resultados del estudio, el ministro de Sanidad Hugo de Jonge consideró que la actual legislación no necesitaba ser ampliada. Para él, lo importante es «ayudar a estas personas a recuperar las ganas y el sentido de vivir».

El cansancio vital ha sido uno de los mayores puntos de desacuerdo entre los partidos antes de cerrar la coalición en 2017. Ahora, los liberales de izquierdas quieren preparan una propuesta de ley al respecto, aunque a partir de los 75 años. Sin embargo, el pacto de coalición estipula que no habrá proyectos de ley sobre este tema durante la actual legislatura. 

Luxemburgo, la oposición del Gran Duque

“La ley de eutanasia ya no genera debate en el país”, precisan a Newtral.es desde la Asociación por el Derecho a Vivir Dignamente en Luxemburgo. Los partidos que conforman el Ejecutivo del Gran Ducado (partido democrático, partido obrero socialista y partido verde) apoyan la ley. Por el contrario, el partido de derecha —en la oposición—, no apoya la norma, precisan desde la asociación. 

Durante la votación en el Parlamento en 2008, el diario Le Quotidien recuerda que el partido conservador que estaba en el poder en ese entonces no quería escuchar hablar de una ley que regulase la eutanasia y la asistencia al suicidio. Así, el bloque cristiano-demócrata (CSV, del primer ministro Jean-Claude Juncker) votó en contra salvo una de sus diputadas, Nancy Kep-Arendt.

El artículo recuerda también la oposición del Gran Duque de Luxemburgo, que alegó “problemas de conciencia” ante el proyecto y se negó a sancionar la ley, situación inédita en el país. Para evitar una crisis institucional, el Gobierno optó por reformar la Carta Magna y reducir el poder del Gran Duque: ya no tenía la obligación de aprobar el texto antes de que sea promulgado.

Desde la aprobación de la ley en 2009 y hasta 2018, 71 de los algo más de 600.000 habitantes del país han recurrido a la eutanasia o al suicidio asistido. El 85% de los residentes aceptan la ley actual, según un sondeo publicado en enero de 2020 por el ministerio de Salud.

Francia, el debate encarnado por el caso de Vincent Lambert

“El debate es permanente en Francia”, sentencia a Newtral.es Philippe Lohéac, delegado general de la Asociación francesa para el Derecho de Morir Dignamente. “Como en España, permanentemente hay personas que mueren en Francia, y permanentemente hay personas que mueren mal”, señala.

El último caso que reabrió el debate en el país galo fue el de Vincent Lambert, tetrapléjico y en estado vegetativo desde que sufrió un accidente de moto en 2008. Tras una larga batalla judicial—Lambert no dejó por escrito sus deseos en un testamento vital— falleció el pasado 11 de julio nueve días después de ser desconectado. Su caso no solo dividió a su propia familia sino al país entero y llegó hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo

La eutanasia no es legal en Francia. En 2005, la ley Leonetti abrió la posibilidad de dejar morir a una persona en estado irrecuperable. La norma establece que los cuidados médicos “no deben prolongarse con una obstinación irrazonable” y que cuando parezcan “inútiles, desproporcionados o sin otro efecto que el mantenimiento artificial de la vida, pueden suspenderse o no emprenderse”. En 2016, esta ley fue actualizada para incluir una “sedación profunda y continuada” para que el paciente no sufra hasta que se produzca su muerte.

Manifestación en contra de la eutanasia en Francia. | Foto: Shutterstock

Para Lohéac, la ley de 2016 es un retroceso. “La sedación existía en el arsenal jurídico francés, no por una ley sino por el decreto del 29 de enero de 2010”, señala por teléfono. Critica que la norma actual permite la sedación “únicamente para las personas en sus últimos días de la vida, cuando ya ha empezado la agonía”. 

Pese a que la mayoría de los franceses son favorables a la eutanasia o el suicidio asistido (un 96% según los últimos sondeos), el presidente Emmanuel Macron no ha mencionado el tema.

Sin embargo, el diputado Jean-Louis Touraine, del partido de Macron (En Marche), plantea presentar una propuesta de ley a la Asamblea Nacional. El grupo socialista también lo plantea pero en el Senado. Y por su parte, la France Insoumise (equivalente a Unidas-Podemos) presentó una propuesta de ley en 2018. Al contrario, el partido conservador Les Républicains y el partido de ultraderecha Rassemblement National se oponen a despenalizar la eutanasia. 

Alemania, a la espera del veredicto de la Corte Constitucional

“Estamos a la espera de una importante decisión de la Corte Constitucional”, señalan desde la Sociedad Alemana para la Muerte Digna a Newtral.es. El próximo 26 de febrero, el Tribunal decidirá si el artículo 217 del código Penal se puede eliminar o cambiar.

Los denunciantes —enfermos terminales, médicos de cuidados paliativos y asociaciones que luchan por el derecho a morir dignamente— consideran que la norma viola la Ley Fundamental. Según ellos, va en contra de la dignidad humana, el derecho a la libre determinación, la libertad de conciencia y la libertad profesional.

En Alemania, un paciente puede decidir terminar con un tratamiento. Sin embargo, ni la eutanasia ni el suicidio asistido son legales. En 2015, el Parlamento votó a favor de penalizar el suicidio asistido comercial. Es decir: el país permite la muerte asistida, pero no cuando es un servicio profesional, con o sin dinero. En caso de incumplimiento, las penas oscilan entre fuertes multas o hasta tres años de prisión.

La sentencia de los próximos días será clave ya que además, un tribunal de Leipzig sentenció en 2017 que “en casos concretos extremos”, el Estado no puede impedir el acceso a narcóticos para el suicidio a personas con enfermedades incurables. Las autoridades han ignorado ese veredicto durante años, recoge Der Spiegel. Desde la Sociedad para la Muerte Digna, subrayan el hecho de que en Alemania no se usa el término “eutanasia” debido a su asociación con las políticas eugenistas del régimen nazi. 

El partido liberal, el FDP, considera que la asistencia al suicidio debe ser posible para proteger el derecho a la libre determinación y no debe ser criminalizada. Algunos miembros del Parlamento también apoyan el derecho a la libre determinación, contrariamente a la CDU, el partido de Angela Merkel. 

Italia, el camino de la desobediencia

El pasado septiembre, los defensores de la eutanasia en Italia celebraron una sentencia histórica. Los magistrados del Tribunal Constitucional consideraron que  no siempre es punible la ayuda a morir a un enfermo con una patología irreversible, que le causa sufrimiento físico o psicológico. Detrás del fallo, dos nombres: Dj Fabio y Marco Cappato. Este último se arriesgaba a una pena de hasta 12 años de cárcel por ayudar a morir a Fabiano Antoniani — Dj Fabio— de 39 años, tetrapléjico y ciego tras un accidente de coche. 

En marzo de 2017, ambos cruzaron la frontera hacia Suiza. Antoniani falleció en una clínica de Dignitas, una asociación que ayuda y asiste a morir. 

La eutanasia y el suicidio asistido son ilegales en Italia. El artículo 580 del Código Penal italiano sanciona con penas de prisión de entre uno y doce años a “quien determine el suicidio o alimente el propósito de suicidio de otra persona”.

Los magistrados del Constitucional decidieron que bajo ciertas circunstancias, se podía ayudar a morir a un paciente “mantenido vivo mediante tratamientos de soporte vital y que sufre de una patología irreversible, fuente de sufrimiento físico y psicológico que considera intolerable, pero que es totalmente capaz de tomar decisiones libres y conscientes”, según describieron los medios italianos recogidos por Efe.

Tras la sentencia, el antiguo eurodiputado Cappato escribió en su cuenta de Twitter: “Es una victoria para la desobediencia civil”. En una entrevista a la asociación Derecho a Morir Dignamente, explicaba que “habían intentado todo” y que, por eso, la desobediencia civil era su “línea principal de actuación”. El conocido Dj había apelado hasta al presidente italiano Sergio Mattarrella por su derecho a morir. 

“Por fin estoy aquí en Suiza y he llegado, por desgracia, por mi cuenta y no con la ayuda de mi Estado. Quería dar las gracias a la persona que me sacó de este infierno de dolor, dolor, dolor. Esta persona se llama Marco Cappato y darle las gracias a la muerte. Gracias Marcos. Muchas gracias”. Fueron una de las últimas palabras del músico.

El caso reabrió el debate público del suicidio asistido en Italia, altamente politizado tras el caso de Eluana Englaro. La mujer, de 37 años permaneció en coma desde 1992 hasta que en 2009 y gracias a la familia, el Supremo italiano aprobara dejar de alimentarla. Fue la primera vez que se facilitaba la muerte de un paciente en coma en Italia.

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