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Johnson pacta el Brexit con la UE y queda pendiente del sí del Parlamento
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Johnson pacta el Brexit con la UE y queda pendiente del sí del Parlamento

El documento para el Brexit pactado entre Londres y Bruselas  aún tiene que ser ratificado por el Parlamento británico de Westminster, al igual que el que firmó Theresa May que finalmente fue rechazado y llevó a su dimisión | Foto de Jessica Taylor (Parlamento de Reino Unido – Efe)

Parlamento británico | Jessica Taylor

A dos semanas para la fecha límite marcada para el Brexit – el 31 de octubre-, las dos partes han llegado a un acuerdo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Así lo han adelantado tanto el primer ministro británico, Boris Johnson, como el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en sus respectivas cuentas de Twitter. Sin embargo, aún queda que el documento se apruebe en el Parlamento británico, y los laboristas han pedido un nuevo referéndum mientras que los unionistas del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP) han rechazado el acuerdo.

Igual de cerca que se encuentra ahora Johnson estuvo su predecesora Theresa May. En su caso, 286 diputados votaron a favor y 344 rechazaron el acuerdo, siendo uno de los principales motivos el tema de la frontera irlandesa. En este nuevo texto [que se puede consultar aquí, en inglés], este tema queda resuelto después de que hayan cedido las partes implicadas. Así, la polémica es entre Irlanda -república independiente que forma parte de la UE-, e Irlanda del Norte, que junto a Escocia, Gales e Inglaterra conforma Reino Unido.

May quiso evitar que se situara una frontera dura entre las dos Irlandas con una política que se definió como «salvaguarda irlandesa» o backstop. Esta implicaría mantener temporalmente a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y del mercado único en caso de que en diciembre de 2020 no hubiera un acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido.

Con el nuevo acuerdo, la UE ha aceptado suprimir el backstop y reemplazarlo «por un nuevo enfoque» que prevé que Irlanda del Norte siga alineada con ciertas normas del mercado único europeo (aquí cede Londres) pero forme parte del territorio aduanero del Reino Unido (cesión de Bruselas). Así, los controles a los bienes se efectuarán en los puertos de entrada a Gran Bretaña y no en la frontera entre las dos Irlandas. Para los productos de consumo inmediato que crucen Reino Unido y estén destinados a quedarse en Irlanda no se aplicarán las tarifas comunitarias.

Juncker ha asegurado en una carta que ha mandado al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que el Reino Unido «seguirá siendo un socio clave de la UE en el futuro». Por su parte, Johnson ha dejado claro su intención de apostar por un acuerdo de libre comercio. «Lo que no cambia es que, debido a nuestra proximidad geográfica y nuestra fuerte interdependencia con Reino Unido, impulsaremos un acuerdo de libre comercio ambicioso sin tarifas ni cuotas», aclaró, Michel Barnier, el negociador jefe de la UE para el Brexit.

Los laboristas exigen un segundo referéndum

Johnson ha presumido en las redes sociales del acuerdo al que ha llegado con la UE, asegurando que el documento les hace «retomar el control». «Ahora el Parlamento debería terminar el Brexit el sábado para que podamos pasar a otras prioridades como el costo de vida, el NHS -servicio nacional de salud-, el crimen violento y nuestro medio ambiente», ha escrito en su cuenta de Twitter.

Por el contrario, el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, no ha tardado en criticar el acuerdo asegurando que «es aún peor» que al que llegó Theresa May que fue rechazado por el Parlamento. «Estas propuestas amenazan con reducir nuestros derechos y protecciones laborales, ponen en riesgo los derechos de los consumidores en materia alimentaria, disminuyen la defensa del medio ambiente y abren la posibilidad de que nuestro Servicio Nacional de Salud acabe en manos de empresas estadounidenses. Este acuerdo entreguista no reunificará el país y debe ser rechazado. El mejor modo de solucionar la crisis del Brexit es consultar de nuevo a la ciudadanía», alega.

Para que el texto sea efectivo, ahora el Parlamento británico debe ratificar el acuerdo en la votación de la sesión extraordinaria en Westminster que se celebrará el sábado 19 de octubre. No sería la primera vez que se rechaza un acuerdo, ya que Theresa May presentó en tres ocasiones su documento y no fue respaldado.

Además del rechazo de los laboristas, DUP ya ha asegurado que no respaldará el acuerdo. «No podemos apoyar lo que ha sido propuesto sobre aduanas y falta claridad en torno al IVA», ha declarado el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte. Lo mismo ha hecho el Partido Nacionalista Escocés, al considerar que otorga a Escocia «un trato injusto».

Los tories necesitan 320 votos pero solo tienen 288 diputados (de los cuales una parte ha amenazado con rebelarse contra Johnson, como ya hicieron con May). Entre otros partidos, los unionistas del norte de Irlanda cuentan con 10 diputados, mientras que los laboristas tienen 244 asientos, los nacionalistas escoceses, 35, y los liberaldemócratas, 19, según los datos del Parlamento británico.

Problemas de un Brexit sin acuerdo

El Gobierno británico ya predijo cuáles podrían ser las consecuencias de una salida sin acuerdo de la UE en el informe de 5 páginas realizado el 2 de agosto y conocido como Operación Yellowhammer [que puedes consultar aquí, en inglés]. Entre otros contratiempos, la Operación Yellowhammer contempla que en caso de Brexit duro, habría problemas con el suministro de comida y medicamentos, subida del precio de la luz para los ciudadanos británicos, atascos de camiones en la frontera con Francia, control de fronteras más estrictas, tensiones en la calle e incertidumbre jurídica para muchos residentes en el continente europeo, entre otras consecuencias.

«El suministro de ciertos tipos de alimentos frescos se verá reducido. No habrá una escasez generalizada en todo el Reino Unido, pero se reducirá la oferta y disponibilidad de algunos productos y los precios aumentarán», advierte el documento sobre los alimentos. En el caso del precio de la electricidad asume que «habrá un incremento notable» para los consumidores, tanto para los particulares como para las empresas «al que vendrá asociado un impacto económico y político más amplio».

Un Brexit duro es la fórmula que ha dicho Johnson que preferiría aplicar antes que pedir una prórroga a la UE más allá del 31 de octubre. Sin embargo, si el Parlamento aprueba su acuerdo con la Unión Europea no se llegaría a este escenario. También tiene que ratificar el acuerdo el Parlamento Europeo, pero el apoyo por esta parte parece más claro y, en principio, se espera que llegue sin grandes sorpresas.

Fuentes:

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