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Fisher, el nacimiento de una estrella en una galaxia no muy lejana
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Fisher, el nacimiento de una estrella en una galaxia no muy lejana

Un 21 de octubre nacía Carrie Fisher, la actriz que dio vida a Leia Organa en Star Wars, y que hubiera cumplido años, pero el recuerdo de su legado sigue vigente

21 de octubre de 1956. Nace en Los Ángeles una estrella, Carrie Frances Fisher. Quien hoy hubiera cumplido 63 años, fallecía en diciembre de 2016 debido a un infarto de miocardio durante un vuelo. La actriz se dirigía a Londres, pocos días después del estreno de su último papel protagonista que, al mismo tiempo, fue su primer gran reaparición: el de Leia Organa en Star Wars: Los últimos Jedi.

De esta manera, la industria del cine despedía a una de las mujeres más importantes de la ciencia ficción. El nombre que lideró una rebelión y reformar a un, entonces, joven Han Solo. A pesar de tener más apariciones tanto en la pequeña como en la gran pantalla, Fisher y Leia son un dúo inolvidable.

Star Wars, casi sus inicios

Carrie Fisher era hija del cine. Su madre Debbie Reynolds también era actriz, conocida por su papel en Cantando bajo la lluvia (1952), aunque su relación no fue especialmente buena. Su primera aparición en la gran pantalla la haría con 19 años: el de Lorna Carp en Shampoo. Una comedia que retrata la atmósfera política antes del Caso Watergate a través de los ojos de un peluquero. La actriz se quedó en un papel secundario en esta comedia, pero tan solo dos años después ya conquistaría la galaxia.

En 1977, Carrie Fisher se unía a uno jóvenes Harrison Ford, en el papel de Han Solo, y Mark Hamill, como Luke Skywalker, en una aventura que viviría durante casi 40 años. Star Wars (Una nueva esperanza) marcó un antes y un después tanto dentro del género de la ciencia ficción como del cine.

A partir de entonces, Fisher no se separaría del papel. Tanto en el imaginario popular, como para ella misma: “Soy Leia y nadie puede quitármelo”, recogía la propia actriz en su libro El diario de la princesa. Desde 1977, Fisher dio vida en seis ocasiones a la princesa. La última de ellas, Star Wars: The Rise of Skywalker, en diciembre de 2019.

Una figura fiera

Carrie Fisher nunca intentó separarse de la figura de la princesa Leia Organa, pero fue un papel que, en cierto modo, la persiguió. Aunque en un primer momento ella no tenía claro que fuera a ser actriz, en varios de sus libros recoge cómo el éxito de Star Wars la forzó hacia esa vida.

Fisher logró destacar por el porte que le dio a Leia. A pesar de verse rodeada por un reparto, y equipo técnico, en el que los hombres eran la gran mayoría y tratar un género relacionado con lo masculino, la actriz dio vida a una princesa que no esperaba a ser rescatada.

El ejemplo de ello es una de las primeras escenas de Star Wars: ante el asalto de su nave diplomática, la senadora Leia Organa se encara frente a Darth Vader para reivindicar la rebelión contra el imperio. Poco después, y tras ser ayudada por Han Solo y Luke Skywalker, aparecería empuñando una blaster para defenderse en su escapada de la Estrella de la Muerte.

Incluso en Star Wars: El retorno del jedi Leia protagonizó una escena, admitió Fisher en varias ocasiones, con la que la actriz no se sentía muy cómoda al verse obligada a llevar un bikini dorado, pero eso no le quitó la fuerza a su personaje. “Tenemos amigos poderosos. Te arrepentirás de esto”, amenazaba Organa a Jabba el Hut aún cuando este la tenía prácticamente esclavizada.

La fuerza de este personaje dio pie a la presencia de heroínas en el género de ciencia ficción. Tras Leia Organa, llegaron Sarah Connor (Terminator) y Ripley (Alien) e incluso Trinity (Matrix).

“Que la fuerza te acompañe”

Esta actitud no era exclusiva del personaje, Carrie Fisher se sitúo como una mujer fuerte fuera del plató que no se dejaba amedrentar. Además de su carrera como actriz, Fisher publicó varios bestsellers a lo largo de su vida. El primero de ellos, Postcard from the Edge, en 1987 y que, tres años después, fue adaptada a la gran pantalla. La novela relata la vida de una actriz sumergida en las drogas que intenta salir de ese mundo.

Fuera de ser una historia banal, Fisher se ganó el reconocimiento del público no solo por su papel de Leia, sino también por la figura en la que se convirtió para las mujeres. Durante toda su carrera, Fisher luchó por, en primer lugar, el empoderamiento de los papeles femeninos en el cine – “La princesa no es una víctima” – y, en segundo lugar, por la visibilidad de los trastornos mentales.

La actriz, además de una adicción a las drogas, sufría de trastorno bipolar, tal y como recoge en la novela Wishful Drinking. “[Ser bipolar] Requiere mucha energía e incluso más valor, así que si estás viviendo con esta enfermedad y estás sobreviviendo, es algo por lo que estar orgulloso y de lo que no debes avergonzarte», recogía Fisher en una carta en su libro.

Respecto a la lucha por la mujer, hay anécdotas de la actriz muy conocidas. Por ejemplo, la vez que Fisher le envió una lengua de vaca a un productor de Hollywood que había acosado a su amiga, también actriz, Heather Robinson. «Si alguna vez vuelves a tocar a mi querida Heather, o a cualquier otra mujer, la siguiente entrega será algo tuyo metido en una caja más pequeña», decía una carta en el paquete, tal y como ella misma admitió en varias entrevistas.

Fuentes

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