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Ziteratura: conversaciones con las firmas de la Generación Z
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Ziteratura: conversaciones con las firmas de la Generación Z

La Generación Z dispone de voz sobre el papel en prosa, poesía y teatro. Hablamos con Elisa Levi, David Olivas, Lucía Díaz-Tejeiro y Diego Bergasa

De izquierda a derecha: David Olivas, Elisa Levi, Lucía Díaz-Tejeiro y Diego Bergasa. | (Luis H. Rodríguez)

Buscar Generación Z en Google es sumergirse en un viaje lleno de matices pero con una idea en el ambiente que no cesa: aún desconoce qué significa vivir. Desde las firmas de Javier Marías hasta las acusaciones de Trump, los nacidos entre 1996 y el 2010 parecen hijos de un tiempo que no entiende al pasado. Alejados de los parques y de los columpios, sumergidos en hilos de Twitter y las temporadas del Fornite. Son la generación perdida, sucesora de “la generación quemada”; son el baluarte de la ansiedad y el estrés, madurados durante una crisis que, hasta hoy, parece no haber cesado. Pobres y precarios, son la generación de los “ninis”, la que no sabe que los móviles son un medio, no un fin… Pero no son una generación alejada de la lectura en su formato más clásico: el papel.

Los jóvenes entre 14 y 24 años, según la Federación de Gremios de Editores de España, son el grupo más lector en España con un 78,8% de mujeres y un 65% de hombres. Han convertido a Harry Potter en un fenómeno inigualable: Bloomsbury afirmaba en 2018 que la saga había superado los 500 millones de ejemplares vendidos. Es decir, un 7% de la población sabe quién es el joven mago.

Según la Federación de Gremios de Editores de España, en el top 10 libros más vendidos de 2018 figuraban nombres tan conocidos como consagrados: María Dueñas, Fernando Aramburu, Dolores Redondo… Y en medio de escritores de talla descomunal se alzaba en quinta posición Memorias de una salvaje, de Srta. Bebi, una joven tuitera que dio el salto de los 280 caracteres al papel con 23 años y un éxito de título Amor y asco.

En Newtral hemos querido hablar con cuatro ejemplo de jóvenes escritores que forman parte de la Generación Z. Son Elisa Levi, novelista; David Olivas, poeta; Lucía Díaz-Tejeiro, dramaturga; Diego Bergasa, también poeta . Y esto es lo que nos han contado.

Elisa Levi: Folios en blanco y angustias juveniles

Elisa Levi | (Luis H. Rodríguez)

La novela está más viva que nunca: en 2018, el 72% de los españoles leían una en el momento que se realizó la encuesta de ‘Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2018’. El 52,2% de los libros de ficción vendidos ese año fueron novelas o cuentos, lo que la coloca -con diferencia- como la líder de la literatura en España. Además, el papel no muere, tampoco entre los jóvenes. El 93% de los menores de entre 15 y 18 años consumen libros impresos.

Elisa Levi, de 25 años, se siente extraña en la ciudad en la que nació, capital de un país que ya no es su hogar. “Creo que Madrid ya no me supone un reto, por eso me fui a Londres”, explica la novelista. Se planta ante la vida como un desafío y la escritura como una búsqueda, aunque no solo suya: “Hay una cosa que decía mi padre y creo que tiene razón: ‘las historias acaban buscándote a ti’”.

La joven se estrenó bajo el beneplácito de Espasa en 2016 con un poemario: Perdida en un bol de cereales. Ante la pregunta de si sigue sumergida en el típico desayuno, se le escapa un suspiro en clave de risa y una afirmación, aunque cree haber pasado a la “siguiente fase”. “He madurado en muchos aspectos y lo guay es que mi trabajo lo ha hecho conmigo. Siento que la literatura, en mi vida, sirve como un arma de procesos con la que puedo entenderme a mí misma y salir de la incertidumbre”.

Tres años después, este 2019, Elisa Levi se sumerge en otra aventura con Planeta, aunque en esta ocasión es una novela: Por qué lloran las ciudades. Durante los primeros minutos de conversación se cruza una palabra que, últimamente, parece tabú: “talento”. No como un “concepto divino”, sino como un esfuerzo que no se puede dejar y menos en su caso. “Estoy haciendo esto para demostrarme a mí misma que valgo para esto porque, ahora mismo, tengo la sensación de que no sé hacer otra cosa”.

David Olivas: Escribir fotografías y ser joven

David Olivas | (Luis H. Rodríguez)

David Olivas, de 23 años, es de estatura media, quizás tirando hacia abajo. Delgado y con una vista caída, su fama es consecuencia de su fotografía: tonos anaranjados y mucha calle. “Personalmente, la fotografía y la novela no los veo tan distintas: al final, estoy contando una historia”, confiesa el autor. En la página de su novela en Planeta, se puede leer una crítica de Màxim Huerta, ex ministro de Cultura, que la define como una película: “Siempre tiendo a imaginármelo e intento que sea muy visual”.

Cuenta en su haber con dos ejemplares: Serendipia, un poemario que aúna sus dos amores (escribir y la fotografía), y La misma brújula, una novela de la que denota un especial orgullo. Ambos ejemplares llevan su firma.

En la actualidad, Olivas adelanta que está trabajando en otra novela con la diferencia de que esta es la primera para “adultos”. “Es muy necesario escribir para sanar muchas cosas: muchos momentos que vives que, cuando los escribo, los termino”, explica el escritor que parece estar ve la literatura como “un parche”, sobre todo porque escribe sobre lo que lo que le emociona. “Nace de algo que me ha tocado”.

Lucía Díaz-Tejeiro: Filosofía, sobre escenarios

Lucía Díaz-Tejeiro | (Luis H. Rodríguez)

Madrid se ha convertido en una capital del teatro: los carteles de obras ya clásicas como Billy Eliot y West Side Story han compartido calles con La Llamada, que ha superado los 800.000 espectadores. Mientras, el Teatro Kamikaze recuperaba La Función por Hacer diez años después del estreno original y revolucionaba el escenario con Jauría, que retrataba el mal de las violaciones grupales. Incluso el Teatro Español presumía en 2017 de haber aumentado un 73% de las ventas. Pero no solo son espectadores.

Lucía Díaz-Tejeiro, de 23 años, parece sentirse más cómoda de pie que sentada, nunca para de moverse. La oscuridad del bar, situado en el centro de Malasaña, no parece molestarle: sabe que una vez se abre el telón, solo unos pocos focos quedan encendidos. Y es que la joven estrenó en mayo de este año en el Teatro Kamikaze (Madrid) El funambulista, una adaptación de la obra de Jean Genet.

2El teatro te permite una relación directa de ‘tú a tú’ que está ocurriendo en este instante”. Así define, en pocas palabras, qué es lo que tiene de especial la interpretación más clásica de la Humanidad. Frente a una cultura en la que prima el “aquí te pillo, aquí te mato”, Díaz-Tejeiro aboga por el ser del teatro: “la temporalidad y el espacio son los que son; es presente”.

Y por eso ni futuros ni pretéritos, el tiempo más inspirador para la dramaturga es el que se vive. “El presente, lo más complicado es resolver bien los problemas de ahora; porque el futuro no tiene porqué irte mal, o sí”.

Diego Bergasa: Amor y política surfean versos

Diego Bergasa | (Luis H. Rodríguez)

2017 se convirtió en el primer año de las últimas dos décadas que la poesía subía en ventas en Estados Unidos – según datos de la National Endowment for the Arts –. En España, los Z han revivido la poesía: en 2015, Defreds (un poeta nacido de las redes sociales) vendía 49.000 ejemplares, 14 veces más que Sánchez Dragó en el mismo ejercicio. Desde 2016, la lírica no ha parado de crecer en ventas y en número de títulos editados. Aún lejos de la novela, que domina el mercado sin duda alguna, el verso se siente parte de una generación que sabe quién es Lorca y ha hecho famosa Loreto Sesma.

Diego Bergasa, de 23 años, es de los que escriben en verso. Cuenta con tres poemarios en su haber. El primero de ellos, Tu cuerpo en verso, autopublicado y los dos siguientes bajo la firma de ‘Mueve tu lengua’. Por ahora no vive de escribir, pero parece que sí escribe para vivir.

“Nunca se escribe tan bien como cuando estás jodido”, explica Bergasa con una risa ligera: su primer poemario nace de una ruptura a los 17 años. Quizás suene, un poco, tópico, pero el escritor tiene claro que “al final, el poeta va a hablar de amor”. “Es lo que a uno le mueve” y también cree que es lo que “prefiere” la gente: “la mayoría consume poesía sobre amor, quizás exceptuando el fenómeno feminista como Srta. Beibi”.

Entonces, destapa un lado más “nostálgico” con el que defiende un “amor duradero”. No habla de eternos ni de uniones idealizadas, pero le gustaría que “no esté tan castigado que alguien esté en una relación duradera”. “Enamorarte está mal visto”, cree el poeta que añade que siempre que “se ve una pareja de seis o siete años” se escuchan comentarios como “buah, cuánto tiempo” o “algo habrá hecho él/algo habrá hecho ella”.

Luna Miguel: «Están creando sin la necesidad de responder a modas»

“No sé qué les define, y eso, definitivamente, es bueno“, explica Luna Miguel sobre los jóvenes talentos literarios de la Generación Z.  La escritora de 29 años baila entre la literatura y el periodismo. Autora de varios poemarios, figura en las redes sociales, periodista y editora, vive desde la cercana distancia el auge de una Generación Z que conoce pese a no ser integrante de ella. Miguel ve en la Generación Z «libertad». Un libertad con la que no casan sus predecesoras: “Están creando con mucha libertad y sin la necesidad de responder a modas o a un canon o a un autor o autora específico”.

“Creo que es una generación que no quiere que otros la expliquen por ella”, afirma Miguel, que ve la poesía como el género que vive una nueva etapa dorada y que “muchas veces es la puerta de entrada a la literatura”. En el caso de España, cree que las escritoras son “más visibles” y referencia a Luciana Parker (autora argentina), que “habla de la confianza que siente hacia las mujeres millenial y Z que encabezan las luchas feministas”.

“Las personas menores de 25 años son mucho más realistas que otras que nos acercamos a la treintena”, sentencia Luna Miguel para cerrar el debate de si la Generación Z está sobreprotegida o es idealista. También ve en las redes sociales una herramienta que “te permite conocer mundos inimaginables”. “Son un lugar de exposición y de experimentación”, concluye.

100 años atrás, la Z era el 27. Las generaciones han existido en la literatura desde que lo clásico era una referencia a romper y no una estructura que perpetrar. Inexpertos y llenos de letras se enfrentaron al cambio de siglo – del XIX al XX – a través de sus firmas: Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Salinas… Todos fueron jóvenes también. Y contestatarios. E incomprendidos. Y geniales, pasado un tiempo que no está garantizado. Los siglos son otros, pero el papel, el viejo papel de imprenta, es el mismo.


Elisa Levi: Angustias juveniles | David Olivas: Escribir fotografías | Lucía Díaz-Tejeiro: Filosofía y escenarios | Diego Bergasa: Surfear versos

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