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El sector jurídico se resiste a implantar la tecnología Blockchain
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El sector jurídico se resiste a implantar la tecnología Blockchain

La irrupción del Blockchain permite a la tecnología innovar en distintos sectores. Sin embargo, otros como el legal se resisten a implementar estos cambios. Esto suscita una pegunta: ¿Es buena idea hacer algo solo porque se pueda hacer?

«¿Si te preguntaran cuántos contratos has firmado este año, sabrías la respuesta? ¿Y si te digo que también cuentan los Términos y Condiciones de uso?» Esta es la pregunta que lanza Ignacio Bermeo, abogado y fundador de ‘Trato’, una de las 100 start-ups finalistas del South Summit 2019. Trato se basa en el Blockchain para facilitar la firma y el almacenamiento de contratos online, y no es la única startup que utiliza esta tecnología.

La tecnología del Blockchain (o cadenas de bloques) se trata de una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de operaciones de compra-venta o cualquier otra transacción. Cada bloque tiene un lugar específico e inamovible dentro de la cadena y esta cadena se almacena en copias exactas en cada nodo, es decir, lo guardan todos los participantes de la red. Esta tecnología es en la que se basa el bitcoin. Se trata de un sistema muy resistente a ataques y falsificaciones.

«El Blockchain podría permitir a las partes que no tienen una confianza particular entre sí intercambiar cualquier tipo de activos digitales (dinero, contratos, títulos de propiedad, registros médicos y educativos, servicios o bienes) de forma individualizada con menos o ningún intermediario», asegura la Comisión Europea (CE) en su informe Blockchain now and tomorrow, publicado en julio de 2019. Esta tecnología se utiliza en sectores como el bancario o sanitario, entre otros, y muchas de las start-ups se hacen gracias a ella. Sin embargo, en España el sector legal se resiste a implementarla.

Blockchain en el sector legal

Así, existe un contraste en el sector legal con la tecnología. Por una parte, está la intención de innovar de las empresas de legal tech, pero por otro están los despachos o empresas más tradicionales, que no apuestan por la tecnología. En el caso del primer grupo, Rodrigo García de la Cruz, CEO de la consultora de innovación Finnovating, explica a Newtral.es que el sector «está creciendo».

«Casi todas las empresas de legal tech inicialmente la actividad en la que más se centraban era en los servicios legales online, pero luego empezamos a ver más compañías de big data que buscan identificar posibles sentencias o la predisposición de un juez a tomar una decisión u otra», afirma. Además, hay compañías centradas en la gestión documental, realización de contratos con automatización y machine learning gracias a la tecnología Blockchain. 

Bermeo asegura que el uso de la tecnología Blockchain será cada vez más extendido, y que «lo que la gente demanda es usabilidad, facilidad e información en tiempo real». «El que manda en todo esto al final es el cliente y si le das una solución digital que por coste o algo antes no tenía, estará interesado», sentencia.

Por su parte, Cristina Carrascosa, consejera jurídica de Pinsent Masons y miembro del grupo de trabajo del Observatorio Blockchain de la Comisión Europea, asegura que los despachos españoles «no están con la mentalidad de hacer el cambio o desarrollar productos». «El jurídico es un sector en el que la tecnología nunca ha sido una herramienta más allá del uso del ordenador«, alega.

De hecho, defiende que «innovar por innovar» no lo hace ninguna empresa si no les da beneficios. «Los abogados no están muy predispuestos, aunque es algo que los clientes piden, sobre todo en el tema de automatización de contratos», comenta.

Comprar una casa gracias al Blockchain

Con la tecnología todo es posible: ver una casa a través de Internet, recibir el contrato digital, firmar a través de la red y pagar con criptomonedas. Así, el Blockchain permite facilitar las gestiones y la burocracia, con actos como firmar contratos inteligentes a distancia, como, por ejemplo, el hipotecario. Con los smart contractss, las cláusulas previamente pactadas se pueden llevar a cabo de forma automática sin la intervención de terceros.

Con esta tecnología los costes de notaría se reducen, se evita la falsificación con un ejercicio de trazabilidad y el proceso también se agiliza, ya que se puede registrar un inmueble inmediatamente, según publica el BBVA en su blog. La primera compra de un inmueble con tecnología Blockchain se dio en octubre de 2017 en Ucrania: un apartamento 60.000 dólares en Kiev adquirido por el CEO de Techcrunch, Michael Arrington. La transacción se hizo mediante contratos inteligentes y criptomonedas.

Cristina Carrascosa recuerda que los contratos inteligentes «solo se utilizan para automatizar procesos» y que son una realidad minoritaria. Además añade que la compraventa de un inmueble de esta forma no tiene sentido. «Debería ser una escritura pública, así que no tiene sentido ni jurídico ni económico comprar o vender una vivienda con contrato inteligente. Lo primero porque debería hacerse con criptomonedas y con ello sería más caro», comenta.

Así, insiste en no ver el motivo por el cual desde determinados sectores se intente impulsar estas transacciones. «Se hace por la idea de ser moderno y tecnológico» alega Carrascosa, y añade que «el Blockchain nunca va a ser una firma digital» porque ya existe la firma digital. De hecho, el primer informe de la CE sobre los smart contracts afirma que se necesita una regulación armonizada, ya que esta tecnología crea fricciones con el actual marco legal.

Confianza del cliente

La Comisión Europea adelanta que entre los desafíos clave que deben abordarse se encuentran acciones como la convergencia con otras tecnologías digitales, el costo de migración e interoperabilidad, las leyes y jurisdicciones aplicables, y la viabilidad de nuevos modelos de negocio e incentivos.

Bermeo, de la empresa ‘Trato’, asegura que de media en un año cada persona puede firmar unos 100 contratos, aunque no seamos conscientes. En su plataforma, originaria de México y que opera en países como EEUU y llega ahora a España, cuentan con abogados que se encargan de revisar los mismos, pero para ello se necesita acceso a toda la información pertinente. Un elemento clave en el Blockchain y en la utilización de información personal en temas legales es, sobre todo la confianza de los usuarios para ofrecer sus datos, en un momento en el que cada vez se es más consciente del gran valor que tienen estos.

García de la Cruz, de Finnovating, no entiende la reticencia de los ciudadanos, ya que, según argumenta a Newtral.es, es más seguro confiar en una empresa legal con los datos que a una de cualquier otro sector. «Este sector va a ser más sensible en la gestión de datos que tal vez otros como el del turismo, y la gente está más abierta a dar su información ahí», alega y añade que las legaltech «se encargarán de mejorar y adaptar para compañías el uso de de protección de datos».

Esta tecnología, comenta, tiene como ventaja que «podría mejorar o democratizar servicios legales» a los que no todo el mundo tiene acceso. Por su parte, Carrascosa recuerda que hay que distinguir dos cosas. Una es que los datos estén almacenados en un sitio más o menos seguro, como puede ser el Blockchain, y otra que nosotros queramos ofrecer nuestros datos a estas empresas y el uso que hagan ellas de los mismos. «Porque se encuentren en un lugar seguro, no quiere decir que no vayan a hacer un uso inapropiado de los mismos».

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