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La sociedad que ya no saluda al cajero del súper
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La sociedad que ya no saluda al cajero del súper

Comprar sin pasar por caja, saber de qué tienda es una prenda sin tener que hablar con nadie… La introducción de la Inteligencia Artificial en la sociedad facilita las tareas en la vida de las personas pero reduce las interacciones personales

Imagina que ves por la calle a alguien llevando un pantalón que te gusta y quieres saber de dónde es pero sin tener que hablar con esa persona. Ahora imagina que vas a ese establecimiento a comprarlo, escaneas la etiqueta con el móvil y sales de la tienda con él. Esto es lo que permiten hacer start-ups como Buy yourself o Wide Eyes, algunas de las 100 finalistas del concurso del South Summit de 2019. Proponen un método eficaz y rápido que facilite la vida de la gente. Eso sí, todo ello sin realizar ni una sola interacción humana.

La introducción y evolución de la Inteligencia Artificial (IA) en la sociedad simplifica la vida de las personas: ayuda a ahorrar tiempo de búsqueda, permiten no tener que esperar colas, ofrecen una satisfacción inmediata… Pero también reducen las interacciones cara a cara. De hecho, según explica a Newtral el psicólogo experto en consumo Javier Garcés «nunca ha habido una civilización en la que hubiera tan pocas interacciones humanas». «Incluso las relaciones son a través de Whatsapp, la gente ya ni siquiera se llama por teléfono porque para que se haga normalmente ha tenido que pasar algo gordo», afirma.

Calidad de las interacciones

Según el Informe Ditendria: Mobile en España y el Mundo 2018, en España se dedica 61 horas a la semana a utilizar los dispositivos móviles. Esto supone dos días y medio de cada siete. Garcés explica que la constante automatización, introducción de la inteligencia artificial y mayor uso de las redes sociales crea una falta de atención y frialdad en la sociedad. «Se pierde riqueza y falsea las relaciones, ya que lo más característico es justamente la falta de comunicación no verbal», indica. El psicólogo recuerda que el 80% de la comunicación humana es de este tipo.

Así, Garcés defiende que se está perdiendo la cualidad de la interacción y que «incluso hay gente que tiene problemas sociales para desarrollarlas». Además, explica que esto es una percepción que las nuevas generaciones no tienen: «Lo que más le cuesta a un pez es investigar el agua. Es decir, el concepto de que cada vez interactuamos menos es una percepción que tenemos las generaciones que hemos notado el cambio a raíz de la irrupción de las nuevas tecnologías».

Por el contrario, la doctora en Inteligencia Artificial Nerea Luis explica a Newtral que lo que reduce la automatización en cuanto a relaciones humanas son las «interacciones primarias», que defiende «son muy vacías». Por ello, cree que «no va a afectar tanto aunque sí se van a reducir» y que, cuando tengamos conversaciones, «estas van a ser más ricas». «En tareas más ligadas a la personalización como ir a una peluquería o al dentista no vamos a querer que se automatice y aún se sigue buscando esa interacción humana», comenta Luis, que argumenta que «hay que diferenciar una tarea que es repetitiva y otra más creativa».

Así, pone de ejemplo el uso de aplicaciones como Uber y Cabify, que minimizan la interacción entre taxista y viajero, pero alega que, por otra parte «es más transparente en cuanto al viaje realizado y ofrece más información del conductor». Además, comenta que «se tiende a tener lo digital como primer recurso». «Antes era más fácil quedar porque era la única forma de ver a la gente, ahora eso ha cambiado», sostiene, y alega que «no todo es negativo» porque ahora se puede, por ejemplo, hacer seguimiento de gente a la que no se podía ver en años.

Aunque sí cree que para generaciones más jóvenes esta tendencia puede ser más peligrosa. «A lo mejor toda este mayor uso de nuevas tecnologías es más inquietante en el tema de la adolescencia, donde se puede ir de las manos al hablar y conocer gente por Internet, tal vez por una menor madurez», afirma. En conclusión, recuerda que a lo largo del día «se hacen muchos procesos que se pueden automatizar» y que exista la tecnología para implantarlos.

«Es cambiar el paradigma. Mientras la automatización ayude a avanzar es muy positivo, al final la sociedad demanda estos avances y vamos hacia ese modelo», afirma Luis, que concede que la reducción de la interacción es una consecuencia de ello. «No creo que la gente demande menos interacción, pero al final es más cómodo realizar ciertas tareas sin necesidad de que tenga que haber una comunicación», aclara la doctora en IA.

Lo mismo opina el psicólogo experto en consumo, que cree que el cambio no viene impulsado por la gente. Así, no piensa que relacionarse menos sea una evolución que quiera la sociedad, sino que son las nuevas tecnologías las que la están construyendo de esta manera. «Las nuevas tecnologías has cambiado a la sociedad y han hecho que los libros de psicología de hace 30 años ya no sirvan. Ahora, interaccionar menos cara a cara es un fenómeno que no sorprende a nadie», defiende.

Buy Yourself, compra sin pasar por caja

Una de las aplicaciones finalistas en el South Summit de 2019 con esta dualidad es Buy Yourself. La start-up propone entrar en una tienda, coger un producto y comprarlo sin pasar por caja, simplemente escaneando el código de barras con el móvil y haciendo el pago con el mismo. Tienen proyectos pilotos en tiendas como Misako, El Ganso o Scalpers.

«Se suele tardar 2 minutos y medio para pasar por caja», explica a Newtral el cofundador y consejero delegado de la start-up, Guillermo de las Heras Villalón, que añade que «para el 56% de los europeos tener que esperar para pagar es la mayor frustración para ir de compras. A los fundadores de Buy Yourself se les ocurrió la idea una vez en Barcelona cuando estuvieron esperando 12 minutos para pagar ropa que habían comprado para una presentación que hacían un rato después.

El experto en psicología Javier Garcés recuerda que «casi el 60% de las compras son impulsivas» y no de algo que el consumidor quiera ir a comprar. Así, modelos como el del autoservicio es «muy eficaz» porque se trata de una persona tomando decisiones de compra de forma impulsiva. Los creadores de Buy Yourself aseguran que el 36% de los clientes no compran nada si tienen que esperar cola. Así, su cliente principal son los establecimientos y su función es que no pierdan clientes: aplicaciones como la suya, comentan, «aumentan las ventas de las tiendas».

Ellos aseguran que la experiencia de compra en las tiendas piloto «es muy buena». «A la gente cuando lo usa, le encanta». Sin embargo, Garcés cree que la menor interacción es perjudicial para los consumidores: «A los comerciantes no les importa que haya interacciones o no, sino sustituir máquinas que sean prácticamente gratis por los empleados». Con esto, Garcés alega que el consumidor ha perdido en calidad de atención, de servicio y está cada vez más solo. «Solo hablamos con máquinas», determina.

Los fundadores de Buy Yourself, sin embargo, ven que los dependientes no tengan que cobrar una ventaja positiva de su producto. «Los dependientes lo ven bien porque les quita tiempo de cobrar que pueden dedicar a ordenar la tienda y atender bien. Nos centramos en gastar el tiempo donde aportan valor al negocio de verdad». Además, alegan que «hay muchos tipos de personas» y que hay gente a la que le gusta hablar con ellos y otros que prefieren ir a su aire». La empresa ahora espera una ronda de financiación de 100.000 euros.

Fuentes:

  • Javier Garcés, psicólogo experto en consumo y adicción y presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales
  • Nerea Luis, doctora en Inteligencia Artificial por la Universidad Carlos III de Madrid
  • South Summit 2019
  • Guillermo de las Heras Villalón, cofundador de Buy Yourself
  • Informe Ditendria: Mobile en España y el Mundo 2018

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